Redes sociales y psicología: Funcionamiento y recursos para su uso consciente

Hace unos días decidí ver el documental “El dilema de las redes”, una vez terminado supe sin duda que tenía que hablar sobre esto en mi blog. Al día siguiente pensé que sería ideal poder contar con alguien que supiera sobre redes sociales y comunicación y me vino a la cabeza mi querida amiga Teresa Gil López. Teresa escribió su tesis doctoral sobre el impacto que los mensajes de los medios de comunicación tienen sobre las actitudes de la ciudadanía hacia las protestas y los movimientos colectivos. Se doctoró en la Universidad de California, Davis, y actualmente trabaja como investigadora postdoctoral en la Universidad de Koblenz-Landau, en el sudoeste de Alemania. Allí estudia la relación entre el consumo selectivo de información en medios digitales y la emergencia del activismo de extrema derecha en este país. Se lo comenté y ella accedió encantada. 

Actualmente, conocemos los efectos perjudiciales de estas redes en nuestra salud mental, que crean adicción, ansiedad, e intensifican las preocupaciones y malestares en diferentes áreas vitales. Vemos cómo estas dificultades aumentan en las consultas y en nuestras vidas personales, recurriendo a detox de pantallas u otros fenómenos que hemos normalizado para salir de nuestro “enganche”. También, por otro lado, la tecnología nos aporta numerosos beneficios como acortar distancias, conectar con personas con intereses similares o facilitar el acceso a la información. Se trata de una herramienta que nos aportará o restará según el uso que nosotros le demos.

El propósito de esta conversación es por una parte, informar del funcionamiento de estas plataformas de una manera descriptiva, intentando no entrar en juicios de valor y, por otra parte, aportar algunos recursos para un uso saludable de las redes sociales. Creemos que  conociendo y aprendiendo los mecanismos de estas tecnologías podremos utilizarlas de una manera constructiva y saludable para nosotrxs.

Teresa en el Centro de Arte y Medios (ZKM) de Karlsruhe (Alemania)

1. Para empezar: cuéntanos si has visto el documental, ¿qué te pareció?

Sí, lo he visto. Reconozco que en su momento para mí fue algo que ver para entretenerse. Pero, ahora que me has invitado a esta maravillosa colaboración, he tenido la oportunidad de observarlo de un modo más crítico. Considero que es un ejercicio cuidadoso de análisis de las redes sociales y sus múltiples impactos en ámbitos tan diversos como la política, la juventud y el desarrollo o las relaciones interpersonales. Su enfoque es acertado porque presenta la problemática de las redes sociales de manera intuitiva, una problemática que a menudo se ve complicada y oscurecida por los discursos científicos, económicos y político-legales que tratan de articular sus dinámicas. No niego que los impactos de las redes sociales sean complejos, en absoluto. Pero creo que este tipo de contenidos es útil porque llega en un momento en el que la necesidad de ofrecer cierta orientación a los usuarios de las redes sociales se hace muy palpable.

2. ¿Por qué las redes sociales son gratuitas?

A menudo los usuarios nos sorprendemos cuando vemos que la variada oferta de entretenimiento e información que ofrecen las redes sociales somos capaces de disfrutarla de manera completamente gratuita. En realidad, la idea de que esta oferta es gratuita sólo existe si pensamos que los contenidos son el producto que las plataformas ofrecen y que nosotros somos los clientes. Pero esto no es así: en redes sociales, el producto somos nosotros, el usuario. 

Estas plataformas registran nuestra actividad, nuestras interacciones con otros usuarios a través de me gusta, comentarios, etc. pero también nuestra interacción con contenido producido y distribuido por compañías, ya sea de noticias, entretenimiento, o mensajes publicitarios. Todos estos datos se convierten en información que las plataformas pueden vender a las empresas de publicidad que anuncian sus productos en ellas. En la actualidad, esta información tiene un grado de personalización y detalle sin precedentes. Los datos demográficos básicos como nuestra edad, género o lugar de residencia están conectados a otros datos tan específicos como grupos de música que nos gustan, marcas que seguimos o en cuántas noticias sobre política hemos hecho click durante nuestra última visita a la plataforma. Las agencias publicitarias usan entonces esta información para generar perfiles bastante específicos sobre los clientes que usan sus marcas. Así, completan el ciclo ofreciendo publicidad más especializada en los gustos del usuario y por tanto más capaz de llamar su atención. Así que, estrictamente hablando, el producto que venden las redes sociales es nuestra atención. Y el cliente que paga por ella son las agencias publicitarias.

En el mundo de la comunicación, esta combinación entre ser los recipientes del entretenimiento que las plataformas ofrecen y a la vez su producto a menudo se resume en el concepto de playbor, que viene de las palabras inglesas play (juego) y labor (trabajo o mano de obra). Esta palabra captura muy bien la realidad de un usuario que accede a las plataformas buscando entretenimiento pero que a la vez está actuando como un trabajador para la plataforma, en el sentido de que, a través de su actividad, de su tiempo, proporciona un beneficio económico tangible a esa plataforma. Como reflexión final sobre el concepto, existen incluso críticos que proponen que los usuarios deberíamos no sólo no pagar por usar las redes sociales, sino además cobrar por ello.

Imagen de la exposición Big Bang Data en el CCCB © Gunnar Knechtel Photography, 2014.

3. ¿Cómo crees que han cambiado las principales redes sociales desde su inicio hasta ahora? ¿Hacia dónde se dirigen?

Las primeras redes sociales presentaban un diseño muy enfocado en la creación de redes de usuarios, no necesariamente “amigos” o “seguidores” como lo que vemos ahora en Facebook y Twitter, sino más bien alrededor de gustos específicos como la música con la idea de crear comunidades en línea. Ese fue el caso de la estadounidense MySpace, por ejemplo, que fue una de las primeras (se fundó en el 2003, Facebook nació en 2004 y Twitter y Youtube, en 2006). Lo realmente innovador de las redes sociales frente a plataformas anteriores, como blogs o foros, fue que estas plataformas por primera vez conectaban a los usuarios de manera visible. Es decir, que si yo me hago “amiga” o “seguidora” de Pepita, todos aquellos que accedan a mi perfil o al de Pepita podrán ver que estamos conectadas. De ahí surgió la posibilidad de ampliar nuestra red desde los amigos y familiares más directos a los colegas de trabajo, el compañero de clase del instituto del que hacía años que no sabíamos nada o el perfil de Shakira. Luego también existen ciertas diferencias de unas plataformas a otras: mientras que plataformas como Facebook requieren que la relación de amistad sea mutua, es decir que dos personas no pueden estar conectadas si una no acepta la petición de amistad de otra, plataformas como Twitter están basadas en conexiones unidireccionales, es decir que podemos seguir cualquier cuenta sin que ésta nos siga a nosotras. Así que, por lo general, se entiende que el primer tipo representa una conexión más personal o cercana mientras que el segundo tipo es una conexión más bien basada en el interés social.

En cualquier caso, la visibilidad de las conexiones es clave en la organización de las plataformas sociales. Se puede observar fácilmente cómo este mismo principio de visibilidad fue el que propició el cambio de las redes sociales a su forma actual. A medida que los usuarios ampliaban sus redes de conexiones, el interés dejó de centrarse en las interacciones privadas entre amigos — dejar comentarios en el muro, etiquetar a otros en nuestras fotos, etc. — para centrarse en la esfera de las interacciones entre el usuario y los contenidos o productos. Así, actualmente las redes sociales tienen mucha mayor presencia de publicidad y otros elementos comerciales que la que tenían en su formato original. Muchas plataformas incluso han incorporado una sección dedicada a las ventas, en la que el usuario puede adquirir un producto sin necesidad de salir de la plataforma. Claro, es difícil saber cómo serán exactamente las redes sociales del futuro, puesto que estas plataformas innovan constantemente. Sin embargo, a modo de apuesta, me atreveré a decir que el Facebook o el Instagram del futuro se parecerán mucho a una especie de Amazon social.

4. En Instagram hay un fenómeno cada vez más notorio de profesionales de diferentes tipos que continuamente están creando y compartiendo contenido por el cual no reciben remuneración. ¿Qué piensas sobre esto?

Considero que esto es un aspecto de dinámicas más amplias en el ámbito laboral y social pero que sin duda están estrechamente relacionadas con el progreso tecnológico. Por una parte, las llamadas tecnologías de la información y la comunicación se ponen al servicio del mundo del trabajo; facilitan mucho la eficiencia y por tanto pueden contribuir a incrementar la productividad. Por otra, el modo en que Internet y otras tecnologías se han ido desarrollando ha contribuido a una cultura de democratización de la información y con ello también a una cultura de la gratuidad. En parte porque la diseminación de contenidos digitales es tan fácil gracias a estas tecnologías y su costo es por lo general bajo (pensemos, por ejemplo, en lo fácil que es crear una copia de un archivo digital), a menudo pensamos que la producción misma de cualquier contenido es también, o debería ser, gratuita. En realidad hay toda una labor humana y creativa que no está siendo remunerada. Además, las dinámicas de los medios sociales actuales contribuyen a esta idea de que, si uno sigue los pasos iniciales necesarios para adquirir suficientes seguidores, o clientes, es cuestión de tiempo que logre monetizar sus contenidos o servicios. Como decía, personalmente pienso que esto ha de situarse en un contexto más amplio de cambios en el sector productivo y del trabajo que, si bien han aumentado el peso de sectores intelectuales y de conocimiento especializado, deberán ser estructurados y regulados si queremos evitar un aumento generalizado de la precariedad tanto laboral como social.

El lenguaje de los #hashtags ha trascendido las barreras de lo digital para usarse en muchas ocasiones como eslogan de protesta. En la foto, Teresa participa en la conocida como ‘Women’s march’ (‘Marcha de la mujer’) en Sacramento, California. Esta serie de protestas tuvo lugar en Estados Unidos a finales de 2016 y se extendió por todo el mundo gracias a las redes sociales.

5. ¿Hay redes sociales con una perspectiva más humanizada y consciente a las más conocidas?

Sí, actualmente existen iniciativas impulsadas principalmente por profesionales del mundo de la tecnología en colaboración con académicos. Muchas de estas colaboraciones surgen en el mundo anglosajón, aunque no exclusivamente. La gran diferencia no es la perspectiva en sí, sino el hecho de que estas plataformas son alternativas no comerciales, es decir, que pertenecen a la comunidad de usuarios. Algunos ejemplos son Mastodon, Dreamwidth Studios o Element, aunque existen muchas más. Por su naturaleza no comercial, a menudo estas plataformas están relacionadas con el mundo del open source, comúnmente conocido como software libre. Lo que esto significa es que el código de programación de un determinado programa o plataforma está a disposición de cualquier usuario y este puede por tanto contribuir a su extensión, modificación, etc. A menudo, esto contribuye a un desarrollo colectivo y una mejora progresiva de las aplicaciones. En muchas ocasiones, la participación de tantos co-creadores de un modo menos jerárquico es precisamente lo que fomenta la innovación en las plataformas, como que se propongan otros enfoques o diseños alternativos a los que imperan en el mercado. Sin embargo, existen ciertos obstáculos que dificultan la migración de los usuarios de las plataformas más establecidas a estas alternativas. Para empezar, si existen redes sociales que usamos más es en gran medida porque la mayoría de nuestra red de contactos, familia, amigos, etc. también las utilizan. Al fin y al cabo, pensemos qué sentido tendría mantener un perfil de Facebook o subir stories diarias a Instagram si no tuviésemos una audiencia. Sería como hablar solas. Otro obstáculo es que, a veces, estas plataformas alternativas no gozan de un capital económico ni humano inicial tan alto como el de las alternativas comerciales, por lo que nunca logran obtener un diseño tan pulido de su plataforma o se ven obligadas a establecer un precio inicial que el usuario tendrá que pagar para poder utilizarla. Esto puede resultar algo frustrante para el usuario, acostumbrado a las grandes redes sociales que regularmente ofrecen utilidades y funciones nuevas, cada vez más atractivas y siempre gratuitas.

6. ¿Cómo influye el uso de las redes sociales en nuestras opiniones y pensamientos?

Este es sin duda un tema complejo, para el cual no existe aún una respuesta unívoca. Existen casos notables de usos indebidos de las redes sociales con fines políticos, como el de las elecciones estadounidenses de 2016. En este caso concreto, el uso de bots o cuentas automáticas fue el aspecto más destacado: por ejemplo, un estudio de la universidad de Oxford demostró que un tercio de los tweets publicados a favor de Trump, y aproximadamente un quinto de los publicados a favor de Clinton procedían de cuentas automatizadas. Es decir, que estos tweets no procedían de ninguna cuenta personal de un potencial elector sino de herramientas automáticas diseñadas para aumentar el apoyo aparente de la opinión pública a un candidato. Es importante destacar que ni la actividad de los bots ni el diseño de los algoritmos que estructuran las plataformas son dañinos en sí mismos. Pero como ocurre con cualquier tecnología o herramienta, no importa sólo el diseño sino también el modo en que el usuario la utiliza. 

Lo que está ocurriendo ahora es precisamente el resultado de una compleja interacción entre el comportamiento de los usuarios y la actividad algorítmica de las plataformas: por una parte, las redes sociales nos han facilitado como usuarios el acceso a contenidos que nos gustan; nos permiten comentar, difundir o dar nuestro apoyo a otros mensajes a través de me gusta, retweets, etc. También tenemos capacidad de “censurar” ciertos contenidos, bien sea bloqueando publicaciones, indicando que queremos dejar de seguir un perfil o informando de contenido inapropiado/ilegal a los responsables de la plataforma. En definitiva, los usuarios somos selectivos con nuestra exposición mediática: elegimos aquellos contenidos que nos gustan y descartamos los que no. Presumiblemente este mismo comportamiento dicta nuestra dieta informativa: ¿nos exponemos mayoritariamente a opiniones afines a la nuestra? La gran mayoría de estudios parece apuntar a que sí. Las opiniones o informaciones contrarias a nuestras actitudes resultan a menudo incómodas porque, al desafiar nuestro modo de ver el mundo, nos preparan para mostrar reacciones defensivas. Nos producen inquietud y hasta pueden conducirnos a situaciones conflictivas con otras personas (razón por la que evitamos hablar de política en las cenas navideñas). De nuevo, quisiera recalcar que esto no es nada negativo en sí, sino más bien el resultado de un fenómeno muy sencillo, que es que los seres humanos preferimos aquello que nos es familiar o similar a nosotros mismos; esto no implica que bajo cualquier circunstancia rechacemos todo lo que nos resulta distinto o nuevo. Simplemente, aquello que es diferente, novedoso o desconocido requiere cierta adaptación, pero a cambio nos puede traer muchas ventajas y beneficios. Por ejemplo, exponernos a información novedosa u opiniones distintas a la nuestra nos permite, en muchas ocasiones, ampliar nuestros conocimientos o conocer experiencias que nosotros no hemos podido vivir de primera mano. 

Simultáneamente, los algoritmos que gobiernan las plataformas de redes sociales necesitan hacer un trabajo de filtrado y selección de contenidos e información, ya que es imposible que lo veamos todo dado el volumen monstruoso de información al que nos enfrentaríamos. En ese sentido, estas herramientas actúan como un editor, que selecciona qué contenidos van a aparecer en nuestro perfil y cuáles no. Y en este ejercicio de selección, estas herramientas toman en cuenta nuestros comportamientos anteriores y las preferencias que hemos ido articulando a lo largo de nuestra actividad como usuarios de la plataforma. Una vez más, esto conlleva que se potencie la presencia de contenidos que se alinean con nuestras opiniones. Del mismo modo que antes subrayamos la capacidad de personalización de los mensajes publicitarios en estas plataformas, así ocurre con los mensajes políticos, que no son sino otro tipo de comunicación persuasiva. Estos son, grosso modo, los procesos de polarización en los que se fundamentan realidades y conceptos como la burbuja informativa o la cámara de eco.

Las tecnologías digitales también han expandido los usos expresivos y sociales de la imagen. Las selfies, las stories, etc. capturan momentos de nuestra vida que queremos compartir. Esta foto corresponde a un concierto que compartimos juntas en Santiago de Compostela.

7. En este sentido, ¿qué papel juegan las noticias falsas en estos procesos?

A mayores, estos procesos polarizantes, es decir, procesos mediantes los cuales las divisiones o diferencias de opinión entre dos o más grupos se hacen más grandes, se han complicado considerablemente con el fenómeno de las noticias falsas. La desinformación se define como información falsa o engañosa que generalmente es difundida de manera intencionada. Como vemos, no hay nada novedoso en este fenómeno, es algo que siempre ha existido. Más bien, la novedad radica en la magnitud del fenómeno y su impacto social. La aparición de Internet ha cambiado radicalmente nuestro ecosistema mediático, de tal manera que el número de fuentes de información se ha multiplicado exponencialmente. Ahora, no sólo los medios establecidos son capaces de producir y difundir cualquier tipo de información de actualidad, sino que cualquier ciudadano u organización es capaz de hacerlo. No cabe duda de que esta circunstancia ha traído inmensos beneficios en cuanto al acceso a información. Sin embargo, también ha hecho posible que la información sea explotada, como cualquier otro recurso, con fines lucrativos. Desafortunadamente, el lenguaje utilizado por este género de noticias y sus contenidos, por lo general más sensacionalistas y efectistas que los de otros géneros informativos, pero también la acción de bots programados para diseminarlas, convierte a las noticias falsas en mensajes altamente virales, haciendo que alcancen audiencias millonarias en sólo cuestión de días u horas.

8. ¿Para qué le sirve la polarización a estas empresas?

En principio, las plataformas de medios sociales no reconocen obtener ningún beneficio directo de los procesos que hemos descrito. El posicionamiento frente a fenómenos relacionados con la intervención política es uno de dos, dependiendo de la plataforma. Por ejemplo, plataformas como Twitter han incrementado su mediación, implementando funcionalidades de fact-checking o verificación de información, y aplican esta mediación a perfiles políticos de peso como el del ex-presidente estadounidense. Facebook, sin embargo, opta por un supuesto no intervencionismo que alega en defensa de la libertad de expresión cada vez que se le piden explicaciones sobre el impacto político de la plataforma.

Haya o no un beneficio directo, lo cierto es que las plataformas de redes sociales se benefician del uso en sí. Es decir, en última instancia, estas plataformas están diseñadas para maximizar nuestro tiempo de uso. En mi opinión, cualquier fenómeno que tenga lugar en ellas les genera un beneficio y por tanto, una responsabilidad.

Foto tomada en la exposición Big Bang Data (CCCB)

9. ¿Cómo crees que podemos informarnos con espíritu crítico y de forma consciente y presente?

La importancia de educar a los usuarios en un uso productivo y beneficioso de Internet y las redes sociales se está haciendo cada vez más palpable. Yo misma, como usuaria que soy, me encuentro a veces en situaciones de inseguridad o miedo cuando me enfrento a información que no sé si es verídica o, por el contrario, un intento de manipulación. Creo que este es un primer paso muy importante: reconocer que no somos inmunes a estos procesos, que la información falsa, la manipulación informativa, las burbujas de opinión, etc. nos afectan tanto como a los demás. Habiendo hecho este ejercicio de autoevaluación, estaremos más preparados para observar con espíritu crítico nuestros comportamientos en línea y actuar de manera más consciente y respetuosa con los demás usuarios. Para empezar, considero que es muy importante determinar qué clase de acciones nos vamos a permitir llevar a cabo en Internet y redes sociales y cuáles no. Por ejemplo, mientras mantenemos una conversación anónima con otros usuarios, si la discusión se empieza a polarizar y empieza a emerger un lenguaje irrespetuoso. ¿Queremos continuarla?¿Estamos cómodos en ella, lo está nuestro interlocutor? O cuando nos disponemos a subir o compartir un determinado mensaje de texto, foto o vídeo. ¿Cómo va a afectarnos la decisión de publicar este contenido?¿Puede afectar a otros y, si es así, cómo? Con este sencillo ejercicio de reflexión, podremos ser más conscientes del impacto que las acciones personales pueden tener en el mundo digital. Este mismo principio se puede aplicar a todos los demás ámbitos que describimos aquí, no solamente el de la desinformación.

En cuanto a las noticias falsas, yo recomiendo siempre fijarse mucho en el lenguaje que utilizan y en cómo están escritas. Algunas claves sencillas para identificar información falsa o tendenciosa son las siguientes: primero, trata de identificar la fuente de la información así como las fuentes que la noticia cita. A menudo, los mensajes que circulan por WhatsApp u otras redes presentan a “alguien” que ha visto o sabe cosas, pero rara vez lo identifican o es alguien real. Segundo, desconfía de los contenidos que causan reacciones emocionales fuertes, puesto que las noticias están hechas para informar, no para causar temor. Por último, desconfía también de aquellos contenidos que emplean un tono especulador, o te prometen “toda la verdad”. Como consumidores informados que somos, no debemos estar dispuestos a “creer” a nadie, puesto que una información veraz nos dará las herramientas para que la comprobemos por nosotros mismos.

10. ¿Quieres comentar algo más o hacer algún tipo de recomendación?

Me gustaría añadir una última recomendación, quizás la más importante: si dudas de la veracidad de una información, ¡No la compartas! No hay nada que podamos hacer ya para evitar que esta información llegue a nosotros, pero tenemos todo el poder del mundo para combatir su mayor difusión. Una vez más, consideremos de qué modo nuestros comportamientos en redes sociales pueden afectar a otras personas.

Para finalizar quiero agradecer a Teresa por su entusiasmo, su tiempo y por habernos hecho un poquito más libres con esta información que nos ha compartido. Para mí ha sido un placer debatir con ella todos estos temas que espero que sean de vuestra utilidad e interés. Si queréis saber más sobre ella, la podéis encontrar en su página web. Teresa os invita también a que visitéis su iniciativa Yo NO comparto: Red de respuesta a la desinformación sobre Coronavirus, siempre que tengáis alguna duda sobre la veracidad de una información determinada, queráis consultar sencillas claves para combatir la desinformación en redes o simplemente os apetezca contribuir con cualquier contenido de vuestro interés.

Psicología y naturaleza: responsabilidad individual y colectiva en tiempos de crisis

«Podemos tener un mundo pacífico. Podemos avanzar hacia un mundo donde podamos vivir en armonía con la naturaleza, donde vivamos en armonía con los demás. No importa de qué nación provengamos, no importa cuál sea nuestra cultura, no importa qué religión profesemos. Este es el camino hacia el que debemos avanzar»

Jane Goodall


En estos últimos días hemos visto cómo están ocurriendo cosas en la naturaleza que nos resultan llamativas y diferentes. A nivel personal me ha impactado positivamente observar cómo el confinamiento y el cambio de patrón de consumo y de hábitos ha provocado que nuestro entorno se exprese con mayor libertad y salud. Estamos viendo una bajada de la contaminación, cielos y aire limpios en capitales, animales por las ciudades… Esto supone un bálsamo entre todo el dolor y la crisis que estamos transitando. En este artículo recopilo información, añado mi perspectiva como psicóloga y abro una pregunta, ¿qué tipo de sociedad queremos crear cuando termine todo esto?

*Al final del post encontrarás varios artículos que reflejan estos cambios, te recomiendo leerlos para darle más sentido a este texto.

Para comenzar pensé que podría ser interesante saber la opinión de Juliana Cortés Rincón, ecóloga colombiana con maestría en biodiversidad y gran amiga. Ella me comentaba que “todo este cambio en la naturaleza es debido a que la realidad del ser humano ha cambiado. Por lo que si volvemos a los mismos patrones (económicos, producción en masa, ruidos, contaminación, turismo y consumo excesivo) este respiro no provocaría ningún impacto positivo. Llevamos mucho tiempo con dinámicas que han provocado muchos efectos negativos en el medio ambiente, así que este pequeño espacio no sería suficiente para regenerar océanos y bosques.” Para que veamos un cambio importante se necesita consciencia y acción colectiva. En esta línea, Juliana me expresaba su inquietud sobre cómo podríamos entender la situación y en base a eso tomar acción. 

Psicología y responsabilidad individual y colectiva.

Existe un consenso científico general de que el cambio climático está causado por el factor humano. Nuestras dinámicas de consumo y estilo de vida provocan un impacto notable en el medio ambiente. Sin embargo, en general no existe una conciencia colectiva de este hecho, es algo que puede parecer que no depende de nosotros, que no nos va a tocar o que es demasiado complejo y por lo tanto no se puede hacer nada. Es importante entender que la crisis climática no solo afecta a la naturaleza externa a nosotros y que este tipo de comportamientos provoca a medio/largo plazo una consecuencia en nosotros. Ejemplos de esto pueden ser el agravamiento de los problemas respiratorios que se dan debido a los altos niveles de contaminación o las inundaciones que van comiendo terreno a los entornos habitados provocando en muchos casos daños materiales y físicos a las personas.

Algunos pensamientos y creencias hacen que pongamos la responsabilidad en otros, “los políticos, los expertos, las cumbres… tendrían que solucionar este problema”, esto nos hace, sin darnos cuenta, instalarnos en una dinámica de queja que no nos ayuda a la hora de tomar las riendas y participar en este problema que nos perjudica a todos y que también está dejando un daño irreversible a las generaciones futuras. En conclusión, nuestras creencias y pensamientos pueden alejarnos de qué es lo que podemos hacer cada uno y fomentar que tengamos conductas más pasivas.

Este espacio de tiempo está demostrando con hechos que para que exista un cambio es necesario la participación activa de los ciudadanos. Como decía, el comportamiento humano es uno de los factores que más incide en el cambio climático. Ninguna acción es pequeña ni insignificante frente a esta amenaza global. Para que exista un cambio colectivo, lo tenemos que llevar a cabo a nivel individual y esto implica coger responsabilidad y adquirir compromiso.  Parar la rueda de nuestros hábitos automáticos y darnos un tiempo para reflexionar y preguntarnos, ¿qué puedo hacer yo para favorecer una sociedad más sana y sostenible aquí y ahora? 

Algunas ideas que se me ocurren para introducir están relacionadas con practicar minimalismo y consumo consciente, reducir el uso de plásticos, reciclar, participar en dinámicas de consumo que favorezcan la sostenibilidad (pequeños comercios, pequeños agricultores locales), el uso de transporte público o aún mejor nuestras piernas o bici. Podemos replantearnos nuestros hábitos de compra y si necesitamos todo lo que tenemos o se pueden reducir algunas cosas. Ahora estamos comprobando que también podemos relacionarnos por videollamada, quizás muchos viajes de trabajo podrían reducirse con el uso de esta herramienta. En este sentido la ecóloga Juliana Cortés nos sugiere como idea “destinar una pequeña aportación económica o de voluntariado a alguna ONG que se dedique a la conservación del medio ambiente, ya que un aporte pequeño ya significa mucho en un entorno donde los gobiernos no invierten dinero”. Seguro que entre todos se nos ocurren pequeños actos del día a día que podemos hacer de manera distinta e ir ampliándolos para fomentar otras acciones orientadas a reducir el cambio climático. 

Asimismo, pienso que el trabajo personal y el autoconocimiento favorece la aparición de hábitos más saludables con nosotros y con el medio ambiente. Cuando vamos a terapia habitualmente nos dirigimos a poder conocernos, observar nuestros pensamientos y emociones, responsabilizarnos y respetarnos. Cuando se van afianzando este tipo de cambios individuales se puede observar también esa misma dinámica hacia afuera, con conductas más respetuosas y más amables con los demás y con el entorno. Creando una retroalimentación positiva, ya que también realizar este tipo de acciones más respetuosas influye en nuestro estado anímico.

Sentimiento de pertenencia y de interdependencia con el medio: Del EGO al ECO.

Por último y no menos importante, nos encontramos el sentimiento de conexión y pertenencia a un colectivo. Darnos cuenta de que formamos parte de una humanidad compartida, que a pesar de todas las diferencias, en lo esencial estamos unidos. Tenemos un cuerpo con sensaciones, pensamientos, emociones y todos tratamos de evitar el dolor y aferrarnos al placer. Hace un par de meses, cuando veíamos lo que pasaba en China muchos no le prestábamos demasiada atención. Estamos acostumbrados a que nos comuniquen que personas de otros países están pasándolo mal, pensamos que mientras no nos toque a nosotros podemos estar tranquilos. Este virus nos ha hecho sentir que vamos todos en el mismo barco, que todos somos igual de vulnerables y que cooperar nos sale más a cuenta que competir o ignorar.

El siguiente paso es entender que además de formar parte de un colectivo humano, convivimos con otros seres vivos y habitamos un planeta el cual nos da los recursos para que podamos vivir (oxígeno, alimento, espacio…). Escribiendo esto me viene a la mente que es algo muy sencillo que todos hemos aprendido de pequeños pero que quizás no lo hemos integrado y comprendido a un nivel más profundo. Actualmente nos encontramos en un punto en el que situamos al ser humano por encima de todo y además con una visión que tiende a lo individual como comentaba en el anterior párrafo. Esta creencia hace que la mayoría de nuestras acciones cotidianas no contemplen el bienestar del medio ambiente, simplemente porque no es una preocupación que tengamos. Es por ello que me parece fundamental, y más con la oportunidad que estamos teniendo de cambio, abrir espacios y hablar de ello con el objetivo de promover reflexión. De esta forma, contribuiremos poco a poco a crear una sociedad más justa, más sana y más sostenible.

Si leyendo este texto se os ha ocurrido alguna pequeña acción que podéis realizar a nivel individual que genere impacto colectivo me encantaría que la compartierais para que nos sirva de inspiración.

Recursos recomendados para estos tiempos

  • Artículo sobre cambio climático y salud mental del colegio de psicología.
  • Listado de pequeños agricultores y productores en diferentes comunidades.
  • Web app del servicio de salud de cataluña para la gestión emocional.
  • Artículo sobre salud mental y confinamiento. Colaboración con Diario16
  • Entrevista sobre salud mental y crisis por el Covid-19. Colaboración con Proyecto Brisa

Artículos sobre el impacto de la crisis del COVID-19 en el medio ambiente.

  • El planeta, el principal beneficiado por el coronavirus.
  • El Himalaya vuelve a verse desde algunos puntos de la India por primera vez en 30 años.
  • La crisis del coronavirus reduce los ruidos sísmicos de la tierra.
  • Los animales no se quedan en casa por el coronavirus.
  • Juliana Cortés nos recomienda este artículo por si a alguien quisiera abordar con más profundidad la relación entre las infecciones y la crisis climática.

Psicología y mujer: Feminismos y la influencia del género


El problema del género es que prescribe cómo debemos ser, en vez de reconocer quién somos

Chimamanda Ngozi Adichie

La primera parte del título de este artículo bien podría llevarnos a una imagen de la típica revista dedicada a la salud y los cuidados porque es un asunto que “nos concierne solo a nosotras”. Pero en esta ocasión… no va a ser el caso. Este texto nace del interés y estudio en cómo influye el género  en mi profesión. Hace tiempo que quería hablar sobre este tema y he pensado que podía ser una buena fecha en marzo, en conmemoración del día internacional de la mujer.

Fue hace dos años cuando participé más activamente en la manifestación que se celebraba en Barcelona. En esa ocasión, y también en esta última, sentí algo que era nuevo para mi, estar rodeada de una multitud sintiendo fuerza, seguridad, sostén, comprensión. Voces de todas las edades, sexos y colectivos unidas para reivindicar la igualdad, para expresar el hartazgo y el enfado contenido del sufrimiento actual y de generaciones previas. En esa experiencia pude sentir en todo mi ser el empoderamiento, la importancia de la unión dentro de la diversidad, del cuidado mutuo, de la expresión emocional colectiva en un entorno seguro sin juicio.

A partir de ahí se avivó la llama de estudiar más y de tener en cuenta la perspectiva de género en el ámbito profesional, ya que además la mayoría de psicólogas y personas que acuden a consulta son mujeres. Realicé una formación que ofrecía el colegio de psicólogos y pude darle más peso a elementos que ya intuía a través de mi experiencia y mi práctica clínica. En este artículo he recogido algunos elementos sobre los cuales puede ser interesante hacer una revisión y favorecer la reflexión para dirigirnos hacia una psicología más inclusiva.

Cartel de la exposición ¡Feminismos! del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona

Sexo, género y la búsqueda de la “normalidad”

Para comenzar, me gustaría hablar sobre la diferencia entre sexo y género. El sexo sería una clasificación de las personas como masculinas o femeninas en el momento del nacimiento, basada en características corporales biológicas. El género es la construcción social de las características asociadas a ser mujer o ser hombre. Los roles de género históricamente han sentenciado lo que debe ser cada persona según su sexo. Esto ha creado una expectativa sobre lo que se considera correcto, viéndolo como una única posibilidad y obviando la diversidad humana. 

Para hacernos una idea más clara, podemos visualizar los siguientes ejemplos: una mujer que comunica gestualizando mucho “está bien/es normal”, pero si un hombre lo hace “está mal/es raro”. Que una mujer llore “es aceptado/normal” pero que se enfade no. En cambio que un hombre llore “es poco varonil” pero que se enfade y grite “es lo correcto”. Todo esto se encuentra grabado en el imaginario colectivo y en la educación que se da según el género, influyendo en la inteligencia y en la gestión emocional. Por lo tanto, esta realidad puede acarrear diferentes consecuencias que luego toman forma en conflictos o malestares que observamos en terapia.

Independientemente del género todos tenemos emociones y necesidad de expresarnos desde nuestra individualidad. Por otro lado, también queremos pertenecer a la sociedad y no ser rechazados. Aunque el peso de lo normativo siga existiendo, cada vez hay un mayor cuestionamiento y van apareciendo otras realidades posibles más sanas y diversas que fomentan la creación de espacios donde se favorezca el cambio de perspectiva.

Libros expuestos en la exposición del CCCB de LaSal Edicions

Desequilibrio e historia

Para entender un poco la situación es importante irnos hacia atrás y hacer algún apunte sobre el pasado. Contamos históricamente con una visión masculinizada del mundo, la política, las organizaciones, la cultura y demás áreas. Somos el resultado de años de represión femenina y de desequilibrio.

Al inicio de mis años universitarios me llamaba la atención que a pesar de que las aulas estaban repletas de mujeres casi siempre estudiábamos a psicólogos hombres. También el hecho de que en los porcentajes de los trastornos psicológicos siempre ganábamos las mujeres, excepto en suicidio y adicciones. 

La primera vez que vi esta imagen me impactó mucho pero es una representación visual de lo que estoy comentando. La podría titular “Hombres blancos estudiando a mujeres locas y dando su visión sobre la locura”

La lección en la Salpêtrière (1887)
Brouillet pinta una clase del médico Charcot sobre la histeria a sus alumnos.

En la historia de la psicología nos encontramos con que aportaciones realizadas por mujeres se han silenciado o desvalorizado, las mujeres eran objeto pasivo de estudio y no constituían un sujeto activo en la aportación científica. No voy a echar por tierra todo el trabajo de estos señores pero creo que estamos en un momento en el que esta realidad no nos sirve. Esta ha sido durante mucho tiempo la dinámica normalizada y ahora se hace evidente que constituía un abuso de poder. Por ello, es importante entender nuestra historia y dirigirnos hacia caminos más equilibrados, más reales, más justos para con todas las diversidades y vidas que existen en el planeta que vivimos.

Locura y dualismo

En muchas ocasiones se han contemplado los atributos femeninos como desviaciones de la norma masculina. Las características de personalidad que socialmente son bien vistas son las relacionadas con lo masculino (ser independiente, ser racional, ser directivo), en cambio las asociadas a las mujeres no son deseables (sensibilidad, dependencia, pasividad). De forma que si una mujer sigue su rol de género tendrá una personalidad no deseable (demasiado sensible, demasiado dependiente, indecisa), pero si sigue las “deseables/valoradas” será una mujer masculina y por ello poco femenina. Con masculino y femenino me refiero a los roles culturalmente impuestos, no a características intrínsecas de cada sexo. Lo citado en este punto es uno de los elementos (de los muchos que hay) que evidencian la discriminación y la presión para satisfacer las expectativas marcadas, y que nos puede ayudar a entender parte del sufrimiento, inseguridad y frustración que vivimos y han vivido nuestras antecesoras.

Una vez más observamos un concepto dualista, en este caso el de la masculinidad y la feminidad. Esta perspectiva binaria y reduccionista fomenta que tengamos pensamientos del tipo “esto es normal y esto no lo es”. Este tipo de interpretación mental de la realidad está bastante alejada de ella, ya que si nos distanciamos un poco podremos observar muchos ejemplos de seres humanos diversos, complejos y cambiantes independientemente de su sexo, raza, edad o cualquier otro tipo de característica. 

Calabaza de Yayoi Kusama en el museo Moco de Amsterdam

Época de reflexión y cambio

Ahora pues nos encontramos en proceso de la recuperación de la perspectiva femenina en la forma de ver el mundo, ocupando espacios que aportan una visión más amplia y con un movimiento que supera la rigidez y que hace suya la lucha de otras desigualdades como el racismo o el desprecio a colectivos diferentes al de la norma.

Para finalizar, pienso que sería interesante contemplar y darle espacio en las consultas a la influencia de los diferentes estilos de vida asociados a cada rol de género y sus posibles consecuencias en la salud. Una muestra de ello puede ser el rol que podemos encontrar asociado a la mujer de “cuidadora, de ser para otros” que muchas veces lleva a una sobrecarga en la persona que se expresa a través de síntomas de diferente tipo. Algunas veces son encapsulados en diagnósticos que no tienen en cuenta la perspectiva de género. No podemos negar el impacto en la salud provocado por la desigualdad y los malestares de género. Existen muchas recomendaciones a la hora de realizar una psicología feminista, para mí una de las más relevantes es que quizás sea más adecuado acompañar en vez de patologizar.

Somos seres en constante evolución y es por ello que ahora hablamos de cosas de las que antes no se hablaban y nos planteamos diferentes caminos que nos hagan sentir mejor. En este artículo quería hacer una pequeña aportación y que pudiera servir de invitación a la reflexión aprovechando esta fecha tan especial. Mando un abrazo a todas las personas que queremos construir en igualdad. Y si queréis comentar, reflexionar o recomendar algún recurso, estaré encantada de leeros. Seguiremos alzando la voz, aprendiendo, evolucionando y compartiendo juntxs ! Gracias por tu tiempo de lectura 🙂

Recomendaciones

· Aprovecho para dejaros un corto (Oscar 2019) que vi el año pasado y me gustó mucho, así podemos observar otras realidades y practicar una visión menos dualista

· Charla TED: «Todxs deberíamos ser feministas» – Chimamanda Adichie

· Lectura:
– «Una habitación propia» de Virginia Woolf
«La caída del hombre» de Grayson Perry

· Para profesionales psicólogas que puedan estar interesadas:
Asociación de psicología feminista
Artículo del COP sobre recomendaciones en la práctica clínica





Volviendo a nuestro ecosistema

La naturaleza no es un lugar para visitar. Es el hogar

Gary Sherman Snyder


La relación entre ser humano y naturaleza está siendo actualmente un tema de debate en el ámbito académico, político e incluso en las conversaciones del día a día. Por una parte, se observa una relación desigual entre estos dos elementos en la que han predominado los intereses y necesidades del ser humano a los del medio ambiente. Por otro lado, existe una tendencia general de desconexión hacia uno de nuestros hogares, el planeta tierra. En ocasiones da la impresión que sólo le ponemos atención cuando algo va mal, por ejemplo, por un desastre meteorológico o por el cambio climático. Esto me recuerda a la relación con nuestro cuerpo. Parece que sólo somos conscientes de su existencia y su importancia cuando éste enferma o duele. La misma dicotomía que encontramos entre mente y cuerpo, la volvemos a ver entre ser humano y naturaleza. Por eso, cada vez más, se fomentan perspectivas más integradoras con una visión más amplia y completa de quiénes somos teniendo en cuenta el entorno.

Algunas evidencias y proyectos

Este aumento de interés por la naturaleza está teniendo repercusión en la investigación sanitaria. Cada vez existen más artículos que estudian los efectos saludables a nivel biopsicosocial que puede producir y provocar el contacto con la naturaleza.

Así pues, existen varios artículos científicos que hablan sobre el tema que nos concierne. Por ejemplo, un estudio publicado en la revista Frontiers in Psychology indica que dedicar, al menos, 20 minutos al día para pasear o sentarse en un lugar en contacto con la naturaleza reduce significativamente la hormona del estrés, el cortisol. Por lo tanto, esto nos puede ayudar en situaciones de ansiedad o depresión. En relación con este hallazgo, cabe destacar una práctica japonesa llamada Shinrin Yoku” (baño de bosque), la cual consiste en pasar tiempo en la naturaleza con el objetivo de mejorar y aumentar la salud, el bienestar y la felicidad. En Estados Unidos incluso han creado una asociación sobre esta terapia del bosque y entre las pautas que recomiendan podemos destacar las siguientes: 

  1. Conectar con la naturaleza.
  2. Prescindir de la prisa.
  3. Prestar atención al paisaje que nos rodea.
  4. Dedicarle tiempo.

En resumen, sería establecer un contacto con la naturaleza con atención plena, curiosidad, presencia y observación. Habilidades que se relacionan también con la práctica del mindfulness.

Una cabaña del Hospital de Oslo

Asimismo, otra prueba que subraya la importancia de volver a la naturaleza es la incorporación de cabañas en el bosque en algunos hospitales de Noruega. Estas cabañas permiten a los pacientes que requieren un tratamiento largo contar con un espacio más cerca del bosque. De esta manera, se promueve una recuperación en un ambiente más agradable y tranquilo que favorece una mayor calidad de vida durante el ingreso.

En la Universidad de Exeter (Reino Unido) están especializados en el estudio de la psicología ambiental y además de hablar de los espacios verdes, ponen el foco en los azules, el agua. Expertos en esta área nos indican que estos espacios están asociados a mejores niveles de vitamina D y beneficios en la salud psicoemocional y física. Este otro estudio nos revela que hay una relación entre el bienestar percibido de los participantes y la cercanía a un medio natural.

Finalmente, para mostrar cómo la naturaleza nos puede influir desde pequeños, es interesante comentar otro estudio liderado por el Instituto de Salud Global (ISGlobal). En éste se indica que los niños/as que durante su infancia tuvieron más contacto con espacios naturales gozan de una mejor salud mental cuando llegan a la edad adulta.

Beneficios y propuestas

La naturaleza nos permite respirar aire puro, promueve el contacto con el ser y no con el hacer, amplía nuestra creatividad, favorece el movimiento del cuerpo, la reflexión o la observación sin expectativas. A nivel mental poder caminar un rato en este entorno nos puede ayudar a calmar un exceso de actividad cognitiva. Estos son algunos de los múltiples beneficios que nos da. Además, favorece la conexión con nuestra esencia, con nuestro instinto y con los sentidos, creando una sensación de formar parte y de integración con nuestro ecosistema. Somos parte del medio y funcionamos con él, el sol, el clima, los árboles y los demás seres están interrelacionados con nosotros. Por eso cuando estamos un tiempo en este tipo de entorno nos solemos sentir mejor. En definitiva, la naturaleza nos brinda muchas posibilidades y mejora nuestra salud integral. 

Así pues, teniendo en cuenta lo beneficioso que es pasear por parques o playas, os propongo dedicar un poco de tiempo diario a conectar con el espacio natural que tengáis más cerca. Podéis estar atentos a cuáles son vuestras sensaciones antes de la práctica y si son diferentes una vez finalizada. Espero que lo disfrutéis y si queréis compartirlo conmigo estaré encantada de leeros!

*Este artículo se ha escrito en colaboración con Irene Lasaga Mateu,
Graduada en Psicología por la UB.

Minimalismo: Una propuesta de consumo consciente

Conquistar la libertad es conquistar la sencillez. Al final con una línea, con un color basta para hacer el cuadro

Joan Miró


¡Comienzan las fiestas y el inicio del invierno! Todos entramos en una época de compras, encuentros familiares, comidas y bebidas propias de este tiempo. Por eso, creo que puede ser buen momento para hablaros un poco sobre el movimiento minimalista relacionándolo con las fechas en las que estamos.

Lo descubrí este año mientras realizaba una mudanza. He vivido en diferentes sitios y esta experiencia no era nueva. Normalmente, me ha creado mucha pereza y cansancio. Esta vez también pasó, pero hubo algo diferente. Decidí deshacerme de cosas que venían dando vueltas conmigo durante mucho tiempo. Entonces comencé a plantearme cuáles utilizaba realmente y cuáles no, estas últimas las fui dando y reciclando. Conforme más lo hacía, mejor me sentía. Apareció una sensación de soltar, de libertad y ligereza que me gustaba. Veía que no necesitaba tantas cosas para vivir.

Qué pasa cuando consumimos…

Las teorías evolucionistas nos explican que el consumismo está originado por una sensación de insatisfacción que proviene del instinto de supervivencia de nuestros ancestros. Antiguamente los objetivos de nuestros predecesores se basaban en la alimentación y la reproducción, para que estas conductas se repitieran existía un mecanismo en nuestro cuerpo que provocaba placer cuando se realizaban. Este placer no podía durar eternamente porque si en una sola comida se hubiesen sentido satisfechos completamente, no habrían vuelto a comer y nos hubiésemos extinguido. Y, aunque podían ser conscientes de la fugacidad del placer, si la dinámica hubiera sido pensar en esto, no habría habido motivación para repetirlo y por ende sobrevivir.

Actualmente no vivimos de esta forma pero nuestros cerebros parece que siguen funcionando así. Cuando compramos nos sentimos bien durante un momento, aunque luego volvemos al estado anterior. La sociedad de consumo lo sabe y ve que esta conducta es muy interesante para aumentar los beneficios de las empresas. Su herramienta más importante es la publicidad que nos manda mensajes de que “no somos suficientes y no estamos completos si no compramos X producto que nos va a hacer feliz”.

«Azul II» de Joan Miró

La distracción y el miedo

Comprando podemos distraernos de lo que de verdad pensamos, somos, sentimos o de la realidad que nos rodea. El placer que experimentamos se da por el pico de dopamina que comentábamos antes, esto nos puede reconfortar puntualmente pero no soluciona nuestros problemas. Muchas veces sin darnos cuenta, calmamos nuestros deseos con cosas materiales. 

En otras ocasiones podemos encontrarnos con una creencia cultural de miedo a quedarnos sin nada, para ello nuestras mentes nos dirigen hacia acumular porque así nos da la sensación de que nuestro temor no se va a cumplir. Un ejemplo de esto es cuando vemos un frigorífico vacío y pensamos que es triste. Cuando quizás se pueden tener únicamente las cosas que vamos a comer esa semana y así no se van poniendo malas y tenemos que tirarlas. 

¿Realmente necesitamos tantas cosas? ¿Nos aporta valor todo lo que nos rodea? ¿Qué nos estamos perdiendo mientras consumimos compulsivamente? ¿De qué nos estamos distrayendo? Estas fiestas, ¿en vez de focalizarnos en consumir, dónde podríamos poner nuestra atención para sentirnos mejor?

Mi intención con este artículo es lanzar una reflexión al aire, no pretendo deciros lo que hay que hacer, ni qué es lo que está bien o mal. Yo también formo parte de esta cultura y consumo, únicamente me encuentro en un proceso de intentar ser más consciente y en cada vez más ocasiones pienso cuál es mi intención y si realmente es algo que me va a aportar valor. No creo que las cosas sean blanco o negro, no pienso que tengamos que convertirnos en monjes despojados de todo. Como psicóloga mi aportación va en dirección a promover la salud, el autoconocimiento y la consciencia. Desde una atención más plena, nuestras decisiones serán más intencionadas, menos automáticas y conseguiremos sentirnos más completos sin necesidad de recurrir continuamente a lo externo. 

Una pequeña degustación…

Pensad en algo que queráis comprar estas navidades, puede ser un regalo, algo de comida o de decoración. Siéntate y haz una respiración profunda. Sitúate en el momento presente y visualiza cuál es tu objetivo. ¿Quieres tener un detalle con alguien? ¿Aumentar belleza y confort en tu casa? ¿Compartir una comida con tus seres queridos? ¿Qué sentimientos quieres crear con ese objeto o experiencia? ¿Cuál es tu intención genuina?. Ahora puedes probar a hacer esa compra en un establecimiento y poner atención a quién te está atendiendo, el proceso de ese producto hasta llegar a ti, en qué estás invirtiendo tu dinero. Incluso ir a algún pequeño establecimiento en el que puedas hablar con la persona que lo ha hecho o lo ha recogido (un artesano, un agricultor…). Finalmente, agradece el proceso y reflexiona sobre la diferencia de hacerlo así a la de ir en “piloto automático”.

Consumir desde el minimalismo supone centrarnos más en la calidad que en la cantidad. Elegir conscientemente cosas que nos gustan, que nos aporten valor y alegría. Apreciar y agradecer el momento de consumo, no haciéndolo de forma automática. Favorecer una rueda de consumo más sostenible y a pequeña escala, incluyendo en nuestra dinámica de consumo alguna compra en pequeños establecimientos, optando por un regalo experiencial (en lugar de material) o por productos que no tengan una larga cadena hasta llegar a tus manos. Así también estás reforzando a productores de tu tierra y reconociendo su trabajo y calidad. 

En conclusión, todo este movimiento aparte de mejorar nuestra salud, es sostenible y crea conductas más amables con el medioambiente. Ya sabéis, todo esto es un proceso, no es un día para otro, pero los resultados a largo plazo son muy satisfactorios, así que estas navidades os animo a incluir alguna compra consciente. 

Para finalizar el último artículo del año me gustaría agradecer a quien lo haya leído su tiempo y su interés. Os deseo que estos días podáis disfrutar de aquello que os haga sonreir y que podáis liberar presiones y tensiones. Os mando un abrazo y una entrada de año con amor.

Felicitación navideña de Intermon Oxfam

Algunos recursos.

*Aquí os dejo un documental de netflix que habla sobre el movimiento por si queréis profundizar.

*También en el siguiente enlace encontraréis una iniciativa de pequeños productores y de talento local que se está llevando a cabo en Barcelona. Aunque viváis en otras ciudades os animo a visitarla, tiene mucha información relacionada con un consumo más consciente y un directorio de marcas de artesanos y pequeños negocios que favorecen productos diferentes. Podéis buscar en vuestra ciudad proyectos similares, seguro que los hay!
https://talentolocal.org/

Creando desde la creatividad: Entrevista a Candela Gorostiza

«La creatividad se aprende igual que se aprende a leer.»

Ken Robinson

Desde Umai quiero aprovechar el otoño para inaugurar una sección de entrevistas y colaboraciones que contará con personas que nos hablen sobre algún tema relacionado con la psicología. En este primer post he tenido la suerte de entrevistar a una buena amiga: Candela Gorostiza del blog asteroide37. Ella es licenciada en psicología, graduada en magisterio y especializada en educación alternativa. Tiene experiencia en diferentes pedagogías y actualmente trabaja en un cole Reggio Emilia en Ámsterdam. 

Para mí hablar de la infancia en este blog tiene mucho sentido, ya que es una oportunidad para aprender más sobre el impacto de ésta en la madurez. Además, profundizar en las primeras etapas de nuestra vida nos puede dar información valiosa para nuestro proceso de desarrollo personal, ya que nos permite la integración de experiencias tempranas en nuestra línea vital.

Este verano fui a un museo en Lille, una ciudad del norte de Francia, y cuál fue mi sorpresa cuando vi que las obras expuestas eran hechas por niños y adolescentes. Es un proyecto que ha reunido a más de 10000 niños que han expresado su visión del mundo actual y futuro, a partir del dibujo, la fotografía, escultura, escritura, teatro, danza o música. Era la primera vez que veía que se le daba un espacio así a los pequeños, dándole seriedad e importancia a lo que hacen. Muchos grandes artistas han intentado imitar esa frescura e inocencia que podemos tener en los primeros años de vida y aquí se podía disfrutar de ella en cada creación.

Exposición Môm’Art en Gare Saint Sauveur (Lille, Francia)

Esta experiencia me hizo reflexionar y pensé que la creatividad podría ser un tema muy interesante para debatir con Candela:

Para comenzar y ponernos un poco en contexto, ¿nos puedes explicar en qué consiste la “educación alternativa”?

La “educación alternativa”, también conocida como “educación no tradicional” o “educación activa” es un paradigma educativo relativamente reciente que reúne a un conjunto muy diverso de aproximaciones a la infancia como, por ejemplo, la pedagogía Montessori, Waldorf, Reggio Emilia, Pikler, etc. Todas estas pedagogías tienen en común que consideran a las niñas y los niños como las y los protagonistas de sus procesos de aprendizaje. 

Tradicionalmente desde la educación se ha visto a las alumnas y alumnos como si fueran sujetos vacíos de conocimientos y carentes de opinión que recibían pasivamente la información que el o la docente les enseñaba. En cambio, en la educación alternativa los intereses, las necesidades, las motivaciones y los ritmos de las niñas y los niños son respetados. Se parte de la premisa de que el aprendizaje se produce produce de dentro hacia afuera, es decir, que parte de una curiosidad innata y de unas necesidades profundas de desarrollo y no al contrario, como se había venido haciendo a lo largo de la historia. La motivación externa y la programación exhaustiva del aprendizaje no son necesarios y por lo tanto, los educadores y las educadoras pasan a tener el importante papel de guías o acompañantes de este proceso de desarrollo. El psicoanalista y educador Rubem Alves ilustra muy bien esta idea cuando dice que “Quien intenta ayudar a una mariposa a salir de su capullo, la mata. Quien intenta ayudar a un brote a salir de su semilla, lo destruye. Hay ciertas cosas que no pueden ser ayudadas. Ellas deben ocurrir de dentro hacia fuera.”

La creatividad es la habilidad de ver el mundo con una mirada abierta, de relacionarse con él de manera original y de transformarlo.

Me gusta mucho esta metáfora, a veces solo necesitamos un acompañamiento en nuestro proceso. Ahora que nos has puesto en contexto, enfocándonos en la creatividad, ¿nos podrías poner un ejemplo de alguna actividad que utilices en tu práctica para trabajarla?

Desde mi punto de vista, la creatividad debería impregnar cada poro del sistema educativo. En los últimos años el mundo está cambiando de manera vertiginosa. Si queremos ayudar a las niñas y los niños a que se preparen para el futuro incierto y complejo que va a llegar y para que se desenvuelvan en él de forma satisfactoria, debemos educar en la creatividad.

Con “educar en la creatividad” no me refiero a pretender que todos los niños y las niñas se conviertan en artistas en potencia, que seguramente eso es lo que se nos viene a la cabeza a la mayoría de nosotras y nosotros al pensar en alguien creativo. Tradicionalmente, la creatividad ha estado asociada al arte, sin embargo, el arte solo es una de las millones de formas que tiene ésta para expresarse. La creatividad es la habilidad de ver el mundo con una mirada abierta, de relacionarse con él de manera original y de transformarlo. Una científica, un cocinero, una psicóloga o un jardinero pueden ser personas extremadamente creativas en sus respectivos campos. De hecho, todo el mundo puede llegar a serlo, tan solo necesita una atmósfera que lo propicie.

Para trabajar la creatividad en nuestras escuelas, podemos valernos de cualquier momento, actividad o proyecto. Toda experiencia vital es una oportunidad para aprender y para trabajar la creatividad. Si respetamos los intereses y necesidades de nuestros alumnos y alumnas, guiándoles y ayudándoles a identificarlos, si les devolvemos el protagonismo, dejándoles pensar, reflexionar, organizar y tomar decisiones, si favorecemos un contexto de libertad, donde existan las opciones, las alternativas, las posibilidades, donde no se penalice el error, si les dejamos tiempo para explorar, jugar, aburrirse, etc., estaremos apoyando el desarrollo de la creatividad.

Candela Gorostiza

Coincido completamente con ampliar el concepto a otras actividades más allá del arte. Aún así, incluso asignaturas ligadas a lo que comúnmente asociamos a la creatividad  como dibujo o música se han visto tradicionalmente como de “segunda división” ¿Cuál crees qué es la influencia en la edad adulta de educar dándole importancia a la creatividad en todas sus formas?

Como bien apuntas, desde que surgió nuestro sistema educativo en la época de la Ilustración y la Revolución Industrial, las ciencias y las letras siempre han estado en la cima del conocimiento y las artes, por el contrario, en la base. En aquel momento, esta jerarquía de materias basaba su sentido en que el propósito del sistema educativo era educar para satisfacer los trabajos que demandaba la industria. El razonamiento deductivo y la memorización eran los pilares de este sistema.

En pleno siglo XXI, inmersos en una sociedad de la información tan cambiante, este paradigma se ha quedado totalmente obsoleto. Ya no tiene sentido que nuestras escuelas sigan pareciéndose tanto a las fábricas: con timbres que dicen cuando hay que volver al trabajo, con el conocimiento fragmentado en materias y con la existencia de una jerarquía dentro de las mismas que indica qué conocimientos son los importantes y cuáles no, con niños y niñas agrupados por edades, con un exceso de memorización de contenidos, etc. La educación de hoy en día tiene que centrarse en otros aspectos y la creatividad es uno de ellos. Algunos autores, como el experto en educación Ken Robinson, la consideran crucial, otorgándole el mismo estatus que a la alfabetización.

Además de las ventajas que ya se han comentado sobre la creatividad como son la adaptación al cambio y a la incertidumbre, las personas que hayan sido educadas bajo este enfoque muy probablemente serán adultas y adultos curiosas/os, con ganas de aprender siempre y estarán más capacitadas/os para resolver problemas y asumir riesgos.

Exposición Môm’Art en Gare Saint Sauveur (Lille, Francia)

Muchas veces en terapia se sugiere que se realicen actividades expresivas que a veces tenemos asociadas a la infancia (manualidades, baile, escritura…) para trabajar la atención, la motivación, las emociones o los pensamientos. ¿Por qué crees que de niños aceptamos más que exista un tiempo para estas actividades y a algunos adultos les suele costar más trabajo o no se le da importancia?

El hecho de que la mayoría de las adultas y adultos que van a terapia no se sientan cómodas/os realizando este tipo de actividades creo que está ligado por un lado, a las expectativas que hoy en día se tienen sobre el proceso terapéutico y, por otro lado, a lo infravaloradas que éstas están a nivel educativo y social.

El sistema educativo tradicional está enfocado en el desarrollo del plano puramente cognitivo. El objetivo máximo de la Educación es que un alumno o alumna acabe siendo un/a catedrático/a universitario/a. No se nos debe olvidar esa jerarquía del conocimiento de la que hablábamos, con las ciencias y las letras en la cúspide y con la memorización y el razonamiento deductivo por bandera. El resto del cuerpo que no sea la cabeza va pasando a un segundo plano. Los sentidos y las emociones no se consideran significativos. Poco a poco vamos aprendiendo que “lo importante”, “lo serio”, “lo que hay que hacer” es sentarse en un pupitre durante 6 horas o más, escuchando lo que nos cuentan las/os profesores, sin interactuar entre nosotras/os, sin movernos, sin levantarnos, pidiendo permiso para ir al baño y hablando solo cuando nos lo soliciten. Las actividades o materias que impliquen el trabajo de los otros planos del desarrollo humano tienen menos valor social y, por lo tanto, menos importancia curricular y eso va calando.

Cuando nuestras/os niñas y niños llegan a la adultez, podemos encontrarnos con dos situaciones. Algunos/as de estos/as adultos/as no se habrán visto muy influenciadas/os por este goteo constante y no tendrán esta jerarquía tan grabada a flor de piel. Estas personas seguirán practicando y/o disfrutando con la música, la pintura, la danza, el teatro, la escritura, etc. Las habrá que incluso las hayan transformado en sus profesiones. Sin embargo, lamentablemente, la mayor parte de ellos/as seguirán viendo las artes como algo secundario.

Ahora imaginemos que una de estas personas del segundo caso asiste a terapia. Probablemente esperará que el psicólogo o la psicóloga trabaje con lo que para ellas/os es lo realmente importante: la mente. Verse en consulta invitada/o a realizar actividades vinculadas a las artes le llevará a pensar que eso que está haciendo no es útil, no es serio, es “cosa de niñas y niños” y hará que no le encuentre el valor que realmente tiene para su proceso de crecimiento personal.

Toda experiencia vital es una oportunidad para aprender y para trabajar la creatividad.

Interesante esto que nos comentas, por eso a mí me gusta partir del concepto de salud integrativa donde no solo se ve a la persona como un cerebro o una mente, sino que se atienden a sus múltiples facetas y a su interrelación.

Para finalizar, ¿hay alguna cosa más que nos quieras contar o algún libro o herramienta que recomendar?

Para las personas que quieran profundizar más en el apasionante mundo de la creatividad y la educación les recomendaría los libros y las charlas de Ken Robinson, la teoría de la «Educación Creadora» de Arno Stern, las escuelas Reggio Emilia y el curso sobre recursos artísticos y acompañamiento a la infancia de La Violeta.

También, antes de despedirme me gustaría animar a todas/os las/os lectoras/es a reconciliarse con su parte creativa. Todas y todos la tenemos de alguna u otra forma. Yo en mi caso, por ejemplo, no lo hice hasta mi vida adulta. Siempre me había considerado una persona poco creativa o no lo suficiente en comparación con otras, pero gracias a los caminos por los que me ha llevado la vida, mi formación y mi trabajo personal y profesional he podido reconectarme con facetas de mí misma que tenía ya muy olvidadas y la verdad, que es una experiencia que le recomiendo a todo el mundo.

Muchas gracias Candela por tu tiempo y por compartir tus conocimientos y experiencias con Umai. Personalmente he disfrutado y aprendido mucho haciendo este artículo contigo, estoy segura de que lo volveremos a hacer hablando sobre algún otro tema interesante.

Quiero aprovechar para invitar a este espacio a cualquier persona que  quiera hablar y compartir su perspectiva sobre algún tema relacionado con psicología y/o salud integrativa. Si estás interesada/o puedes escribir a hola@umaiterapia.com

*Para aquellos que quieran conocer más sobre la exposición Môm’Art de Lille, os dejo aquí un enlace. El vídeo está en francés pero podéis disfrutar de algunas imágenes de las obras.

El verano: una oportunidad para contactar con la naturaleza

«Quien ha aprendido a escuchar a los árboles ya no desea ser un árbol. No desea ser más que lo que es.»

Hermann Hesse

Empieza el mes de agosto, muchos disfrutarán de vacaciones y otros estarán trabajando. Sea como sea el clima que nos envuelve es caluroso y tener más horas de sol nos invita a salir, compartir o a ir a la naturaleza.

Quería aprovechar este escrito para conectarlo con el último post. Porque no solo es salud integrativa el contemplar las diferentes partes de nosotros mismos, también consiste en ser conscientes de que formamos parte de un ecosistema constituido por ritmos y elementos que se interrelacionan y nos afectan. Mis palabras de hoy son una invitación a la reflexión en este aspecto. 

Por una parte, si entramos en contacto con la naturaleza y nos posicionamos en una actitud observadora nos daremos cuenta de que hay mil cosas que están pasando y de las cuales no solemos ser conscientes. Utilizando mi propia experiencia de esta mañana voy a enumerar algunas. El cielo con su amplitud iba mostrando diferentes nubes que pasaban, podía escuchar el zumbido de las abejas recogiendo polen, el silbido de los pájaros, el sonido del aire en las árboles, las moscas, los diferentes tipos de flores, plantas y vegetación que me rodeaba, insectos cada uno con sus colores y formas, el olor a pino, la sensación del sol en mi piel… Y yo misma me sentía parte de aquello, un elemento más. Todo estaba bien y me sentía tranquila, había muchos seres diferentes pero formaban un conjunto perfecto, con sus funciones, sus ritmos, sus características. Todo aquello en comparación con la vida cotidiana que solemos llevar no tenía nada que ver. Si únicamente observamos, las prisas, el miedo o el rechazo a lo diferente, la necesidad de control o los juicios no son palpables en una situación como la descrita anteriormente. La naturaleza nos hace, por tanto, contactar con nuestra esencia, nos posiciona en el presente y nos brinda calma.

Por otra parte se facilita el sentimiento de pertenencia. Sin pretensión de hacer un análisis exhaustivo sobre esto, quiero hacer referencia de forma resumida. Esto es algo que evolutivamente buscamos los humanos siempre, formar parte de algo y es saludable. El problema es que muchas veces el miedo al rechazo que nos hace ponernos máscaras, hace que no sintamos genuinamente esa conexión. Al estar en el medio ambiente y observarlo con mente de aprendiz nos podemos encontrar sin darnos cuenta con esa conexión y pertenencia.

La salud integrativa tiene en cuenta el mundo en el que vivimos y cómo formamos parte de sus ciclos. Esto nos hace además ir aumentando el cuidado hacia nuestro segundo hogar que es el planeta tierra. 

En esta época se escucha mucho la expresión “¡que desconectes!”, y yo os deseo que podáis conectar con vosotros mismos y con la naturaleza. Y si os apetece, un día que estéis en la playa, el bosque, un jardín, un río, un lago o un parque, probad a respirar y sentir cada pequeña cosa que sucede en ese momento. Un abrazo y que tengáis un agosto estupendo.

Mente y cuerpo: Una visión integrativa

“La constitución humana siendo lo que es, corazón, cuerpo y cerebro mezclados, y no contenidos en compartimentos separados…”

«Una habitación propia» – Virginia Woolf


Cuando se tiene sintomatología física como dolor crónico, diabetes o problemas estomacales entre otros, es probable que nos encontremos afectación a nivel psicológico. Partamos de un ejemplo sencillo, cuando tenemos gripe podemos estar decaídos, desmotivados, irascibles, tristes, etc. Por lo que tiene todavía más sentido que si aparece una dolencia prolongada, severa o limitante, también exista un impacto en la salud psicoemocional. A su vez, estas consecuencias se convierten en causa aumentando la sintomatología física y así nos encontramos ante un círculo vicioso que reduce la calidad de vida de la persona.

Establecer una diferencia entre mente y cuerpo nos facilita su estudio y el avance científico en cada especialidad, lo cual nos permite el tratamiento de diferentes dolencias con mayor precisión. Pero esto no quiere decir que funcionen por separado y que lo que pase en el cerebro no tenga nada que ver con el pie. Por ello, existe también el enfoque integrativo y la perspectiva biopsicosocial que se basa en una visión completa de la persona, teniendo en cuenta la relación entre mente, cuerpo, emociones y circunstancias. Esta forma de trabajo tiene una visión multidisciplinar abarcando las distintas variables que componen al ser humano. Cada profesional tiene su área de conocimiento pero trabaja considerando la influencia de las demás.

En mi experiencia respecto a este tema, lo que he observado muchas veces es que se ignora la salud mental o si se hace referencia, es a nivel de diagnóstico sin ofrecer alternativas de terapia y los beneficios que puede tener ésta. Me parece un enfoque muy reducido que si, por ejemplo, una persona está diagnosticada de fibromialgia y va al médico, solamente se le ofrezca como tratamiento la medicación. ¿Qué pasa con las emociones, los pensamientos, la nutrición, el ejercicio o la situación social? Y así con cualquier motivo de consulta.

El cambio de paradigma propone pasar del enfoque clásico basado en la medicalización y la posición pasiva del consultante (“Voy al médico y él tiene la solución a mi problema con una pastilla”), a un proceso de aprendizaje activo que tenga en cuenta las diferentes necesidades de la persona y que conlleve una mayor responsabilidad de la propia salud. Ya que a priori, aunque puede parecer más costoso, los resultados se mantienen más a largo plazo. Ya se ha demostrado en varias ocasiones que destinar recursos a incluir la terapia psicológica en hospitales mejora el bienestar de las personas. Así que trabajar en tus pensamientos y emociones, ¡también te puede ayudar en tus problemas físicos!


Un pequeño ejercicio …

Imagina por un momento que estás en tu casa, en la cocina y abres el frigorífico. Coges un limón que te llama la atención por su color amarillo luminoso. Decides cortarlo por la mitad, lo observas detenidamente unos segundos y después lo exprimes lentamente en un vaso para beberlo.

¿Qué has sentido? ¿Has notado algún cambio en la boca, el sabor, la lengua? En muchas ocasiones el mero hecho de imaginar algo nos provoca cambios físicos como si tuviéramos el limón en nuestras manos. Este pequeño ejemplo nos puede hacer reflexionar sobre cómo lo que pensamos puede tener consecuencias en nuestro cuerpo.

A otro nivel, nos podemos encontrar pensando en algún suceso del pasado que nos provocó miedo y aunque ahora no esté sucediendo, al revivirlo, nuestro cuerpo reacciona con tensión, taquicardia o sudor. También al revés se da esta relación, por ejemplo, después de un esfuerzo físico prolongado como salir a correr tenemos pensamientos de satisfacción y sensaciones agradables. Hay muchos ejemplos sobre la relación cuerpo-mente ¿Se os ocurre alguno? ¡Me encantará leerlos!

A modo de conclusión, creo que un tratamiento integrativo permite mejores resultados ya que tiene en cuenta los diferentes aspectos que conforman a la persona y cómo se interrelacionan entre ellos. Ofreciendo una visión más real y equilibrada de la complejidad humana.