Terapia online. Un camino diferente para el trabajo personal.

«No hay distancias cuando se tiene un motivo»

Jane Austen


Vivimos en una sociedad que cambia a un ritmo muy rápido, esto no es algo nuevo. Desde el principio de los tiempos venimos avanzando, evolucionando, modificando formas de vivir. El cambio y la impermanencia es algo inherente a la vida, aunque a veces nuestra mente se sienta más segura cuando las aguas están en calma o estáticas.

La aparición de las tecnologías digitales ha hecho que estemos en continua transformación y esto también ha influido en la psicología. Además, con la pandemia hemos podido comprobar nuevas modalidades para el uso de nuestros dispositivos electrónicos, hemos hecho deporte, hablado con amigxs, cocinado o probado actividades nuevas solo conectándonos a internet.

En mi caso, ya realizaba terapia online antes de que todo esto pasara pero ahora hay muchas más personas que se están abriendo a probar esta modalidad. En este artículo quería hablaros un poco sobre las implicaciones, ventajas y limitaciones de esta variante.

Una ventana al mundo

Una de las grandes virtudes de internet es que nos permite estar en contacto instantáneo con cualquier parte del mundo. Una de las cosas que me gusta más de mi trabajo es poder ofrecer mis servicios a personas que están en países diferentes. Esto posibilita que puedas encontrar una terapeuta que hable tu idioma y con la que compartas cultura independientemente de dónde residas. 

Este año he asistido a congresos internacionales online, para mí ha sido increíble y emocionante poder estar en un mismo espacio con gente que estaba a tantos kilómetros de mí. Las redes nos abren a la conexión intercultural e intergeneracional, esto a muchos ahora les puede parecer normal pero hace unos años era impensable.


Inmediatez y flexibilidad

Otro elemento a resaltar es que facilita enormemente todos los procedimientos asociados al desplazamiento, las citas y la espera. Las sesiones las haces desde tu casa, se realizan con puntualidad y sin salas de espera y hay una mayor flexibilidad en cuanto a los horarios. Es cierto que a muchas personas el camino de ida y vuelta les ayuda a poner más intención en el proceso y luego integrar posibles reflexiones pero esto se puede hacer también dando un paseo o reservando un espacio después de la sesión para anotar y digerir lo hablado. En general, al gastar menos tiempo y energía, nos puede facilitar la conciliación con la familia, el trabajo o las rutinas diarias. Y creo que a nadie nos gusta perder el tiempo…


Comodidad y seguridad

Sentirnos seguros es un elemento fundamental en terapia y para algunas personas estar en casa y hacerlo a través de una pantalla les facilita este estado. Muchas veces salir a la calle, o estar en un espacio ajeno y hospitalario-clínico puede provocar cierta inquietud que de esta manera se reduce. Otras veces nuestra condición física o mental puede hacer que nos sea más difícil salir de casa. Encontrar un lugar donde nos sentimos menos expuestos y con menos información del entorno puede favorecer soltar prejuicios y barreras que todos tenemos al acudir al psicólogo.

Además, ahora con la pandemia existen multitud de elementos que se han de tener en cuenta: la distancia de seguridad, la mascarilla, la higienización de los espacios, etc. Todo esto hace que algunas de las características positivas que tiene la terapia presencial se vean mermadas. En estas circunstancias,  la terapia online hace posible que nos veamos las caras completas y estemos más tranquilos.


Limitaciones

No todo es maravilloso en esta variante. Igual que todo, tiene sus partes más y menos ventajosas. Aunque he de decir que ante lo novedoso siempre aparecen las resistencias al cambio y a veces es solo cuestión de traspasarlas. 

En el mundo online, se pierde información no verbal y no hay posibilidad de contacto físico. En este sentido en la terapia online se agudiza más el contacto facial, esto nos hace estar más pendientes para compensar lo que se pierde. También se hacen más preguntas sobre el entorno, temperatura, sensaciones… para que conectemos con la realidad de cada uno y podamos crear una compartida. En relación al tacto, buscamos formas desde la imaginación para favorecer esa sensación de cercanía. El cuerpo no se pierde en lo virtual, solo hay que verbalizar más cómo nos sentimos y esto a su vez hace que trabajemos la atención plena y la sensibilidad hacia lo que nos está pasando.

Asimismo, hay situaciones en las que es preferible un acompañamiento presencial. Es por ello que en mi práctica ofrezco una primera sesión gratuita para dar la oportunidad de que la persona pruebe el entorno virtual, nos conozcamos y así poder estimar a partir de la propia experiencia si es conveniente o no está opción. Como siempre digo, cada persona y cada caso es diferente y es difícil generalizar, así que lo mejor es hacer una valoración individual.


1,2,3 probando

Desde que comencé esta aventura he estado en constante actualización y estudio de esta modalidad. Como terapeutas, no es tan fácil como encender el ordenador, implica cambiar la perspectiva y aprender a funcionar y ofrecer un buen servicio. En Umai desde el principio contemplamos la privacidad de datos, los posibles inconvenientes asociados al uso de las tecnologías digitales y estamos disponibles para cualquier duda o problema que pueda surgir. 

Como psicóloga me esfuerzo continuamente por crear un espacio terapéutico virtual que brinde intimidad, calidez y presencia. Utilizando los conocimientos y estudios existentes, la creatividad, la adaptación y por supuesto vuestro feedback individual sobre vuestras necesidades.

Mi experiencia en este sentido es que puede que al principio pueda resultar más raro pero poco a poco la pantalla se va haciendo más fina y el cerebro entiende que es un espacio terapéutico. 

Abrir una nueva ventana implica abrirse a lo desconocido, desde Umai os animamos a probar un primer contacto, experimentar y que seáis vosotrxs mismxs los que valoréis si queréis adentraros en este nueva forma de autoconocimiento y desarrollo personal. 


Os dejo un artículo del huffingtonpost que también habla sobre todo este tema. Y para cualquier duda, comentario o propuesta aquí estoy. ¡Os mando un abrazo virtual!.

¿De dónde viene Umai?

La palabra Umai aparece de la unión de Umi (mar en japonés) junto a la a de amor. El mar puede simbolizar de diferentes maneras la psicología, además de ser un lugar que nos induce a un estado de atención plena, relajación, calma y plenitud. Elementos que todos buscamos y que se trabajan en terapia.

Las olas que van y vienen y su sonido nos recuerdan a la respiración, un proceso tan importante para la vida, además de un recurso que es utilizado en sesión como ancla al presente. La profundidad del océano puede reflejar todas aquellas cosas que guardamos a lo largo de nuestra historia formando en la superficie diferentes mareas que representan nuestro cuerpo, pensamientos y emociones. Muchas veces llegamos a terapia con el problema focalizado en la punta del iceberg y conforme vamos ahondando descubrimos otros elementos escondidos que nos ayudan a comprenderlo en su conjunto y a sanarlo. También, otra forma de asociar el mar con el proceso terapéutico es visualizar la imagen de construir un barco estable y seguro que nos permita navegar a pesar del clima emocional, ya sea en días soleados o con tormenta y grandes olas.

Es por todo ello que espero que pueda inspirar y resonar en otras personas para comenzar a navegar en su interior y aumentar su amor por ellos mismos y lo que les rodea.