La compasión en terapia

“La compasión no es una relación entre el sanador y el herido. Es una relación entre iguales. Sólo cuando conocemos bien nuestra propia oscuridad podemos estar presentes con la oscuridad de los demás. La compasión se vuelve real cuando reconocemos nuestra humanidad compartida»

Pema Chödrön

¿Qué es la compasión?

Hoy vengo a hablaros de una parte muy importante de mi práctica profesional y personal. Recuerdo la primera vez que vi un libro dedicado a este tema, fue hace años en una newsletter del colegio de psicología y me llamó la atención la portada: un árbol bien frondoso con grandes raíces y un corazón en el centro. En ese momento me encontraba inmersa en todo el mundo del mindfulness y esto parecía un paso más, un ingrediente que añadir a la atención plena. Así fue, desde la primera página hasta la última me sentí acompañada, y con una propuesta que satisfacía mi visión de la psicología como una unión e integración de diferentes variables que nos influyen en la vida. De forma que, en ese instante, inicié la senda que ahora continúo y reflejo en mi consulta y en mi vida. En este texto haré una pequeña introducción sobre terapia y compasión.

Para comenzar, os traigo la definición que nos da el Dalai Lama: compasión es una sensibilidad hacia el sufrimiento del yo y de los otros junto con un compromiso profundo para tratar de aliviarlo. Paul Gilbert, psicólogo y precursor de la terapia Compassion Focused Therapy (CFT) nos cuenta que la palabra proviene de la voz latina compati que significa “sufrir con”. Para Paul, esta definición nos lleva a una atención-conciencia sensible, más una motivación que nos lleva a hacer algo con ese malestar. Aquí me traslado a las enseñanzas budistas que nos dicen en la primera noble verdad que El malestar en todas sus formas (dolor, sufrimiento, pena, aflicción, angustia, estrés) es inherente a la existencia en el mundo”. 

Vivimos en una sociedad obsesionada por la felicidad y que enfatiza que si hay dolor hay algo que está mal y hay que arreglar. Los seres humanos tenemos la tendencia de evitar el sufrimiento y apegarnos al placer.  Por otra parte, el cerebro tiene un sesgo negativo, pone más atención a lo negativo con un objetivo de supervivencia. La realidad humana es muy compleja y dura, la compasión se nos presenta como una forma de hacerle frente. Nos invita a aprender a acercarnos a lo que es parte de la experiencia humana de una forma respetuosa, cuidadosa, digna, genuina y equilibrada.

Según Kristin Neff la práctica de la compasión en la psicología hace referencia a tomar conciencia de un sentimiento de humanidad compartida. Es decir, los malestares, que nos pueden hacer sentir aislados, han sido y serán experimentados por muchas personas en el mundo, ya que el sufrimiento forma parte de la vida. Este punto nos ayuda a no dejarnos atrapar por los sentimientos de soledad y vergüenza que son frecuentes cuando se dan estas situaciones dolorosas.

Muchas veces este término se puede confundir con un significado más relacionado con la tradición judeocristiana. Javier García Campayo nos cuenta qué no es compasión: no es lástima, ni pena, no son excusas, ni indulgencia, no es debilidad, no es egoísmo ni pecado, ni disminuye la motivación para el cambio.

¿Qué es la terapia centrada en la compasión?

Según Gilbert, el enfoque CFT, toma elementos de muchas enseñanzas budistas, pero sus raíces se derivan de un enfoque evolutivo, neurocientífico y psicosocial, vinculado a la psicología y a la neurofisiología del cuidado. Es una terapia profundamente integrativa, que reconoce la importancia de la relación terapéutica, se apoya en las intervenciones cognitivo-conductuales, en los modelos de apego, en el trabajo con el cuerpo, con la imaginación, la psicoeducación, técnicas de mindfulness y de regulación emocional.

Además, el conocimiento científico disponible al respecto va confirmando los beneficios que conlleva su desarrollo y su relevancia específica en el ámbito de la salud. Cada vez hay más investigación al respecto que indica mejoras en la calidad de vida.

Se trata de una propuesta terapéutica para que podamos navegar con recursos y amabilidad los desafíos inherentes de la existencia.

¿Cómo lo llevamos a la práctica en sesión?

Para comenzar, una parte muy importante es ir comprendiendo poco a poco cómo funciona nuestro cerebro a nivel fisiológico, social, evolutivo y en base a nuestras experiencias. Con cada persona nos paramos a entender cuál es el recorrido que le ha llevado a la situación por la que acude a terapia. Es un enfoque basado en entender que los síntomas son respuestas adaptativas a una serie de circunstancias, por lo que no nos centramos en patologías o trastornos, sino en los procesos que nos han llevado a la autocrítica, la culpa, la vergüenza en exceso y buscamos en equipo la forma de aliviarlo.

Vamos despacio, reflexionando, vivenciando y recorriendo el camino juntxs, desde el vínculo y el espacio seguro que es la consulta. Compartiendo pensamientos, emociones, sensaciones y acciones que van emergiendo y que vamos dándole espacio y escucha.

A través del proceso se van incorporando técnicas y visualizaciones que nos permiten practicar nuestro estado de calma, además de ir subiéndole el volumen a una parte más amable en nuestro interior que nos puede ir cuidando en la adversidad. Nos vamos acercando al dolor con el corazón, aprendiendo a regularnos y a darnos lo que necesitamos en cada momento.

Unas palabras para terminar

Si has llegado hasta aquí, primero agradecerte tu tiempo e interés. Quizás ahora es un buen momento para tomar un par de respiraciones más profundas y mover un poco el cuerpo.

Te dejo una pregunta para reflexionar:

¿Cómo suele ser mi discurso mental, es compasivo o autocrítico, es sensible o es duro, es respetuoso o rígido? 

Si estás de acuerdo con las segundas opciones, puede ser que comenzar a practicar la compasión te sirva para aprender a tratarte mejor. 

Un abrazo.

Ser PAS (persona altamente sensible): Una forma de estar en el mundo

“Ser nosotros mismos hace que acabemos exiliados por muchos otros. Sin embargo, cumplir con lo que otros quieren nos causa exiliarnos de nosotros mismos»

Clarissa Pinkola Estés

¿Qué es?

La alta sensibilidad es un rasgo de la personalidad que ha sido ampliamente estudiado por la doctora e investigadora en psicología Elaine N. Aron desde los años 90. Se trata de personas (*a partir de ahora PAS) que perciben el mundo de forma más sutil, ya que sus sistemas nerviosos son más sensibles al procesamiento de la realidad. 

Me hace mucha ilusión poder hablaros en un artículo sobre este tema ya que me reconozco PAS y me apasiona poder ayudar a otras personas que también lo sean a comprender y a recorrer este bonito camino hacia su sensibilidad.

Personas Altamente Sensibles

Características

Ser PAS implica verse reconocida en los siguientes cuatro puntos:

  1. Profundidad en el procesamiento. Este punto hace referencia a una tendencia hacia el análisis y la búsqueda hacia lo profundo en la forma de pensar. Muchas veces supone dedicar mucho tiempo a procesar las situaciones que ocurren. Ante cualquier situación se tienen en cuenta los detalles, se hacen comparaciones, se observan los matices.
  2. Empatía y emocionalidad. Las PAS, entienden y comprenden con mayor facilidad los sentimientos de los demás, hay más actividad en las neuronas espejo que son las que activan a partir de la acción de la otra persona. Además las emociones propias se suelen sentir con más intensidad. 
  3. Sensibilidad hacia las sutilezas. Los sentidos están amplificados, con lo cual se perciben las pequeñas cosas antes que las demás personas. Olores, sabores, cambios en el entorno, texturas o sonidos son captados a intensidades que pueden ser imperceptibles para un no PAS.
  4. Sobreestimulación. Debido a lo anteriormente mencionado las PAS pueden verse sobreactivadas en situaciones donde se perciban demasiados elementos estimulantes. Un ejemplo puede ser que después de un rato en un centro comercial o en un restaurante ruidoso nos sintamos cansadas y saturadas.

Algunas cosas más a tener en cuenta

  1. El rasgo es normal, no se refiere a nada patológico, negativo o susceptible de cambio. Según los estudios las PAS constituyen un 20% de la población, es por ello que al ser minoría y al estar en una sociedad que refuerza valores contrarios a la sensibilidad, muchas veces se vive como una rareza o algo que está mal.
  2. Es genético, normalmente alguno de los padres o abuelxs también es PAS. Se ha descubierto en varias especies animales y hace referencia a una estrategia de supervivencia basada en pensar antes de actuar.
  3. A veces se confunde con la introversión. Es cierto que la mayoría de los PAS son introvertidos (se habla de un 30% de extrovertidos), pero el rasgo va más allá de este aspecto.
  4. La sensibilidad es valorada de forma diferente según la cultura dominante. En la sociedad hispana, tradicionalmente la sensibilidad es vista como una debilidad y algo que ha de ser evitado y disimulado a toda costa. En cambio, en culturas orientales parece ser que es un rasgo valorado y apreciado en las personas. 
  5. Descubrirse PAS tiene como fin un mayor autoconocimiento y por lo tanto un reconocimiento de cuáles son nuestras necesidades para así poder atenderlas y no ir en contra de ellas. Cada ser humano es único, por lo que no se pretende que sea una etiqueta unificadora en la que se pierda la esencia individual. Conocer este rasgo nos da una serie de información que nos sirve para seguir caminando hacia el encuentro de nuestro centro.
  6. Las PAS son personas observadoras, apreciativas, intuitivas, reflexivas y creativas, características que, una vez que las reconocemos, nos abren muchas posibilidades y disfrute.
Personas Altamente Sensibles

Comprendiendo la sensibilidad con la sociedad y la experiencia vital

Como vemos este rasgo no tiene nada de negativo, es una forma de ser en este mundo. Pero no podemos obviar el peso de la sociedad y de las vivencias personales. Estos dos puntos pueden hacer una gran diferencia entre dos PAS. Por un lado, vivimos en un ambiente que nos manda mensajes continuamente de velocidad, fuerza insensible, ritmos acelerados, competición, individualismo, elementos que no ayudan a ninguna persona y mucho menos a una PAS. Por otro lado, podemos haber vivido en una familia que ha comprendido y alentado nuestra forma de ser y esto favorecerá una buena relación con la sensibilidad. O por el contrario nos han podido decir que somos muy intensos o especiales, o demasiado llorones, o le damos muchas vueltas a las cosas… y esto nos ha hecho creer que hay algo malo en nosotrxs y que hay que cambiar. También hay una influencia respecto al género, ya que las ideas preconcebidas harán que haya una mayor permisividad hacia expresar la sensibilidad en las mujeres que en los hombres.

Si nuestras circunstancias no han favorecido el rasgo podemos haber mantenido un estado de estrés durante mucho tiempo que a veces puede facilitar situaciones de ansiedad o depresión. No es que tengamos más tendencia a estos estados anímicos, sino que ante un rechazo continuado estas son las respuestas adaptativas. Si llegamos a estos puntos es un buen momento para considerar hacer un acompañamiento terapéutico que promueva la comprensión, reconciliación y revisión de la propia historia desde la lente sensible y respetuosa.

Aquí me gustaría añadir una reflexión personal. En un mundo cada vez más enfermo debido al estilo de vida destructivo de la mayor parte de la humanidad, el problema no es ser sensible, es todo lo contrario. No es que seamos más delicados, sino que percibimos con antelación las consecuencias negativas de la hiperproductividad y el consumo desmesurado. El modelo de vida imperante es negativo para todos los seres humanos, pero las PAS lo notan antes. Conectar con nuestra sensibilidad es un reto, es caminar hacia nuestra fuerza y descubrir la aventura de vivir y desde ahí contribuir hacia la reparación de nuestro mundo.

Si después de leer este artículo te sientes reconocidx puedes responder al cuestionario propuesto por Elaine N. Aron. en su libro “El don de la sensibilidad” como herramienta inicial en el descubrimiento de ser PAS (te lo dejo al final del artículo). Y si estás pensando en sumergirte en el mar del autoconocimiento y te resuena lo que escribo, estaré encantada de atenderte desde mi sensibilidad a la tuya. Un abrazo.

-Recursos

Aquí te dejo algunos enlaces interesantes para comenzar a aprender e investigar en el mundo PAS, espero que los disfrutes. Cualquier cosa que me quieras comentar, me puedes escribir, estaré encantada de leerte.

-Artículo de El País que contiene el cuestionario de E.N.Aron

Libro de Elaine N. Aron- El don de la sensibilidad

-Podcast sensiblemente

-Video ilustrado sobre ser PAS.

-Programa RTVE- Sensibilidad al trasluz.

Psicología y literatura: Salud mental, género, poesía y terapia.

Heme aquí, hoy, inválido ante ti,
ante ti,
infame criatura, en tiniebla nacida,
pequeña lanzadera
que tejes ese ondulante paño de la angustia

“La obsesión”, de Dámaso Alonso.

Introducción

Con motivo del 8 de marzo, día internacional de la mujer, conversamos con una gran amiga mía, Ana Rodríguez Callealta, investigadora y poeta. Recientemente se ha doctorado por la Universidad de Alcalá, con una tesis sobre poesía española reciente escrita por mujeres. Además, como poeta, publicó en 2018 Ave, Eros en la editorial La isla de Siltolá. El propósito de esta conversación es aprender sobre literatura y salud mental, poesía y género, además de reflexionar sobre la escritura como recurso terapéutico.

Ana Rodríguez Callealta

1- ¿Cómo describirías la relación entre literatura y psicología?

Antes que nada, quiero agradecerte que me hayas brindado este espacio para la conversación, la reflexión y la expresión.

En cuanto a lo que preguntas, supongo que por mis años de terapia y de trabajo personal, creo que la dimensión psicológica es transversal. Para mí, vivir es estar en constante relación con nosotros mismos, gestionar continuamente lo que vivimos, lo que experimentamos, lo que sentimos… Desde esta perspectiva, creo que la literatura es una experiencia más. Es decir, leer un libro o escribirlo forma parte de nuestras experiencias vitales, igual que ver una película o contemplar durante horas un cuadro. La cultura se experimenta porque nos pone en contacto con nosotros mismos. Creo que definiría la literatura como gestión de emociones. No importa si esas emociones remiten a hechos biográficos o a hechos imaginados o perturbadores. Como dice Wolfgang Iser [1], como lectores, entramos en los textos con nuestra mochila de experiencias y al leer, contrastamos el mundo que se nos ofrece con nuestras ideas acerca de la realidad, de nosotros… Creo que esa es una de las grandes funciones del arte, desestabilizar nuestras creencias, obligándonos a salir de nuestra zona de confort.

Por otra parte, la escritura nos lleva a establecer una relación muy íntima con el lenguaje. Creo que la poeta Ada Salas lo expresa perfectamente cuando dice que “la escritura crea un nuevo punto de vista desde el que contemplar la vida” [2]. Es lo que se conoce como “poesía del conocimiento”. Ahora bien, esto no quiere decir que la poesía sea un género confesionalista, es decir, basado únicamente en nuestra biografía. La poesía es un género de ficción, como la novela. Esa fue la gran lección de los “poetas de la experiencia”. Y, en este sentido, yo creo que lo que deseamos, lo que proyectamos, lo que nos perturba, lo que imaginamos… todo eso nos constituye tanto como lo que vivimos porque, al fin y al cabo, lo vivimos también.

2- ¿Entonces, dirías que la escritura puede tener una dimensión terapéutica?

Desconozco, porque no soy psicóloga, si la escritura puede llegar a ser la base de una terapia. Pero sí que creo que tiene una dimensión terapéutica clara. En este sentido soy completamente junguiana. Creo que la escritura nos permite explorar lo subterráneo, rescatar, arrojar luz sobre un territorio interior profundo al que no se accede más que por medio del símbolo. Esto es lo que Jung llama el “pensamiento fantaseador” [3]. La escritura puede nacer de ahí, puede ser una vía para rescatar toda una serie de contenidos (reprimidos, pasados, bloqueados, soñados, deseados…) que se encuentran albergados en el inconsciente. Esto es algo que aprendí del poeta Eduardo García, a quien tanto admiro.

3- Además de investigadora eres escritora… ¿Es para ti terapéutica la escritura?

Haces bien en hacerme esta pregunta porque es cierto que la mayoría de las veces respondo como investigadora, y es muy distinto. Cuando uno lee, investiga y escribe es lector, investigador y escritor, pero no siempre al mismo tiempo. La Ana lectora encuentra placer en textos que tal vez a la investigadora no le interese tanto abordar intelectual o críticamente. En mí se dan como facetas separadas muchas veces. 

Como escritora… la escritura ha sido, es, completamente terapéutica. Ave, Eros (La isla de Siltolá, 2018) lo escribí a medida que hacía una terapia cognitivo-conductual y de alguna manera el libro refleja el proceso de desbloqueo que yo estaba experimentando por entonces. Es un libro enteramente centrado en el deseo, desde todas las perspectivas posibles, no solo en un sentido erótico o sexual. La escritura no solo me acompañó en ese proceso de auto-descubrimiento o lo reflejó, sino que me ayudó a realizarlo, formó parte de él.

Ahora mismo estoy escribiendo muy muy lentamente un libro de poemas en el que exploro otros estratos de realidad. Escribir me ayuda a bucear en el inconsciente y a hacer presentes toda una serie de contenidos reprimidos o callados que están ahí y que me constituyen. Es un libro, por tanto, muy diferente. Esta exploración me condujo al surrealismo en un primer momento y el surrealismo ha evolucionado, a su vez, hacia una escritura mucho más depurada y abstracta, minimalista y silente en ocasiones. En este sentido, la influencia de la Ana investigadora es innegable.

4- Y entrando ya en la relación entre la poesía y el género… ¿Cómo la abordarías?

Creo que la relación entre la poesía y el género como constructo opera en diferentes niveles. De entrada, existe una clara desigualdad entre hombres escritores y mujeres escritoras. Por otra parte, en lo que concierne a los textos, podría hablarse de una perspectiva feminista de lectura, por un lado, y de lo que se conoce como “escritura femenina”, un concepto que alberga la idea de características diferenciales, distintivas, de la poesía, en este caso, escrita por mujeres con respecto a la escrita por hombres.

5- ¿Has llegado a alguna conclusión sobre esto último? ¿Crees que existen diferencias entre la poesía escrita por mujeres y la escrita por hombres?

Durante mucho tiempo sentí que no iba a poder contestar jamás a esta pregunta. Encontraba algo, una diferencia más o menos sutil, más o menos significativa, pero no era capaz de comprender en qué residía, a qué se debía. Sin embargo, hace poco, no sé cómo, creí comprender que no hay una diferencia apriorística. Simplemente creo que para muchas mujeres escribir es enfrentarse a lo que dijo Virginia Woolf en su famoso ensayo “Una habitación propia”: que no existe “ninguna frase común lista para su uso” [4]. Es lo que Noni Benegas define como el reto de “decirse en una lengua lírica heredada” [5]. Y creo que eso puede conducir a muchas mujeres escritoras a una especie de lucha, encendida o amable, con el lenguaje para  tratar de abrir espacios, de textualizar una subjetividad históricamente negada -la subjetividad femenina.

6- Has mencionado también que existe una desigualdad estructural entre hombres escritores y mujeres escritoras en el ámbito literario. ¿Podrías explicarnos algo más sobre esto?

Sí, este es uno de los grandes campos de batalla del feminismo. Si uno abre una antología, una historia de la literatura o un libro de texto, por poner algunos ejemplos, comprueba rápidamente que la mayor parte de escritores citados son hombres. En algunos casos, las mujeres están ausentes directamente, no existen. Se trata de un silenciamiento histórico y sistemático. 

Actualmente, por fortuna, contamos con un amplio corpus de investigaciones orientadas, precisamente, a rescatar del olvido a muchas, muchísimas mujeres cuyas obras han sido obviadas por los historiadores de la literatura, ya que han sido los hombres quienes han construido ese relato, esa historia. Es un círculo vicioso: la historia escrita por y para los hombres. Hoy en día sabemos que lo que se nos presentaba como ausencia -no hay mujeres escritoras- era en realidad silenciamiento -se excluían-. Los nombres de Santa Teresa de Jesús, Emilia Pardo Bazán o Rosalía de Castro -en la tradición española- han sido considerados excepciones en un mundo de hombres. 

Creo que en este sentido hemos avanzado bastante. En lo que concierne a la poesía actual, creo que las mujeres están cada vez más presentes. Pero no estamos, desde mi punto de vista, en una situación de igualdad. La cuota de mujeres en todos los ámbitos de la vida intelectual sigue siendo inferior a la de hombres: en literatura, en investigación, en política, en ciencia… Trabajamos para eso, para visibilizar, aunque, desgraciadamente, me temo que el camino va a ser largo.

7- ¿Nos recomendarías algunas lecturas para acercarnos a la literatura escrita por mujeres?

 En este sentido, creo que las antologías poéticas cumplen una función importantísima, ya que nos permiten establecer un primer contacto no solo para tener una idea panorámica del periodo que la antología abarque, sino también para elegir de entre todas las voces aquellas que nos resulten más sugerentes y que más nos pueda apetecer seguir conociendo y leyendo. Se me viene a la cabeza, por ejemplo, Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la Generación del 27 (Fundación José Manuel Lara, 2010), a cargo de Pepa Merlo. También es muy apasionante la que preparó Angelina Gatell para dar a conocer la aportación de las poetas a la “poesía social y testimonial” del medio siglo: Mujer que soy. La voz femenina en la poesía social y testimonial de los años cincuenta (Bartleby, 2006). En cuanto a la poesía más reciente, es ineludible recomendar En voz alta. Las poetas de las generaciones de los 50 y los 70 (Hiperión, 2007) y Ellas tienen la palabra. Dos décadas de poesía española (Hiperión, 1997). La primera de ellas, preparada por Sharon Keefe Ugalde, ofrece un estudio introductorio y una selección de voces imprescindibles para conocer la poesía escrita por mujeres durante esos años. En la segunda, Noni Benegas firma un estudio preliminar igualmente necesario e iluminador para acercarnos a la poesía reciente escrita por mujeres desde una perspectiva histórica. Finalmente, no puedo dejar de mencionar El poder del cuerpo. Antología de poesía femenina contemporánea (Castalia, 2009): una joya al cuidado de Meri Torras. 

8- ¿Te atreverías a escoger un poema tuyo en el que confluyan psicología y género?

Bueno, voy a elegir el penúltimo poema de Ave, Eros. En este caso, la escritura puso en juego la gestión de las exigencias, de las expectativas, de las creencias… La frustración también, la renuncia dolorida… Dentro, por supuesto, de un marco de ficción. El título dialoga claramente con el poema “Después de la muerte de Jaime Gil de Biedma”, de Jaime Gil de Biedma. En este tiempo lo leía mucho, y de hecho, hay una alusión bastante explícita a “No volveré a ser joven” casi al final del poema. Por esa época también leía mucho La casa encendida (1949), de Luis Rosales, que aparece citada al principio. Y creo que también tenía en mente el poema “Ajeno”, de Claudio Rodríguez, cuando lo escribí. De hecho, releyendo ahora el mío veo una referencia bastante clara en los tres primeros versos.  Finalmente, estoy segura de que también me influyó el poema “De la publicidad”, de Aurora Luque.

Poema Póstumo

Yo sé que siempre va a quedarme la tristeza,
la llave en el umbral rompiéndome un poquito,
las horas largas y las noches imposibles.

Me imagino mi casa anegada de lluvia,
como una escena de Rosales, sin María al final
para esperarme, los domingos, sobre todo
los domingos, las fiestas de guardar. Quién sabe
si yo también quise formar parte
de un minúsculo mundo de provincias, llevar
a la familia al Corpus Christi, engominados,
horteras, felices, porque es sencillo el día en que se come
pollo asado en el jardín y hay un columpio
girando y girando y nos da vueltas de campana
en las penurias, en los momentos de máxima pobreza,
esos mismos que el amor, el mismo amor ha inventado
para tener sentido.

Porque no fue una renuncia, tampoco una elección
a corto plazo, a medio plazo, a largo plazo,
al plazo de una vida que ahora veo pasearse
desnuda en el salón, hipostasiada en un cuerpo
plagado, precisamente, de huecos tripofóbicos,
las cicatrices que deja la nada, más poderosa
siempre que el arrepentimiento.

Yo sé, como decía, que habrá muy a menudo algo
que se rompa
detrás de la academia y los capítulos de libro,
detrás de las exóticas estancias en países europeos,
detrás de los coloquios magistrales,
detrás de los alumnos, incluso
detrás de las cervezas con amigos, detrás, más atrás
de la maternidad sin padrenuestro.

Pero qué importa.
Sabré llegar envuelta en un perfume carísimo,
vestir de Massimo Dutti,
llevar zapatos elegantes,
maquillaje, los labios rojos o rosados,
según la hora del día.

No sé si vine a llevarme la vida por delante.
Pero me acuerdo de las noches de insomnio
inducido, con aquella mujer que cruzaba,
preciosa, radiante, hasta el altar
y luego decía cosas y reía, reía mucho,
rompiendo las barreras del sonido.
Otras veces nos gustaban las escenas
más triviales, las duchas calentitas en invierno
y los niños llorando porque no quieren irse
a la cama. Cuánta felicidad filmada de antemano,
Casi tangible, lo juro, casi ciertos los veranos
en el sur, no me cabían por dentro, se resbalaban

y poco a poco se fueron gastando.

Precioso poema Ana. Para terminar quiero mostrarte mi agradecimiento por tu tiempo, interés y generosidad al mostrar tu experiencia profesional y a momentos más íntima. Quiero resaltar la idea de la literatura como espejo, como un lugar donde encontrarnos, descubrirnos, cuestionarnos y transitarnos, un viaje que también caminamos en terapia. Creo que en este artículo estamos mostrando la fuerza de dos mujeres que abren espacios para expresar esa subjetividad históricamente silenciada y eso me llena de alegría. Personalmente, me encanta poder escuchar voces diversas, valiosas y humanas que nos brindan perspectivas diferentes donde podemos vernos a nosotras mismas. 

Si queréis encontrar el libro de Ana, lo encontraréis en el siguiente enlace:  Ave, Eros 

Y si os gustaría participar en este espacio aportando vuestra visión en algún tema en concreto relacionado con la psicología, me podéis escribir a hola@umaiterapia y hablamos.

Referencias:

  • [1] Iser, Wolfang (1989): “La estructura apelativa de los textos”. En: Warning, Rainer (ed.): Estética de la recepción. Madrid, Visor, pp. 133-148.
  • [2] Salas, Ada (2005): Alguien aquí. Notas acerca de la escritura poética. Madrid: Hiperión,p. 40.
  • [3]  Jung, Carl Gustav (1998): Símbolos de transformación. Barcelona, Ediciones Paidós Ibérica, pp. 31-58.
  • [4] Woolf, Virginia (1929): Una habitación propia. Barcelona, Editorial Seix Barral, 1986, pp. 104-106.
  • [5] Benegas, Noni (1997): “Estudio preliminar”. En: Ellas tienen la palabra. Dos décadas de poesía española. Madrid, Hiperión, 2008, p. 23.

Terapia online. Un camino diferente para el trabajo personal.

«No hay distancias cuando se tiene un motivo»

Jane Austen


Vivimos en una sociedad que cambia a un ritmo muy rápido, esto no es algo nuevo. Desde el principio de los tiempos venimos avanzando, evolucionando, modificando formas de vivir. El cambio y la impermanencia es algo inherente a la vida, aunque a veces nuestra mente se sienta más segura cuando las aguas están en calma o estáticas.

La aparición de las tecnologías digitales ha hecho que estemos en continua transformación y esto también ha influido en la psicología. Además, con la pandemia hemos podido comprobar nuevas modalidades para el uso de nuestros dispositivos electrónicos, hemos hecho deporte, hablado con amigxs, cocinado o probado actividades nuevas solo conectándonos a internet.

En mi caso, ya realizaba terapia online antes de que todo esto pasara pero ahora hay muchas más personas que se están abriendo a probar esta modalidad. En este artículo quería hablaros un poco sobre las implicaciones, ventajas y limitaciones de esta variante.

Una ventana al mundo

Una de las grandes virtudes de internet es que nos permite estar en contacto instantáneo con cualquier parte del mundo. Una de las cosas que me gusta más de mi trabajo es poder ofrecer mis servicios a personas que están en países diferentes. Esto posibilita que puedas encontrar una terapeuta que hable tu idioma y con la que compartas cultura independientemente de dónde residas. 

Este año he asistido a congresos internacionales online, para mí ha sido increíble y emocionante poder estar en un mismo espacio con gente que estaba a tantos kilómetros de mí. Las redes nos abren a la conexión intercultural e intergeneracional, esto a muchos ahora les puede parecer normal pero hace unos años era impensable.


Inmediatez y flexibilidad

Otro elemento a resaltar es que facilita enormemente todos los procedimientos asociados al desplazamiento, las citas y la espera. Las sesiones las haces desde tu casa, se realizan con puntualidad y sin salas de espera y hay una mayor flexibilidad en cuanto a los horarios. Es cierto que a muchas personas el camino de ida y vuelta les ayuda a poner más intención en el proceso y luego integrar posibles reflexiones pero esto se puede hacer también dando un paseo o reservando un espacio después de la sesión para anotar y digerir lo hablado. En general, al gastar menos tiempo y energía, nos puede facilitar la conciliación con la familia, el trabajo o las rutinas diarias. Y creo que a nadie nos gusta perder el tiempo…


Comodidad y seguridad

Sentirnos seguros es un elemento fundamental en terapia y para algunas personas estar en casa y hacerlo a través de una pantalla les facilita este estado. Muchas veces salir a la calle, o estar en un espacio ajeno y hospitalario-clínico puede provocar cierta inquietud que de esta manera se reduce. Otras veces nuestra condición física o mental puede hacer que nos sea más difícil salir de casa. Encontrar un lugar donde nos sentimos menos expuestos y con menos información del entorno puede favorecer soltar prejuicios y barreras que todos tenemos al acudir al psicólogo.

Además, ahora con la pandemia existen multitud de elementos que se han de tener en cuenta: la distancia de seguridad, la mascarilla, la higienización de los espacios, etc. Todo esto hace que algunas de las características positivas que tiene la terapia presencial se vean mermadas. En estas circunstancias,  la terapia online hace posible que nos veamos las caras completas y estemos más tranquilos.


Limitaciones

No todo es maravilloso en esta variante. Igual que todo, tiene sus partes más y menos ventajosas. Aunque he de decir que ante lo novedoso siempre aparecen las resistencias al cambio y a veces es solo cuestión de traspasarlas. 

En el mundo online, se pierde información no verbal y no hay posibilidad de contacto físico. En este sentido en la terapia online se agudiza más el contacto facial, esto nos hace estar más pendientes para compensar lo que se pierde. También se hacen más preguntas sobre el entorno, temperatura, sensaciones… para que conectemos con la realidad de cada uno y podamos crear una compartida. En relación al tacto, buscamos formas desde la imaginación para favorecer esa sensación de cercanía. El cuerpo no se pierde en lo virtual, solo hay que verbalizar más cómo nos sentimos y esto a su vez hace que trabajemos la atención plena y la sensibilidad hacia lo que nos está pasando.

Asimismo, hay situaciones en las que es preferible un acompañamiento presencial. Es por ello que en mi práctica ofrezco una primera sesión gratuita para dar la oportunidad de que la persona pruebe el entorno virtual, nos conozcamos y así poder estimar a partir de la propia experiencia si es conveniente o no está opción. Como siempre digo, cada persona y cada caso es diferente y es difícil generalizar, así que lo mejor es hacer una valoración individual.


1,2,3 probando

Desde que comencé esta aventura he estado en constante actualización y estudio de esta modalidad. Como terapeutas, no es tan fácil como encender el ordenador, implica cambiar la perspectiva y aprender a funcionar y ofrecer un buen servicio. En Umai desde el principio contemplamos la privacidad de datos, los posibles inconvenientes asociados al uso de las tecnologías digitales y estamos disponibles para cualquier duda o problema que pueda surgir. 

Como psicóloga me esfuerzo continuamente por crear un espacio terapéutico virtual que brinde intimidad, calidez y presencia. Utilizando los conocimientos y estudios existentes, la creatividad, la adaptación y por supuesto vuestro feedback individual sobre vuestras necesidades.

Mi experiencia en este sentido es que puede que al principio pueda resultar más raro pero poco a poco la pantalla se va haciendo más fina y el cerebro entiende que es un espacio terapéutico. 

Abrir una nueva ventana implica abrirse a lo desconocido, desde Umai os animamos a probar un primer contacto, experimentar y que seáis vosotrxs mismxs los que valoréis si queréis adentraros en este nueva forma de autoconocimiento y desarrollo personal. 


Os dejo un artículo del huffingtonpost que también habla sobre todo este tema. Y para cualquier duda, comentario o propuesta aquí estoy. ¡Os mando un abrazo virtual!.

Creando desde la creatividad: Entrevista a Candela Gorostiza

«La creatividad se aprende igual que se aprende a leer.»

Ken Robinson

Desde Umai quiero aprovechar el otoño para inaugurar una sección de entrevistas y colaboraciones que contará con personas que nos hablen sobre algún tema relacionado con la psicología. En este primer post he tenido la suerte de entrevistar a una buena amiga: Candela Gorostiza del blog asteroide37. Ella es licenciada en psicología, graduada en magisterio y especializada en educación alternativa. Tiene experiencia en diferentes pedagogías y actualmente trabaja en un cole Reggio Emilia en Ámsterdam. 

Para mí hablar de la infancia en este blog tiene mucho sentido, ya que es una oportunidad para aprender más sobre el impacto de ésta en la madurez. Además, profundizar en las primeras etapas de nuestra vida nos puede dar información valiosa para nuestro proceso de desarrollo personal, ya que nos permite la integración de experiencias tempranas en nuestra línea vital.

Este verano fui a un museo en Lille, una ciudad del norte de Francia, y cuál fue mi sorpresa cuando vi que las obras expuestas eran hechas por niños y adolescentes. Es un proyecto que ha reunido a más de 10000 niños que han expresado su visión del mundo actual y futuro, a partir del dibujo, la fotografía, escultura, escritura, teatro, danza o música. Era la primera vez que veía que se le daba un espacio así a los pequeños, dándole seriedad e importancia a lo que hacen. Muchos grandes artistas han intentado imitar esa frescura e inocencia que podemos tener en los primeros años de vida y aquí se podía disfrutar de ella en cada creación.

Exposición Môm’Art en Gare Saint Sauveur (Lille, Francia)

Esta experiencia me hizo reflexionar y pensé que la creatividad podría ser un tema muy interesante para debatir con Candela:

Para comenzar y ponernos un poco en contexto, ¿nos puedes explicar en qué consiste la “educación alternativa”?

La “educación alternativa”, también conocida como “educación no tradicional” o “educación activa” es un paradigma educativo relativamente reciente que reúne a un conjunto muy diverso de aproximaciones a la infancia como, por ejemplo, la pedagogía Montessori, Waldorf, Reggio Emilia, Pikler, etc. Todas estas pedagogías tienen en común que consideran a las niñas y los niños como las y los protagonistas de sus procesos de aprendizaje. 

Tradicionalmente desde la educación se ha visto a las alumnas y alumnos como si fueran sujetos vacíos de conocimientos y carentes de opinión que recibían pasivamente la información que el o la docente les enseñaba. En cambio, en la educación alternativa los intereses, las necesidades, las motivaciones y los ritmos de las niñas y los niños son respetados. Se parte de la premisa de que el aprendizaje se produce produce de dentro hacia afuera, es decir, que parte de una curiosidad innata y de unas necesidades profundas de desarrollo y no al contrario, como se había venido haciendo a lo largo de la historia. La motivación externa y la programación exhaustiva del aprendizaje no son necesarios y por lo tanto, los educadores y las educadoras pasan a tener el importante papel de guías o acompañantes de este proceso de desarrollo. El psicoanalista y educador Rubem Alves ilustra muy bien esta idea cuando dice que “Quien intenta ayudar a una mariposa a salir de su capullo, la mata. Quien intenta ayudar a un brote a salir de su semilla, lo destruye. Hay ciertas cosas que no pueden ser ayudadas. Ellas deben ocurrir de dentro hacia fuera.”

La creatividad es la habilidad de ver el mundo con una mirada abierta, de relacionarse con él de manera original y de transformarlo.

Me gusta mucho esta metáfora, a veces solo necesitamos un acompañamiento en nuestro proceso. Ahora que nos has puesto en contexto, enfocándonos en la creatividad, ¿nos podrías poner un ejemplo de alguna actividad que utilices en tu práctica para trabajarla?

Desde mi punto de vista, la creatividad debería impregnar cada poro del sistema educativo. En los últimos años el mundo está cambiando de manera vertiginosa. Si queremos ayudar a las niñas y los niños a que se preparen para el futuro incierto y complejo que va a llegar y para que se desenvuelvan en él de forma satisfactoria, debemos educar en la creatividad.

Con “educar en la creatividad” no me refiero a pretender que todos los niños y las niñas se conviertan en artistas en potencia, que seguramente eso es lo que se nos viene a la cabeza a la mayoría de nosotras y nosotros al pensar en alguien creativo. Tradicionalmente, la creatividad ha estado asociada al arte, sin embargo, el arte solo es una de las millones de formas que tiene ésta para expresarse. La creatividad es la habilidad de ver el mundo con una mirada abierta, de relacionarse con él de manera original y de transformarlo. Una científica, un cocinero, una psicóloga o un jardinero pueden ser personas extremadamente creativas en sus respectivos campos. De hecho, todo el mundo puede llegar a serlo, tan solo necesita una atmósfera que lo propicie.

Para trabajar la creatividad en nuestras escuelas, podemos valernos de cualquier momento, actividad o proyecto. Toda experiencia vital es una oportunidad para aprender y para trabajar la creatividad. Si respetamos los intereses y necesidades de nuestros alumnos y alumnas, guiándoles y ayudándoles a identificarlos, si les devolvemos el protagonismo, dejándoles pensar, reflexionar, organizar y tomar decisiones, si favorecemos un contexto de libertad, donde existan las opciones, las alternativas, las posibilidades, donde no se penalice el error, si les dejamos tiempo para explorar, jugar, aburrirse, etc., estaremos apoyando el desarrollo de la creatividad.

Candela Gorostiza

Coincido completamente con ampliar el concepto a otras actividades más allá del arte. Aún así, incluso asignaturas ligadas a lo que comúnmente asociamos a la creatividad  como dibujo o música se han visto tradicionalmente como de “segunda división” ¿Cuál crees qué es la influencia en la edad adulta de educar dándole importancia a la creatividad en todas sus formas?

Como bien apuntas, desde que surgió nuestro sistema educativo en la época de la Ilustración y la Revolución Industrial, las ciencias y las letras siempre han estado en la cima del conocimiento y las artes, por el contrario, en la base. En aquel momento, esta jerarquía de materias basaba su sentido en que el propósito del sistema educativo era educar para satisfacer los trabajos que demandaba la industria. El razonamiento deductivo y la memorización eran los pilares de este sistema.

En pleno siglo XXI, inmersos en una sociedad de la información tan cambiante, este paradigma se ha quedado totalmente obsoleto. Ya no tiene sentido que nuestras escuelas sigan pareciéndose tanto a las fábricas: con timbres que dicen cuando hay que volver al trabajo, con el conocimiento fragmentado en materias y con la existencia de una jerarquía dentro de las mismas que indica qué conocimientos son los importantes y cuáles no, con niños y niñas agrupados por edades, con un exceso de memorización de contenidos, etc. La educación de hoy en día tiene que centrarse en otros aspectos y la creatividad es uno de ellos. Algunos autores, como el experto en educación Ken Robinson, la consideran crucial, otorgándole el mismo estatus que a la alfabetización.

Además de las ventajas que ya se han comentado sobre la creatividad como son la adaptación al cambio y a la incertidumbre, las personas que hayan sido educadas bajo este enfoque muy probablemente serán adultas y adultos curiosas/os, con ganas de aprender siempre y estarán más capacitadas/os para resolver problemas y asumir riesgos.

Exposición Môm’Art en Gare Saint Sauveur (Lille, Francia)

Muchas veces en terapia se sugiere que se realicen actividades expresivas que a veces tenemos asociadas a la infancia (manualidades, baile, escritura…) para trabajar la atención, la motivación, las emociones o los pensamientos. ¿Por qué crees que de niños aceptamos más que exista un tiempo para estas actividades y a algunos adultos les suele costar más trabajo o no se le da importancia?

El hecho de que la mayoría de las adultas y adultos que van a terapia no se sientan cómodas/os realizando este tipo de actividades creo que está ligado por un lado, a las expectativas que hoy en día se tienen sobre el proceso terapéutico y, por otro lado, a lo infravaloradas que éstas están a nivel educativo y social.

El sistema educativo tradicional está enfocado en el desarrollo del plano puramente cognitivo. El objetivo máximo de la Educación es que un alumno o alumna acabe siendo un/a catedrático/a universitario/a. No se nos debe olvidar esa jerarquía del conocimiento de la que hablábamos, con las ciencias y las letras en la cúspide y con la memorización y el razonamiento deductivo por bandera. El resto del cuerpo que no sea la cabeza va pasando a un segundo plano. Los sentidos y las emociones no se consideran significativos. Poco a poco vamos aprendiendo que “lo importante”, “lo serio”, “lo que hay que hacer” es sentarse en un pupitre durante 6 horas o más, escuchando lo que nos cuentan las/os profesores, sin interactuar entre nosotras/os, sin movernos, sin levantarnos, pidiendo permiso para ir al baño y hablando solo cuando nos lo soliciten. Las actividades o materias que impliquen el trabajo de los otros planos del desarrollo humano tienen menos valor social y, por lo tanto, menos importancia curricular y eso va calando.

Cuando nuestras/os niñas y niños llegan a la adultez, podemos encontrarnos con dos situaciones. Algunos/as de estos/as adultos/as no se habrán visto muy influenciadas/os por este goteo constante y no tendrán esta jerarquía tan grabada a flor de piel. Estas personas seguirán practicando y/o disfrutando con la música, la pintura, la danza, el teatro, la escritura, etc. Las habrá que incluso las hayan transformado en sus profesiones. Sin embargo, lamentablemente, la mayor parte de ellos/as seguirán viendo las artes como algo secundario.

Ahora imaginemos que una de estas personas del segundo caso asiste a terapia. Probablemente esperará que el psicólogo o la psicóloga trabaje con lo que para ellas/os es lo realmente importante: la mente. Verse en consulta invitada/o a realizar actividades vinculadas a las artes le llevará a pensar que eso que está haciendo no es útil, no es serio, es “cosa de niñas y niños” y hará que no le encuentre el valor que realmente tiene para su proceso de crecimiento personal.

Toda experiencia vital es una oportunidad para aprender y para trabajar la creatividad.

Interesante esto que nos comentas, por eso a mí me gusta partir del concepto de salud integrativa donde no solo se ve a la persona como un cerebro o una mente, sino que se atienden a sus múltiples facetas y a su interrelación.

Para finalizar, ¿hay alguna cosa más que nos quieras contar o algún libro o herramienta que recomendar?

Para las personas que quieran profundizar más en el apasionante mundo de la creatividad y la educación les recomendaría los libros y las charlas de Ken Robinson, la teoría de la «Educación Creadora» de Arno Stern, las escuelas Reggio Emilia y el curso sobre recursos artísticos y acompañamiento a la infancia de La Violeta.

También, antes de despedirme me gustaría animar a todas/os las/os lectoras/es a reconciliarse con su parte creativa. Todas y todos la tenemos de alguna u otra forma. Yo en mi caso, por ejemplo, no lo hice hasta mi vida adulta. Siempre me había considerado una persona poco creativa o no lo suficiente en comparación con otras, pero gracias a los caminos por los que me ha llevado la vida, mi formación y mi trabajo personal y profesional he podido reconectarme con facetas de mí misma que tenía ya muy olvidadas y la verdad, que es una experiencia que le recomiendo a todo el mundo.

Muchas gracias Candela por tu tiempo y por compartir tus conocimientos y experiencias con Umai. Personalmente he disfrutado y aprendido mucho haciendo este artículo contigo, estoy segura de que lo volveremos a hacer hablando sobre algún otro tema interesante.

Quiero aprovechar para invitar a este espacio a cualquier persona que  quiera hablar y compartir su perspectiva sobre algún tema relacionado con psicología y/o salud integrativa. Si estás interesada/o puedes escribir a hola@umaiterapia.com

*Para aquellos que quieran conocer más sobre la exposición Môm’Art de Lille, os dejo aquí un enlace. El vídeo está en francés pero podéis disfrutar de algunas imágenes de las obras.

Mente y cuerpo: Una visión integrativa

“La constitución humana siendo lo que es, corazón, cuerpo y cerebro mezclados, y no contenidos en compartimentos separados…”

«Una habitación propia» – Virginia Woolf


Cuando se tiene sintomatología física como dolor crónico, diabetes o problemas estomacales entre otros, es probable que nos encontremos afectación a nivel psicológico. Partamos de un ejemplo sencillo, cuando tenemos gripe podemos estar decaídos, desmotivados, irascibles, tristes, etc. Por lo que tiene todavía más sentido que si aparece una dolencia prolongada, severa o limitante, también exista un impacto en la salud psicoemocional. A su vez, estas consecuencias se convierten en causa aumentando la sintomatología física y así nos encontramos ante un círculo vicioso que reduce la calidad de vida de la persona.

Establecer una diferencia entre mente y cuerpo nos facilita su estudio y el avance científico en cada especialidad, lo cual nos permite el tratamiento de diferentes dolencias con mayor precisión. Pero esto no quiere decir que funcionen por separado y que lo que pase en el cerebro no tenga nada que ver con el pie. Por ello, existe también el enfoque integrativo y la perspectiva biopsicosocial que se basa en una visión completa de la persona, teniendo en cuenta la relación entre mente, cuerpo, emociones y circunstancias. Esta forma de trabajo tiene una visión multidisciplinar abarcando las distintas variables que componen al ser humano. Cada profesional tiene su área de conocimiento pero trabaja considerando la influencia de las demás.

En mi experiencia respecto a este tema, lo que he observado muchas veces es que se ignora la salud mental o si se hace referencia, es a nivel de diagnóstico sin ofrecer alternativas de terapia y los beneficios que puede tener ésta. Me parece un enfoque muy reducido que si, por ejemplo, una persona está diagnosticada de fibromialgia y va al médico, solamente se le ofrezca como tratamiento la medicación. ¿Qué pasa con las emociones, los pensamientos, la nutrición, el ejercicio o la situación social? Y así con cualquier motivo de consulta.

El cambio de paradigma propone pasar del enfoque clásico basado en la medicalización y la posición pasiva del consultante (“Voy al médico y él tiene la solución a mi problema con una pastilla”), a un proceso de aprendizaje activo que tenga en cuenta las diferentes necesidades de la persona y que conlleve una mayor responsabilidad de la propia salud. Ya que a priori, aunque puede parecer más costoso, los resultados se mantienen más a largo plazo. Ya se ha demostrado en varias ocasiones que destinar recursos a incluir la terapia psicológica en hospitales mejora el bienestar de las personas. Así que trabajar en tus pensamientos y emociones, ¡también te puede ayudar en tus problemas físicos!


Un pequeño ejercicio …

Imagina por un momento que estás en tu casa, en la cocina y abres el frigorífico. Coges un limón que te llama la atención por su color amarillo luminoso. Decides cortarlo por la mitad, lo observas detenidamente unos segundos y después lo exprimes lentamente en un vaso para beberlo.

¿Qué has sentido? ¿Has notado algún cambio en la boca, el sabor, la lengua? En muchas ocasiones el mero hecho de imaginar algo nos provoca cambios físicos como si tuviéramos el limón en nuestras manos. Este pequeño ejemplo nos puede hacer reflexionar sobre cómo lo que pensamos puede tener consecuencias en nuestro cuerpo.

A otro nivel, nos podemos encontrar pensando en algún suceso del pasado que nos provocó miedo y aunque ahora no esté sucediendo, al revivirlo, nuestro cuerpo reacciona con tensión, taquicardia o sudor. También al revés se da esta relación, por ejemplo, después de un esfuerzo físico prolongado como salir a correr tenemos pensamientos de satisfacción y sensaciones agradables. Hay muchos ejemplos sobre la relación cuerpo-mente ¿Se os ocurre alguno? ¡Me encantará leerlos!

A modo de conclusión, creo que un tratamiento integrativo permite mejores resultados ya que tiene en cuenta los diferentes aspectos que conforman a la persona y cómo se interrelacionan entre ellos. Ofreciendo una visión más real y equilibrada de la complejidad humana.

Mindfulness

¿Las pequeñas cosas? ¿Los pequeños momentos? No son tan pequeños.

Jon Kabat-Zinn


En la actualidad, encontramos gran cantidad de información relacionada con el mindfulness, atención plena, meditación o yoga. En los últimos tiempos, los occidentales hemos ido incluyendo gradualmente técnicas utilizadas desde hace miles de años en la sociedad oriental. Esto ha influido en que cada vez se hagan más estudios científicos, que comprueban la eficacia de incluir estos hábitos en nuestra salud mental y física.

Se puede escribir mucho sobre este tema que me apasiona, pero en esta entrada me gustaría hacer una aproximación sencilla para poder entender el concepto de forma general.


¿Por qué nos puede ayudar?


Piensa en el día de hoy, ¿cuántas veces has estado concentrado/a en la actividad que llevabas a cabo? ¿Cuántas veces has sido consciente del lugar donde estabas, las personas que has visto o los sonidos, olores y sensaciones que sentías?

La mayoría de nosotros a lo largo del día tenemos nuestra mente anclada en preocupaciones del futuro o del pasado, a veces realizamos tareas como autómatas (comer, ducharnos, ir en transporte público…), no prestamos atención a nuestro cuerpo (únicamente cuando nos duele algo) o no apreciamos los elementos que nos rodean. Vivir en piloto automático puede influir en el aumento de estrés, la sensación de desconexión, la sobreidentificación con los pensamientos o la ansiedad.

Esta dinámica es consecuencia del ritmo frenético de nuestra sociedad unido con la función evolutiva de nuestro cerebro para protegernos. No es nuestra culpa llegar a ese punto, pero sí puede ser nuestra responsabilidad favorecer el aprendizaje de herramientas que puedan hacer un contrapeso en la balanza y nos ayuden a estar más conectados con lo que está pasando.


¿Cuál es la propuesta?


A través de diferentes ejercicios se intenta entrenar la mente con el objetivo de favorecer una actitud presente y sin juicio. Cualquier persona puede hacerlo. Se recomienda realizarlo de forma gradual y al principio contar con alguien con experiencia que sirva de guía y soporte en las dificultades. Es como ir al gimnasio de la mente, necesita práctica y constancia. Además, nos encontramos con multitud de técnicas diferentes, lo que facilita la adaptación de éstas a la persona y a sus circunstancias.

Como vemos, la atención plena propone estar presente en nosotros mismos y lo que nos envuelve. Algunas personas creen que esto consiste en poner la mente en blancoy dada la exigencia que eso supone (al ser algo imposible) rechazan probarlo o seguir intentándolo. Realmente, se asemeja más a cambiar el foco, a hacer visible esa parte de la foto que sale borrosa y aceptar la situación presente en su conjunto, sin darle toda la importancia solo a un único elemento, que en general suele ser el pensamiento. Se trata de ir tomando distancia y disminuyendo el juicio de me gusta o no, está bien o mal, es feo o bonito. Lo que implica a su vez un trabajo de aceptación.

También, personas muy activas pueden pensar eso no es para mí, soy incapaz de estar quieto/a. Justamente ahí está el reto y quizás es un aprendizaje que pueda servir para disminuir un poco el ritmo. No solo consiste en estar sentado, ¡hay muchas propuestas en movimiento!

Personalmente, considero que son estrategias muy poderosas frente a los tiempos que vivimos de sobreestimulación. En terapia me parece interesante incluirlas como un elemento más para observar qué pensamientos y emociones aparecen y poder, a partir de ahí, darles espacio y trabajarlos, además de para conectar con el momento presente y reducir estrés, ansiedad… Es un recurso que todos tenemos y podemos explorar viendo las modificaciones que se dan en nuestro día a día y como aumenta nuestro bienestar de una forma sencilla.


Un pequeño ejercicio…


Cierra los ojos, inhala contando hasta 4, retén 1 y exhala en 6 tiempos. Siente tus pies tocando el suelo, abre los ojos lentamente. Mira a tu alrededor, ¿dónde estás? ¿Cuál es tu postura? ¿Qué elementos o personas te rodean? ¿Hay algún olor, algún sonido? ¿Estás tocando algo, cuál es su textura? ¿Qué día es hoy? ¿Qué temperatura hace?. Intenta envolverte de todos los elementos que están presentes en este momento. Una vez termines, vuelve a respirar y relaja tu atención.

Cada persona tendrá una experiencia diferente, le aparecerán reflexiones, dudas o emociones. Si quieres comentar algo no dudes en hacerlo y si tienes ganas de profundizar en la atención plena o mindfulness, ¡estaré muy contenta de poder acompañarte!

Para finalizar os comparto este video que ofrece un resumen de los beneficios probados de la meditación:

¿Cuándo acudir a un profesional de la psicología?


Quiero aprender de mí mismo, deseo ser mi discípulo, conocerme

«Siddharta» – Hermann Hesse

Muchas veces en la vida emociones como el miedo, la ansiedad o la tristeza nos paralizan y no sabemos cómo reaccionar. Se pueden dar conflictos en los que nos sentimos atascados y con dificultades para gestionarlos. Nos podemos ver en circunstancias que nos ocasionan mucho malestar en diferentes áreas de nuestra vida, sin encontrar un camino, o intentando distintas soluciones sin sentirnos satisfechos. Si vemos que la situación tiene un impacto importante en nuestro día a día, sería recomendable pedir ayuda a un profesional para abordar lo que nos está afectando.


Desmontando mitos y tabúes …

Cada vez existen menos tabúes a la hora de acudir a un psicólogo ya que en nuestra sociedad nos encontramos con muchos problemas derivados del estrés. Aún así, veremos algunos que nos pueden frenar a la hora de tomar la decisión:

  • Sentir vergüenza por contar nuestras intimidades a un desconocido.
  • Pensar que no lo necesitamos ya que tenemos amigos a quién acudir.
  • Creer que enfrentarnos a nuestros problemas nos puede hacer empeorar.
  • Miedo a que nos rechacen por decir que vamos a terapia o pensar que es síntoma de debilidad.

Voy a intentar desmontar estos mitos y explicar de forma clara la figura del psicólogo.

En terapia se crea un espacio de seguridad y total confidencialidad, respetando los ritmos de la persona para abrirse. El terapeuta adopta una postura que permite la confianza y el diálogo sin juicios. Se crea entre el consultante y el psicólogo un equipo para trabajar los aspectos que se requieran en cada momento.

Un psicólogo es una persona formada, con conocimientos y herramientas que lo hacen especialista en salud mental. No es lo mismo que hablar con un amigo, ya que éste probablemente nos aportará una visión sesgada y no tendrá la preparación para abordar el problema.

En el proceso se pueden dar momentos en los que enfrentarnos a elementos dolorosos nos provoque malestar. Esto es normal por lo que no nos debe asustar de antemano. Es importante saber que estos episodios tienen una duración determinada, que siempre serán acompañados por el terapeuta y con dirección a obtener una mejoría que se mantenga a largo plazo.

También hay esta idea de “yo no estoy loco/a”. Nos encontramos con un prejuicio que se arrastra históricamente desde la época de los manicomios. La persona que identifica que tiene un problema, lo reconoce y va a terapia, demuestra cordura y una alta dosis de valentía, ya que está dispuesta a enfrentarse a todo aquello que le crea inseguridad o miedo y, por ende, esto es todo lo contrario a lo que se entiende como “locura”. Todos podemos tener problemas que afecten a nuestra salud mental y lo mejor que podemos hacer es intentar solucionarlos. Queda todavía por hacer en este sentido pero si cuando nos duele un diente vamos al dentista y cuando se estropea el coche al mecánico… ¿por qué no acudir a un profesional en un asunto emocional?

Muchas veces por estos u otros motivos no mencionados acudimos a terapia cuando ya “hemos tocado fondo” y nos encontramos muy mal. Con esta reflexión yo animo a pedir ayuda antes de llegar a ese punto, ya que de esta manera actuaremos de forma preventiva y evitando sentirnos peor.



¿En qué consiste?

Me gusta verlo como un acompañamiento en el camino del autoconocimiento. Durante este tiempo se va creando un kit de herramientas personalizado con el objetivo de conectar con lo que somos y nos rodea, además de mejorar la gestión de las dificultades que estén presentes. Así mismo, se hace un trabajo para aumentar la conciencia sobre los pensamientos, emociones o comportamientos que podemos tener. Buscando siempre mejorar la relación que la persona tiene consigo misma y con los demás.

¿Qué duración tiene?

Una terapia no tiene que ser infinita, pero tampoco hay un tiempo concreto. Según la situación personal, los ritmos y las necesidades podrá tener más o menos duración, la intención es que vayamos viendo resultados lo antes posible.

Durante las primeras sesiones se hace un análisis de la situación para elaborar un plan de actuación y establecer unos objetivos. Aunque se necesite una primera fase para conocer y evaluar las necesidades de la persona, la terapia comienza desde la primera sesión.

En relación a este punto, me gustaría señalar que la psicología no funciona como una pastilla. Es decir, necesita de un proceso que requiere tiempo y trabajo activo con diferentes variables. El ser humano es complejo con multitud de elementos interrelacionados, por lo que no podemos pretender cambiar las cosas con una única herramienta o reflexión. El abordaje de las diferentes áreas va realizándose como un puzzle en el que poco a poco vamos viendo resultados. Igual que si nos proponemos hacer una maratón necesitaremos un entrenamiento, la preparación de diferentes músculos, nutrición adecuada, constancia… en terapia nos encontraremos con un recorrido y varios ingredientes para obtener los resultados que nos propongamos.

¿Qué nos aportará?

Cuando tomamos la decisión de pedir ayuda estamos dando un primer paso muy importante en la recuperación ya que estamos poniendo intención en afrontar lo que nos pasa. Además nos permitirá mejorar la gestión emocional, aumentar el autoconocimiento, incorporar estrategias para afrontar los problemas y una mejora en la calidad de vida.

Por último comentar que en la psicología hay diferentes orientaciones (¡esto daría para otro post!) y que cada terapeuta tiene su metodología, así que me he basado en mi visión intentando esclarecer las dudas que puedan surgir a las personas que estén aquí. Si tienes alguna pregunta o crees que te puedo ayudar, no dudes en contactarme, ¡estaré encantada de leerte!

¿De dónde viene Umai?

La palabra Umai aparece de la unión de Umi (mar en japonés) junto a la a de amor. El mar puede simbolizar de diferentes maneras la psicología, además de ser un lugar que nos induce a un estado de atención plena, relajación, calma y plenitud. Elementos que todos buscamos y que se trabajan en terapia.

Las olas que van y vienen y su sonido nos recuerdan a la respiración, un proceso tan importante para la vida, además de un recurso que es utilizado en sesión como ancla al presente. La profundidad del océano puede reflejar todas aquellas cosas que guardamos a lo largo de nuestra historia formando en la superficie diferentes mareas que representan nuestro cuerpo, pensamientos y emociones. Muchas veces llegamos a terapia con el problema focalizado en la punta del iceberg y conforme vamos ahondando descubrimos otros elementos escondidos que nos ayudan a comprenderlo en su conjunto y a sanarlo. También, otra forma de asociar el mar con el proceso terapéutico es visualizar la imagen de construir un barco estable y seguro que nos permita navegar a pesar del clima emocional, ya sea en días soleados o con tormenta y grandes olas.

Es por todo ello que espero que pueda inspirar y resonar en otras personas para comenzar a navegar en su interior y aumentar su amor por ellos mismos y lo que les rodea.