La compasión en terapia

“La compasión no es una relación entre el sanador y el herido. Es una relación entre iguales. Sólo cuando conocemos bien nuestra propia oscuridad podemos estar presentes con la oscuridad de los demás. La compasión se vuelve real cuando reconocemos nuestra humanidad compartida»

Pema Chödrön

¿Qué es la compasión?

Hoy vengo a hablaros de una parte muy importante de mi práctica profesional y personal. Recuerdo la primera vez que vi un libro dedicado a este tema, fue hace años en una newsletter del colegio de psicología y me llamó la atención la portada: un árbol bien frondoso con grandes raíces y un corazón en el centro. En ese momento me encontraba inmersa en todo el mundo del mindfulness y esto parecía un paso más, un ingrediente que añadir a la atención plena. Así fue, desde la primera página hasta la última me sentí acompañada, y con una propuesta que satisfacía mi visión de la psicología como una unión e integración de diferentes variables que nos influyen en la vida. De forma que, en ese instante, inicié la senda que ahora continúo y reflejo en mi consulta y en mi vida. En este texto haré una pequeña introducción sobre terapia y compasión.

Para comenzar, os traigo la definición que nos da el Dalai Lama: compasión es una sensibilidad hacia el sufrimiento del yo y de los otros junto con un compromiso profundo para tratar de aliviarlo. Paul Gilbert, psicólogo y precursor de la terapia Compassion Focused Therapy (CFT) nos cuenta que la palabra proviene de la voz latina compati que significa “sufrir con”. Para Paul, esta definición nos lleva a una atención-conciencia sensible, más una motivación que nos lleva a hacer algo con ese malestar. Aquí me traslado a las enseñanzas budistas que nos dicen en la primera noble verdad que El malestar en todas sus formas (dolor, sufrimiento, pena, aflicción, angustia, estrés) es inherente a la existencia en el mundo”. 

Vivimos en una sociedad obsesionada por la felicidad y que enfatiza que si hay dolor hay algo que está mal y hay que arreglar. Los seres humanos tenemos la tendencia de evitar el sufrimiento y apegarnos al placer.  Por otra parte, el cerebro tiene un sesgo negativo, pone más atención a lo negativo con un objetivo de supervivencia. La realidad humana es muy compleja y dura, la compasión se nos presenta como una forma de hacerle frente. Nos invita a aprender a acercarnos a lo que es parte de la experiencia humana de una forma respetuosa, cuidadosa, digna, genuina y equilibrada.

Según Kristin Neff la práctica de la compasión en la psicología hace referencia a tomar conciencia de un sentimiento de humanidad compartida. Es decir, los malestares, que nos pueden hacer sentir aislados, han sido y serán experimentados por muchas personas en el mundo, ya que el sufrimiento forma parte de la vida. Este punto nos ayuda a no dejarnos atrapar por los sentimientos de soledad y vergüenza que son frecuentes cuando se dan estas situaciones dolorosas.

Muchas veces este término se puede confundir con un significado más relacionado con la tradición judeocristiana. Javier García Campayo nos cuenta qué no es compasión: no es lástima, ni pena, no son excusas, ni indulgencia, no es debilidad, no es egoísmo ni pecado, ni disminuye la motivación para el cambio.

¿Qué es la terapia centrada en la compasión?

Según Gilbert, el enfoque CFT, toma elementos de muchas enseñanzas budistas, pero sus raíces se derivan de un enfoque evolutivo, neurocientífico y psicosocial, vinculado a la psicología y a la neurofisiología del cuidado. Es una terapia profundamente integrativa, que reconoce la importancia de la relación terapéutica, se apoya en las intervenciones cognitivo-conductuales, en los modelos de apego, en el trabajo con el cuerpo, con la imaginación, la psicoeducación, técnicas de mindfulness y de regulación emocional.

Además, el conocimiento científico disponible al respecto va confirmando los beneficios que conlleva su desarrollo y su relevancia específica en el ámbito de la salud. Cada vez hay más investigación al respecto que indica mejoras en la calidad de vida.

Se trata de una propuesta terapéutica para que podamos navegar con recursos y amabilidad los desafíos inherentes de la existencia.

¿Cómo lo llevamos a la práctica en sesión?

Para comenzar, una parte muy importante es ir comprendiendo poco a poco cómo funciona nuestro cerebro a nivel fisiológico, social, evolutivo y en base a nuestras experiencias. Con cada persona nos paramos a entender cuál es el recorrido que le ha llevado a la situación por la que acude a terapia. Es un enfoque basado en entender que los síntomas son respuestas adaptativas a una serie de circunstancias, por lo que no nos centramos en patologías o trastornos, sino en los procesos que nos han llevado a la autocrítica, la culpa, la vergüenza en exceso y buscamos en equipo la forma de aliviarlo.

Vamos despacio, reflexionando, vivenciando y recorriendo el camino juntxs, desde el vínculo y el espacio seguro que es la consulta. Compartiendo pensamientos, emociones, sensaciones y acciones que van emergiendo y que vamos dándole espacio y escucha.

A través del proceso se van incorporando técnicas y visualizaciones que nos permiten practicar nuestro estado de calma, además de ir subiéndole el volumen a una parte más amable en nuestro interior que nos puede ir cuidando en la adversidad. Nos vamos acercando al dolor con el corazón, aprendiendo a regularnos y a darnos lo que necesitamos en cada momento.

Unas palabras para terminar

Si has llegado hasta aquí, primero agradecerte tu tiempo e interés. Quizás ahora es un buen momento para tomar un par de respiraciones más profundas y mover un poco el cuerpo.

Te dejo una pregunta para reflexionar:

¿Cómo suele ser mi discurso mental, es compasivo o autocrítico, es sensible o es duro, es respetuoso o rígido? 

Si estás de acuerdo con las segundas opciones, puede ser que comenzar a practicar la compasión te sirva para aprender a tratarte mejor. 

Un abrazo.

Ser PAS (persona altamente sensible): Una forma de estar en el mundo

“Ser nosotros mismos hace que acabemos exiliados por muchos otros. Sin embargo, cumplir con lo que otros quieren nos causa exiliarnos de nosotros mismos»

Clarissa Pinkola Estés

¿Qué es?

La alta sensibilidad es un rasgo de la personalidad que ha sido ampliamente estudiado por la doctora e investigadora en psicología Elaine N. Aron desde los años 90. Se trata de personas (*a partir de ahora PAS) que perciben el mundo de forma más sutil, ya que sus sistemas nerviosos son más sensibles al procesamiento de la realidad. 

Me hace mucha ilusión poder hablaros en un artículo sobre este tema ya que me reconozco PAS y me apasiona poder ayudar a otras personas que también lo sean a comprender y a recorrer este bonito camino hacia su sensibilidad.

Personas Altamente Sensibles

Características

Ser PAS implica verse reconocida en los siguientes cuatro puntos:

  1. Profundidad en el procesamiento. Este punto hace referencia a una tendencia hacia el análisis y la búsqueda hacia lo profundo en la forma de pensar. Muchas veces supone dedicar mucho tiempo a procesar las situaciones que ocurren. Ante cualquier situación se tienen en cuenta los detalles, se hacen comparaciones, se observan los matices.
  2. Empatía y emocionalidad. Las PAS, entienden y comprenden con mayor facilidad los sentimientos de los demás, hay más actividad en las neuronas espejo que son las que activan a partir de la acción de la otra persona. Además las emociones propias se suelen sentir con más intensidad. 
  3. Sensibilidad hacia las sutilezas. Los sentidos están amplificados, con lo cual se perciben las pequeñas cosas antes que las demás personas. Olores, sabores, cambios en el entorno, texturas o sonidos son captados a intensidades que pueden ser imperceptibles para un no PAS.
  4. Sobreestimulación. Debido a lo anteriormente mencionado las PAS pueden verse sobreactivadas en situaciones donde se perciban demasiados elementos estimulantes. Un ejemplo puede ser que después de un rato en un centro comercial o en un restaurante ruidoso nos sintamos cansadas y saturadas.

Algunas cosas más a tener en cuenta

  1. El rasgo es normal, no se refiere a nada patológico, negativo o susceptible de cambio. Según los estudios las PAS constituyen un 20% de la población, es por ello que al ser minoría y al estar en una sociedad que refuerza valores contrarios a la sensibilidad, muchas veces se vive como una rareza o algo que está mal.
  2. Es genético, normalmente alguno de los padres o abuelxs también es PAS. Se ha descubierto en varias especies animales y hace referencia a una estrategia de supervivencia basada en pensar antes de actuar.
  3. A veces se confunde con la introversión. Es cierto que la mayoría de los PAS son introvertidos (se habla de un 30% de extrovertidos), pero el rasgo va más allá de este aspecto.
  4. La sensibilidad es valorada de forma diferente según la cultura dominante. En la sociedad hispana, tradicionalmente la sensibilidad es vista como una debilidad y algo que ha de ser evitado y disimulado a toda costa. En cambio, en culturas orientales parece ser que es un rasgo valorado y apreciado en las personas. 
  5. Descubrirse PAS tiene como fin un mayor autoconocimiento y por lo tanto un reconocimiento de cuáles son nuestras necesidades para así poder atenderlas y no ir en contra de ellas. Cada ser humano es único, por lo que no se pretende que sea una etiqueta unificadora en la que se pierda la esencia individual. Conocer este rasgo nos da una serie de información que nos sirve para seguir caminando hacia el encuentro de nuestro centro.
  6. Las PAS son personas observadoras, apreciativas, intuitivas, reflexivas y creativas, características que, una vez que las reconocemos, nos abren muchas posibilidades y disfrute.
Personas Altamente Sensibles

Comprendiendo la sensibilidad con la sociedad y la experiencia vital

Como vemos este rasgo no tiene nada de negativo, es una forma de ser en este mundo. Pero no podemos obviar el peso de la sociedad y de las vivencias personales. Estos dos puntos pueden hacer una gran diferencia entre dos PAS. Por un lado, vivimos en un ambiente que nos manda mensajes continuamente de velocidad, fuerza insensible, ritmos acelerados, competición, individualismo, elementos que no ayudan a ninguna persona y mucho menos a una PAS. Por otro lado, podemos haber vivido en una familia que ha comprendido y alentado nuestra forma de ser y esto favorecerá una buena relación con la sensibilidad. O por el contrario nos han podido decir que somos muy intensos o especiales, o demasiado llorones, o le damos muchas vueltas a las cosas… y esto nos ha hecho creer que hay algo malo en nosotrxs y que hay que cambiar. También hay una influencia respecto al género, ya que las ideas preconcebidas harán que haya una mayor permisividad hacia expresar la sensibilidad en las mujeres que en los hombres.

Si nuestras circunstancias no han favorecido el rasgo podemos haber mantenido un estado de estrés durante mucho tiempo que a veces puede facilitar situaciones de ansiedad o depresión. No es que tengamos más tendencia a estos estados anímicos, sino que ante un rechazo continuado estas son las respuestas adaptativas. Si llegamos a estos puntos es un buen momento para considerar hacer un acompañamiento terapéutico que promueva la comprensión, reconciliación y revisión de la propia historia desde la lente sensible y respetuosa.

Aquí me gustaría añadir una reflexión personal. En un mundo cada vez más enfermo debido al estilo de vida destructivo de la mayor parte de la humanidad, el problema no es ser sensible, es todo lo contrario. No es que seamos más delicados, sino que percibimos con antelación las consecuencias negativas de la hiperproductividad y el consumo desmesurado. El modelo de vida imperante es negativo para todos los seres humanos, pero las PAS lo notan antes. Conectar con nuestra sensibilidad es un reto, es caminar hacia nuestra fuerza y descubrir la aventura de vivir y desde ahí contribuir hacia la reparación de nuestro mundo.

Si después de leer este artículo te sientes reconocidx puedes responder al cuestionario propuesto por Elaine N. Aron. en su libro “El don de la sensibilidad” como herramienta inicial en el descubrimiento de ser PAS (te lo dejo al final del artículo). Y si estás pensando en sumergirte en el mar del autoconocimiento y te resuena lo que escribo, estaré encantada de atenderte desde mi sensibilidad a la tuya. Un abrazo.

-Recursos

Aquí te dejo algunos enlaces interesantes para comenzar a aprender e investigar en el mundo PAS, espero que los disfrutes. Cualquier cosa que me quieras comentar, me puedes escribir, estaré encantada de leerte.

-Artículo de El País que contiene el cuestionario de E.N.Aron

Libro de Elaine N. Aron- El don de la sensibilidad

-Podcast sensiblemente

-Video ilustrado sobre ser PAS.

-Programa RTVE- Sensibilidad al trasluz.

Psicología y literatura: Salud mental, género, poesía y terapia.

Heme aquí, hoy, inválido ante ti,
ante ti,
infame criatura, en tiniebla nacida,
pequeña lanzadera
que tejes ese ondulante paño de la angustia

“La obsesión”, de Dámaso Alonso.

Introducción

Con motivo del 8 de marzo, día internacional de la mujer, conversamos con una gran amiga mía, Ana Rodríguez Callealta, investigadora y poeta. Recientemente se ha doctorado por la Universidad de Alcalá, con una tesis sobre poesía española reciente escrita por mujeres. Además, como poeta, publicó en 2018 Ave, Eros en la editorial La isla de Siltolá. El propósito de esta conversación es aprender sobre literatura y salud mental, poesía y género, además de reflexionar sobre la escritura como recurso terapéutico.

Ana Rodríguez Callealta

1- ¿Cómo describirías la relación entre literatura y psicología?

Antes que nada, quiero agradecerte que me hayas brindado este espacio para la conversación, la reflexión y la expresión.

En cuanto a lo que preguntas, supongo que por mis años de terapia y de trabajo personal, creo que la dimensión psicológica es transversal. Para mí, vivir es estar en constante relación con nosotros mismos, gestionar continuamente lo que vivimos, lo que experimentamos, lo que sentimos… Desde esta perspectiva, creo que la literatura es una experiencia más. Es decir, leer un libro o escribirlo forma parte de nuestras experiencias vitales, igual que ver una película o contemplar durante horas un cuadro. La cultura se experimenta porque nos pone en contacto con nosotros mismos. Creo que definiría la literatura como gestión de emociones. No importa si esas emociones remiten a hechos biográficos o a hechos imaginados o perturbadores. Como dice Wolfgang Iser [1], como lectores, entramos en los textos con nuestra mochila de experiencias y al leer, contrastamos el mundo que se nos ofrece con nuestras ideas acerca de la realidad, de nosotros… Creo que esa es una de las grandes funciones del arte, desestabilizar nuestras creencias, obligándonos a salir de nuestra zona de confort.

Por otra parte, la escritura nos lleva a establecer una relación muy íntima con el lenguaje. Creo que la poeta Ada Salas lo expresa perfectamente cuando dice que “la escritura crea un nuevo punto de vista desde el que contemplar la vida” [2]. Es lo que se conoce como “poesía del conocimiento”. Ahora bien, esto no quiere decir que la poesía sea un género confesionalista, es decir, basado únicamente en nuestra biografía. La poesía es un género de ficción, como la novela. Esa fue la gran lección de los “poetas de la experiencia”. Y, en este sentido, yo creo que lo que deseamos, lo que proyectamos, lo que nos perturba, lo que imaginamos… todo eso nos constituye tanto como lo que vivimos porque, al fin y al cabo, lo vivimos también.

2- ¿Entonces, dirías que la escritura puede tener una dimensión terapéutica?

Desconozco, porque no soy psicóloga, si la escritura puede llegar a ser la base de una terapia. Pero sí que creo que tiene una dimensión terapéutica clara. En este sentido soy completamente junguiana. Creo que la escritura nos permite explorar lo subterráneo, rescatar, arrojar luz sobre un territorio interior profundo al que no se accede más que por medio del símbolo. Esto es lo que Jung llama el “pensamiento fantaseador” [3]. La escritura puede nacer de ahí, puede ser una vía para rescatar toda una serie de contenidos (reprimidos, pasados, bloqueados, soñados, deseados…) que se encuentran albergados en el inconsciente. Esto es algo que aprendí del poeta Eduardo García, a quien tanto admiro.

3- Además de investigadora eres escritora… ¿Es para ti terapéutica la escritura?

Haces bien en hacerme esta pregunta porque es cierto que la mayoría de las veces respondo como investigadora, y es muy distinto. Cuando uno lee, investiga y escribe es lector, investigador y escritor, pero no siempre al mismo tiempo. La Ana lectora encuentra placer en textos que tal vez a la investigadora no le interese tanto abordar intelectual o críticamente. En mí se dan como facetas separadas muchas veces. 

Como escritora… la escritura ha sido, es, completamente terapéutica. Ave, Eros (La isla de Siltolá, 2018) lo escribí a medida que hacía una terapia cognitivo-conductual y de alguna manera el libro refleja el proceso de desbloqueo que yo estaba experimentando por entonces. Es un libro enteramente centrado en el deseo, desde todas las perspectivas posibles, no solo en un sentido erótico o sexual. La escritura no solo me acompañó en ese proceso de auto-descubrimiento o lo reflejó, sino que me ayudó a realizarlo, formó parte de él.

Ahora mismo estoy escribiendo muy muy lentamente un libro de poemas en el que exploro otros estratos de realidad. Escribir me ayuda a bucear en el inconsciente y a hacer presentes toda una serie de contenidos reprimidos o callados que están ahí y que me constituyen. Es un libro, por tanto, muy diferente. Esta exploración me condujo al surrealismo en un primer momento y el surrealismo ha evolucionado, a su vez, hacia una escritura mucho más depurada y abstracta, minimalista y silente en ocasiones. En este sentido, la influencia de la Ana investigadora es innegable.

4- Y entrando ya en la relación entre la poesía y el género… ¿Cómo la abordarías?

Creo que la relación entre la poesía y el género como constructo opera en diferentes niveles. De entrada, existe una clara desigualdad entre hombres escritores y mujeres escritoras. Por otra parte, en lo que concierne a los textos, podría hablarse de una perspectiva feminista de lectura, por un lado, y de lo que se conoce como “escritura femenina”, un concepto que alberga la idea de características diferenciales, distintivas, de la poesía, en este caso, escrita por mujeres con respecto a la escrita por hombres.

5- ¿Has llegado a alguna conclusión sobre esto último? ¿Crees que existen diferencias entre la poesía escrita por mujeres y la escrita por hombres?

Durante mucho tiempo sentí que no iba a poder contestar jamás a esta pregunta. Encontraba algo, una diferencia más o menos sutil, más o menos significativa, pero no era capaz de comprender en qué residía, a qué se debía. Sin embargo, hace poco, no sé cómo, creí comprender que no hay una diferencia apriorística. Simplemente creo que para muchas mujeres escribir es enfrentarse a lo que dijo Virginia Woolf en su famoso ensayo “Una habitación propia”: que no existe “ninguna frase común lista para su uso” [4]. Es lo que Noni Benegas define como el reto de “decirse en una lengua lírica heredada” [5]. Y creo que eso puede conducir a muchas mujeres escritoras a una especie de lucha, encendida o amable, con el lenguaje para  tratar de abrir espacios, de textualizar una subjetividad históricamente negada -la subjetividad femenina.

6- Has mencionado también que existe una desigualdad estructural entre hombres escritores y mujeres escritoras en el ámbito literario. ¿Podrías explicarnos algo más sobre esto?

Sí, este es uno de los grandes campos de batalla del feminismo. Si uno abre una antología, una historia de la literatura o un libro de texto, por poner algunos ejemplos, comprueba rápidamente que la mayor parte de escritores citados son hombres. En algunos casos, las mujeres están ausentes directamente, no existen. Se trata de un silenciamiento histórico y sistemático. 

Actualmente, por fortuna, contamos con un amplio corpus de investigaciones orientadas, precisamente, a rescatar del olvido a muchas, muchísimas mujeres cuyas obras han sido obviadas por los historiadores de la literatura, ya que han sido los hombres quienes han construido ese relato, esa historia. Es un círculo vicioso: la historia escrita por y para los hombres. Hoy en día sabemos que lo que se nos presentaba como ausencia -no hay mujeres escritoras- era en realidad silenciamiento -se excluían-. Los nombres de Santa Teresa de Jesús, Emilia Pardo Bazán o Rosalía de Castro -en la tradición española- han sido considerados excepciones en un mundo de hombres. 

Creo que en este sentido hemos avanzado bastante. En lo que concierne a la poesía actual, creo que las mujeres están cada vez más presentes. Pero no estamos, desde mi punto de vista, en una situación de igualdad. La cuota de mujeres en todos los ámbitos de la vida intelectual sigue siendo inferior a la de hombres: en literatura, en investigación, en política, en ciencia… Trabajamos para eso, para visibilizar, aunque, desgraciadamente, me temo que el camino va a ser largo.

7- ¿Nos recomendarías algunas lecturas para acercarnos a la literatura escrita por mujeres?

 En este sentido, creo que las antologías poéticas cumplen una función importantísima, ya que nos permiten establecer un primer contacto no solo para tener una idea panorámica del periodo que la antología abarque, sino también para elegir de entre todas las voces aquellas que nos resulten más sugerentes y que más nos pueda apetecer seguir conociendo y leyendo. Se me viene a la cabeza, por ejemplo, Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la Generación del 27 (Fundación José Manuel Lara, 2010), a cargo de Pepa Merlo. También es muy apasionante la que preparó Angelina Gatell para dar a conocer la aportación de las poetas a la “poesía social y testimonial” del medio siglo: Mujer que soy. La voz femenina en la poesía social y testimonial de los años cincuenta (Bartleby, 2006). En cuanto a la poesía más reciente, es ineludible recomendar En voz alta. Las poetas de las generaciones de los 50 y los 70 (Hiperión, 2007) y Ellas tienen la palabra. Dos décadas de poesía española (Hiperión, 1997). La primera de ellas, preparada por Sharon Keefe Ugalde, ofrece un estudio introductorio y una selección de voces imprescindibles para conocer la poesía escrita por mujeres durante esos años. En la segunda, Noni Benegas firma un estudio preliminar igualmente necesario e iluminador para acercarnos a la poesía reciente escrita por mujeres desde una perspectiva histórica. Finalmente, no puedo dejar de mencionar El poder del cuerpo. Antología de poesía femenina contemporánea (Castalia, 2009): una joya al cuidado de Meri Torras. 

8- ¿Te atreverías a escoger un poema tuyo en el que confluyan psicología y género?

Bueno, voy a elegir el penúltimo poema de Ave, Eros. En este caso, la escritura puso en juego la gestión de las exigencias, de las expectativas, de las creencias… La frustración también, la renuncia dolorida… Dentro, por supuesto, de un marco de ficción. El título dialoga claramente con el poema “Después de la muerte de Jaime Gil de Biedma”, de Jaime Gil de Biedma. En este tiempo lo leía mucho, y de hecho, hay una alusión bastante explícita a “No volveré a ser joven” casi al final del poema. Por esa época también leía mucho La casa encendida (1949), de Luis Rosales, que aparece citada al principio. Y creo que también tenía en mente el poema “Ajeno”, de Claudio Rodríguez, cuando lo escribí. De hecho, releyendo ahora el mío veo una referencia bastante clara en los tres primeros versos.  Finalmente, estoy segura de que también me influyó el poema “De la publicidad”, de Aurora Luque.

Poema Póstumo

Yo sé que siempre va a quedarme la tristeza,
la llave en el umbral rompiéndome un poquito,
las horas largas y las noches imposibles.

Me imagino mi casa anegada de lluvia,
como una escena de Rosales, sin María al final
para esperarme, los domingos, sobre todo
los domingos, las fiestas de guardar. Quién sabe
si yo también quise formar parte
de un minúsculo mundo de provincias, llevar
a la familia al Corpus Christi, engominados,
horteras, felices, porque es sencillo el día en que se come
pollo asado en el jardín y hay un columpio
girando y girando y nos da vueltas de campana
en las penurias, en los momentos de máxima pobreza,
esos mismos que el amor, el mismo amor ha inventado
para tener sentido.

Porque no fue una renuncia, tampoco una elección
a corto plazo, a medio plazo, a largo plazo,
al plazo de una vida que ahora veo pasearse
desnuda en el salón, hipostasiada en un cuerpo
plagado, precisamente, de huecos tripofóbicos,
las cicatrices que deja la nada, más poderosa
siempre que el arrepentimiento.

Yo sé, como decía, que habrá muy a menudo algo
que se rompa
detrás de la academia y los capítulos de libro,
detrás de las exóticas estancias en países europeos,
detrás de los coloquios magistrales,
detrás de los alumnos, incluso
detrás de las cervezas con amigos, detrás, más atrás
de la maternidad sin padrenuestro.

Pero qué importa.
Sabré llegar envuelta en un perfume carísimo,
vestir de Massimo Dutti,
llevar zapatos elegantes,
maquillaje, los labios rojos o rosados,
según la hora del día.

No sé si vine a llevarme la vida por delante.
Pero me acuerdo de las noches de insomnio
inducido, con aquella mujer que cruzaba,
preciosa, radiante, hasta el altar
y luego decía cosas y reía, reía mucho,
rompiendo las barreras del sonido.
Otras veces nos gustaban las escenas
más triviales, las duchas calentitas en invierno
y los niños llorando porque no quieren irse
a la cama. Cuánta felicidad filmada de antemano,
Casi tangible, lo juro, casi ciertos los veranos
en el sur, no me cabían por dentro, se resbalaban

y poco a poco se fueron gastando.

Precioso poema Ana. Para terminar quiero mostrarte mi agradecimiento por tu tiempo, interés y generosidad al mostrar tu experiencia profesional y a momentos más íntima. Quiero resaltar la idea de la literatura como espejo, como un lugar donde encontrarnos, descubrirnos, cuestionarnos y transitarnos, un viaje que también caminamos en terapia. Creo que en este artículo estamos mostrando la fuerza de dos mujeres que abren espacios para expresar esa subjetividad históricamente silenciada y eso me llena de alegría. Personalmente, me encanta poder escuchar voces diversas, valiosas y humanas que nos brindan perspectivas diferentes donde podemos vernos a nosotras mismas. 

Si queréis encontrar el libro de Ana, lo encontraréis en el siguiente enlace:  Ave, Eros 

Y si os gustaría participar en este espacio aportando vuestra visión en algún tema en concreto relacionado con la psicología, me podéis escribir a hola@umaiterapia y hablamos.

Referencias:

  • [1] Iser, Wolfang (1989): “La estructura apelativa de los textos”. En: Warning, Rainer (ed.): Estética de la recepción. Madrid, Visor, pp. 133-148.
  • [2] Salas, Ada (2005): Alguien aquí. Notas acerca de la escritura poética. Madrid: Hiperión,p. 40.
  • [3]  Jung, Carl Gustav (1998): Símbolos de transformación. Barcelona, Ediciones Paidós Ibérica, pp. 31-58.
  • [4] Woolf, Virginia (1929): Una habitación propia. Barcelona, Editorial Seix Barral, 1986, pp. 104-106.
  • [5] Benegas, Noni (1997): “Estudio preliminar”. En: Ellas tienen la palabra. Dos décadas de poesía española. Madrid, Hiperión, 2008, p. 23.

Redes sociales y psicología: Funcionamiento y recursos para su uso consciente

Hace unos días decidí ver el documental “El dilema de las redes”, una vez terminado supe sin duda que tenía que hablar sobre esto en mi blog. Al día siguiente pensé que sería ideal poder contar con alguien que supiera sobre redes sociales y comunicación y me vino a la cabeza mi querida amiga Teresa Gil López. Teresa escribió su tesis doctoral sobre el impacto que los mensajes de los medios de comunicación tienen sobre las actitudes de la ciudadanía hacia las protestas y los movimientos colectivos. Se doctoró en la Universidad de California, Davis, y actualmente trabaja como investigadora postdoctoral en la Universidad de Koblenz-Landau, en el sudoeste de Alemania. Allí estudia la relación entre el consumo selectivo de información en medios digitales y la emergencia del activismo de extrema derecha en este país. Se lo comenté y ella accedió encantada. 

Actualmente, conocemos los efectos perjudiciales de estas redes en nuestra salud mental, que crean adicción, ansiedad, e intensifican las preocupaciones y malestares en diferentes áreas vitales. Vemos cómo estas dificultades aumentan en las consultas y en nuestras vidas personales, recurriendo a detox de pantallas u otros fenómenos que hemos normalizado para salir de nuestro “enganche”. También, por otro lado, la tecnología nos aporta numerosos beneficios como acortar distancias, conectar con personas con intereses similares o facilitar el acceso a la información. Se trata de una herramienta que nos aportará o restará según el uso que nosotros le demos.

El propósito de esta conversación es por una parte, informar del funcionamiento de estas plataformas de una manera descriptiva, intentando no entrar en juicios de valor y, por otra parte, aportar algunos recursos para un uso saludable de las redes sociales. Creemos que  conociendo y aprendiendo los mecanismos de estas tecnologías podremos utilizarlas de una manera constructiva y saludable para nosotrxs.

Teresa en el Centro de Arte y Medios (ZKM) de Karlsruhe (Alemania)

1. Para empezar: cuéntanos si has visto el documental, ¿qué te pareció?

Sí, lo he visto. Reconozco que en su momento para mí fue algo que ver para entretenerse. Pero, ahora que me has invitado a esta maravillosa colaboración, he tenido la oportunidad de observarlo de un modo más crítico. Considero que es un ejercicio cuidadoso de análisis de las redes sociales y sus múltiples impactos en ámbitos tan diversos como la política, la juventud y el desarrollo o las relaciones interpersonales. Su enfoque es acertado porque presenta la problemática de las redes sociales de manera intuitiva, una problemática que a menudo se ve complicada y oscurecida por los discursos científicos, económicos y político-legales que tratan de articular sus dinámicas. No niego que los impactos de las redes sociales sean complejos, en absoluto. Pero creo que este tipo de contenidos es útil porque llega en un momento en el que la necesidad de ofrecer cierta orientación a los usuarios de las redes sociales se hace muy palpable.

2. ¿Por qué las redes sociales son gratuitas?

A menudo los usuarios nos sorprendemos cuando vemos que la variada oferta de entretenimiento e información que ofrecen las redes sociales somos capaces de disfrutarla de manera completamente gratuita. En realidad, la idea de que esta oferta es gratuita sólo existe si pensamos que los contenidos son el producto que las plataformas ofrecen y que nosotros somos los clientes. Pero esto no es así: en redes sociales, el producto somos nosotros, el usuario. 

Estas plataformas registran nuestra actividad, nuestras interacciones con otros usuarios a través de me gusta, comentarios, etc. pero también nuestra interacción con contenido producido y distribuido por compañías, ya sea de noticias, entretenimiento, o mensajes publicitarios. Todos estos datos se convierten en información que las plataformas pueden vender a las empresas de publicidad que anuncian sus productos en ellas. En la actualidad, esta información tiene un grado de personalización y detalle sin precedentes. Los datos demográficos básicos como nuestra edad, género o lugar de residencia están conectados a otros datos tan específicos como grupos de música que nos gustan, marcas que seguimos o en cuántas noticias sobre política hemos hecho click durante nuestra última visita a la plataforma. Las agencias publicitarias usan entonces esta información para generar perfiles bastante específicos sobre los clientes que usan sus marcas. Así, completan el ciclo ofreciendo publicidad más especializada en los gustos del usuario y por tanto más capaz de llamar su atención. Así que, estrictamente hablando, el producto que venden las redes sociales es nuestra atención. Y el cliente que paga por ella son las agencias publicitarias.

En el mundo de la comunicación, esta combinación entre ser los recipientes del entretenimiento que las plataformas ofrecen y a la vez su producto a menudo se resume en el concepto de playbor, que viene de las palabras inglesas play (juego) y labor (trabajo o mano de obra). Esta palabra captura muy bien la realidad de un usuario que accede a las plataformas buscando entretenimiento pero que a la vez está actuando como un trabajador para la plataforma, en el sentido de que, a través de su actividad, de su tiempo, proporciona un beneficio económico tangible a esa plataforma. Como reflexión final sobre el concepto, existen incluso críticos que proponen que los usuarios deberíamos no sólo no pagar por usar las redes sociales, sino además cobrar por ello.

Imagen de la exposición Big Bang Data en el CCCB © Gunnar Knechtel Photography, 2014.

3. ¿Cómo crees que han cambiado las principales redes sociales desde su inicio hasta ahora? ¿Hacia dónde se dirigen?

Las primeras redes sociales presentaban un diseño muy enfocado en la creación de redes de usuarios, no necesariamente “amigos” o “seguidores” como lo que vemos ahora en Facebook y Twitter, sino más bien alrededor de gustos específicos como la música con la idea de crear comunidades en línea. Ese fue el caso de la estadounidense MySpace, por ejemplo, que fue una de las primeras (se fundó en el 2003, Facebook nació en 2004 y Twitter y Youtube, en 2006). Lo realmente innovador de las redes sociales frente a plataformas anteriores, como blogs o foros, fue que estas plataformas por primera vez conectaban a los usuarios de manera visible. Es decir, que si yo me hago “amiga” o “seguidora” de Pepita, todos aquellos que accedan a mi perfil o al de Pepita podrán ver que estamos conectadas. De ahí surgió la posibilidad de ampliar nuestra red desde los amigos y familiares más directos a los colegas de trabajo, el compañero de clase del instituto del que hacía años que no sabíamos nada o el perfil de Shakira. Luego también existen ciertas diferencias de unas plataformas a otras: mientras que plataformas como Facebook requieren que la relación de amistad sea mutua, es decir que dos personas no pueden estar conectadas si una no acepta la petición de amistad de otra, plataformas como Twitter están basadas en conexiones unidireccionales, es decir que podemos seguir cualquier cuenta sin que ésta nos siga a nosotras. Así que, por lo general, se entiende que el primer tipo representa una conexión más personal o cercana mientras que el segundo tipo es una conexión más bien basada en el interés social.

En cualquier caso, la visibilidad de las conexiones es clave en la organización de las plataformas sociales. Se puede observar fácilmente cómo este mismo principio de visibilidad fue el que propició el cambio de las redes sociales a su forma actual. A medida que los usuarios ampliaban sus redes de conexiones, el interés dejó de centrarse en las interacciones privadas entre amigos — dejar comentarios en el muro, etiquetar a otros en nuestras fotos, etc. — para centrarse en la esfera de las interacciones entre el usuario y los contenidos o productos. Así, actualmente las redes sociales tienen mucha mayor presencia de publicidad y otros elementos comerciales que la que tenían en su formato original. Muchas plataformas incluso han incorporado una sección dedicada a las ventas, en la que el usuario puede adquirir un producto sin necesidad de salir de la plataforma. Claro, es difícil saber cómo serán exactamente las redes sociales del futuro, puesto que estas plataformas innovan constantemente. Sin embargo, a modo de apuesta, me atreveré a decir que el Facebook o el Instagram del futuro se parecerán mucho a una especie de Amazon social.

4. En Instagram hay un fenómeno cada vez más notorio de profesionales de diferentes tipos que continuamente están creando y compartiendo contenido por el cual no reciben remuneración. ¿Qué piensas sobre esto?

Considero que esto es un aspecto de dinámicas más amplias en el ámbito laboral y social pero que sin duda están estrechamente relacionadas con el progreso tecnológico. Por una parte, las llamadas tecnologías de la información y la comunicación se ponen al servicio del mundo del trabajo; facilitan mucho la eficiencia y por tanto pueden contribuir a incrementar la productividad. Por otra, el modo en que Internet y otras tecnologías se han ido desarrollando ha contribuido a una cultura de democratización de la información y con ello también a una cultura de la gratuidad. En parte porque la diseminación de contenidos digitales es tan fácil gracias a estas tecnologías y su costo es por lo general bajo (pensemos, por ejemplo, en lo fácil que es crear una copia de un archivo digital), a menudo pensamos que la producción misma de cualquier contenido es también, o debería ser, gratuita. En realidad hay toda una labor humana y creativa que no está siendo remunerada. Además, las dinámicas de los medios sociales actuales contribuyen a esta idea de que, si uno sigue los pasos iniciales necesarios para adquirir suficientes seguidores, o clientes, es cuestión de tiempo que logre monetizar sus contenidos o servicios. Como decía, personalmente pienso que esto ha de situarse en un contexto más amplio de cambios en el sector productivo y del trabajo que, si bien han aumentado el peso de sectores intelectuales y de conocimiento especializado, deberán ser estructurados y regulados si queremos evitar un aumento generalizado de la precariedad tanto laboral como social.

El lenguaje de los #hashtags ha trascendido las barreras de lo digital para usarse en muchas ocasiones como eslogan de protesta. En la foto, Teresa participa en la conocida como ‘Women’s march’ (‘Marcha de la mujer’) en Sacramento, California. Esta serie de protestas tuvo lugar en Estados Unidos a finales de 2016 y se extendió por todo el mundo gracias a las redes sociales.

5. ¿Hay redes sociales con una perspectiva más humanizada y consciente a las más conocidas?

Sí, actualmente existen iniciativas impulsadas principalmente por profesionales del mundo de la tecnología en colaboración con académicos. Muchas de estas colaboraciones surgen en el mundo anglosajón, aunque no exclusivamente. La gran diferencia no es la perspectiva en sí, sino el hecho de que estas plataformas son alternativas no comerciales, es decir, que pertenecen a la comunidad de usuarios. Algunos ejemplos son Mastodon, Dreamwidth Studios o Element, aunque existen muchas más. Por su naturaleza no comercial, a menudo estas plataformas están relacionadas con el mundo del open source, comúnmente conocido como software libre. Lo que esto significa es que el código de programación de un determinado programa o plataforma está a disposición de cualquier usuario y este puede por tanto contribuir a su extensión, modificación, etc. A menudo, esto contribuye a un desarrollo colectivo y una mejora progresiva de las aplicaciones. En muchas ocasiones, la participación de tantos co-creadores de un modo menos jerárquico es precisamente lo que fomenta la innovación en las plataformas, como que se propongan otros enfoques o diseños alternativos a los que imperan en el mercado. Sin embargo, existen ciertos obstáculos que dificultan la migración de los usuarios de las plataformas más establecidas a estas alternativas. Para empezar, si existen redes sociales que usamos más es en gran medida porque la mayoría de nuestra red de contactos, familia, amigos, etc. también las utilizan. Al fin y al cabo, pensemos qué sentido tendría mantener un perfil de Facebook o subir stories diarias a Instagram si no tuviésemos una audiencia. Sería como hablar solas. Otro obstáculo es que, a veces, estas plataformas alternativas no gozan de un capital económico ni humano inicial tan alto como el de las alternativas comerciales, por lo que nunca logran obtener un diseño tan pulido de su plataforma o se ven obligadas a establecer un precio inicial que el usuario tendrá que pagar para poder utilizarla. Esto puede resultar algo frustrante para el usuario, acostumbrado a las grandes redes sociales que regularmente ofrecen utilidades y funciones nuevas, cada vez más atractivas y siempre gratuitas.

6. ¿Cómo influye el uso de las redes sociales en nuestras opiniones y pensamientos?

Este es sin duda un tema complejo, para el cual no existe aún una respuesta unívoca. Existen casos notables de usos indebidos de las redes sociales con fines políticos, como el de las elecciones estadounidenses de 2016. En este caso concreto, el uso de bots o cuentas automáticas fue el aspecto más destacado: por ejemplo, un estudio de la universidad de Oxford demostró que un tercio de los tweets publicados a favor de Trump, y aproximadamente un quinto de los publicados a favor de Clinton procedían de cuentas automatizadas. Es decir, que estos tweets no procedían de ninguna cuenta personal de un potencial elector sino de herramientas automáticas diseñadas para aumentar el apoyo aparente de la opinión pública a un candidato. Es importante destacar que ni la actividad de los bots ni el diseño de los algoritmos que estructuran las plataformas son dañinos en sí mismos. Pero como ocurre con cualquier tecnología o herramienta, no importa sólo el diseño sino también el modo en que el usuario la utiliza. 

Lo que está ocurriendo ahora es precisamente el resultado de una compleja interacción entre el comportamiento de los usuarios y la actividad algorítmica de las plataformas: por una parte, las redes sociales nos han facilitado como usuarios el acceso a contenidos que nos gustan; nos permiten comentar, difundir o dar nuestro apoyo a otros mensajes a través de me gusta, retweets, etc. También tenemos capacidad de “censurar” ciertos contenidos, bien sea bloqueando publicaciones, indicando que queremos dejar de seguir un perfil o informando de contenido inapropiado/ilegal a los responsables de la plataforma. En definitiva, los usuarios somos selectivos con nuestra exposición mediática: elegimos aquellos contenidos que nos gustan y descartamos los que no. Presumiblemente este mismo comportamiento dicta nuestra dieta informativa: ¿nos exponemos mayoritariamente a opiniones afines a la nuestra? La gran mayoría de estudios parece apuntar a que sí. Las opiniones o informaciones contrarias a nuestras actitudes resultan a menudo incómodas porque, al desafiar nuestro modo de ver el mundo, nos preparan para mostrar reacciones defensivas. Nos producen inquietud y hasta pueden conducirnos a situaciones conflictivas con otras personas (razón por la que evitamos hablar de política en las cenas navideñas). De nuevo, quisiera recalcar que esto no es nada negativo en sí, sino más bien el resultado de un fenómeno muy sencillo, que es que los seres humanos preferimos aquello que nos es familiar o similar a nosotros mismos; esto no implica que bajo cualquier circunstancia rechacemos todo lo que nos resulta distinto o nuevo. Simplemente, aquello que es diferente, novedoso o desconocido requiere cierta adaptación, pero a cambio nos puede traer muchas ventajas y beneficios. Por ejemplo, exponernos a información novedosa u opiniones distintas a la nuestra nos permite, en muchas ocasiones, ampliar nuestros conocimientos o conocer experiencias que nosotros no hemos podido vivir de primera mano. 

Simultáneamente, los algoritmos que gobiernan las plataformas de redes sociales necesitan hacer un trabajo de filtrado y selección de contenidos e información, ya que es imposible que lo veamos todo dado el volumen monstruoso de información al que nos enfrentaríamos. En ese sentido, estas herramientas actúan como un editor, que selecciona qué contenidos van a aparecer en nuestro perfil y cuáles no. Y en este ejercicio de selección, estas herramientas toman en cuenta nuestros comportamientos anteriores y las preferencias que hemos ido articulando a lo largo de nuestra actividad como usuarios de la plataforma. Una vez más, esto conlleva que se potencie la presencia de contenidos que se alinean con nuestras opiniones. Del mismo modo que antes subrayamos la capacidad de personalización de los mensajes publicitarios en estas plataformas, así ocurre con los mensajes políticos, que no son sino otro tipo de comunicación persuasiva. Estos son, grosso modo, los procesos de polarización en los que se fundamentan realidades y conceptos como la burbuja informativa o la cámara de eco.

Las tecnologías digitales también han expandido los usos expresivos y sociales de la imagen. Las selfies, las stories, etc. capturan momentos de nuestra vida que queremos compartir. Esta foto corresponde a un concierto que compartimos juntas en Santiago de Compostela.

7. En este sentido, ¿qué papel juegan las noticias falsas en estos procesos?

A mayores, estos procesos polarizantes, es decir, procesos mediantes los cuales las divisiones o diferencias de opinión entre dos o más grupos se hacen más grandes, se han complicado considerablemente con el fenómeno de las noticias falsas. La desinformación se define como información falsa o engañosa que generalmente es difundida de manera intencionada. Como vemos, no hay nada novedoso en este fenómeno, es algo que siempre ha existido. Más bien, la novedad radica en la magnitud del fenómeno y su impacto social. La aparición de Internet ha cambiado radicalmente nuestro ecosistema mediático, de tal manera que el número de fuentes de información se ha multiplicado exponencialmente. Ahora, no sólo los medios establecidos son capaces de producir y difundir cualquier tipo de información de actualidad, sino que cualquier ciudadano u organización es capaz de hacerlo. No cabe duda de que esta circunstancia ha traído inmensos beneficios en cuanto al acceso a información. Sin embargo, también ha hecho posible que la información sea explotada, como cualquier otro recurso, con fines lucrativos. Desafortunadamente, el lenguaje utilizado por este género de noticias y sus contenidos, por lo general más sensacionalistas y efectistas que los de otros géneros informativos, pero también la acción de bots programados para diseminarlas, convierte a las noticias falsas en mensajes altamente virales, haciendo que alcancen audiencias millonarias en sólo cuestión de días u horas.

8. ¿Para qué le sirve la polarización a estas empresas?

En principio, las plataformas de medios sociales no reconocen obtener ningún beneficio directo de los procesos que hemos descrito. El posicionamiento frente a fenómenos relacionados con la intervención política es uno de dos, dependiendo de la plataforma. Por ejemplo, plataformas como Twitter han incrementado su mediación, implementando funcionalidades de fact-checking o verificación de información, y aplican esta mediación a perfiles políticos de peso como el del ex-presidente estadounidense. Facebook, sin embargo, opta por un supuesto no intervencionismo que alega en defensa de la libertad de expresión cada vez que se le piden explicaciones sobre el impacto político de la plataforma.

Haya o no un beneficio directo, lo cierto es que las plataformas de redes sociales se benefician del uso en sí. Es decir, en última instancia, estas plataformas están diseñadas para maximizar nuestro tiempo de uso. En mi opinión, cualquier fenómeno que tenga lugar en ellas les genera un beneficio y por tanto, una responsabilidad.

Foto tomada en la exposición Big Bang Data (CCCB)

9. ¿Cómo crees que podemos informarnos con espíritu crítico y de forma consciente y presente?

La importancia de educar a los usuarios en un uso productivo y beneficioso de Internet y las redes sociales se está haciendo cada vez más palpable. Yo misma, como usuaria que soy, me encuentro a veces en situaciones de inseguridad o miedo cuando me enfrento a información que no sé si es verídica o, por el contrario, un intento de manipulación. Creo que este es un primer paso muy importante: reconocer que no somos inmunes a estos procesos, que la información falsa, la manipulación informativa, las burbujas de opinión, etc. nos afectan tanto como a los demás. Habiendo hecho este ejercicio de autoevaluación, estaremos más preparados para observar con espíritu crítico nuestros comportamientos en línea y actuar de manera más consciente y respetuosa con los demás usuarios. Para empezar, considero que es muy importante determinar qué clase de acciones nos vamos a permitir llevar a cabo en Internet y redes sociales y cuáles no. Por ejemplo, mientras mantenemos una conversación anónima con otros usuarios, si la discusión se empieza a polarizar y empieza a emerger un lenguaje irrespetuoso. ¿Queremos continuarla?¿Estamos cómodos en ella, lo está nuestro interlocutor? O cuando nos disponemos a subir o compartir un determinado mensaje de texto, foto o vídeo. ¿Cómo va a afectarnos la decisión de publicar este contenido?¿Puede afectar a otros y, si es así, cómo? Con este sencillo ejercicio de reflexión, podremos ser más conscientes del impacto que las acciones personales pueden tener en el mundo digital. Este mismo principio se puede aplicar a todos los demás ámbitos que describimos aquí, no solamente el de la desinformación.

En cuanto a las noticias falsas, yo recomiendo siempre fijarse mucho en el lenguaje que utilizan y en cómo están escritas. Algunas claves sencillas para identificar información falsa o tendenciosa son las siguientes: primero, trata de identificar la fuente de la información así como las fuentes que la noticia cita. A menudo, los mensajes que circulan por WhatsApp u otras redes presentan a “alguien” que ha visto o sabe cosas, pero rara vez lo identifican o es alguien real. Segundo, desconfía de los contenidos que causan reacciones emocionales fuertes, puesto que las noticias están hechas para informar, no para causar temor. Por último, desconfía también de aquellos contenidos que emplean un tono especulador, o te prometen “toda la verdad”. Como consumidores informados que somos, no debemos estar dispuestos a “creer” a nadie, puesto que una información veraz nos dará las herramientas para que la comprobemos por nosotros mismos.

10. ¿Quieres comentar algo más o hacer algún tipo de recomendación?

Me gustaría añadir una última recomendación, quizás la más importante: si dudas de la veracidad de una información, ¡No la compartas! No hay nada que podamos hacer ya para evitar que esta información llegue a nosotros, pero tenemos todo el poder del mundo para combatir su mayor difusión. Una vez más, consideremos de qué modo nuestros comportamientos en redes sociales pueden afectar a otras personas.

Para finalizar quiero agradecer a Teresa por su entusiasmo, su tiempo y por habernos hecho un poquito más libres con esta información que nos ha compartido. Para mí ha sido un placer debatir con ella todos estos temas que espero que sean de vuestra utilidad e interés. Si queréis saber más sobre ella, la podéis encontrar en su página web. Teresa os invita también a que visitéis su iniciativa Yo NO comparto: Red de respuesta a la desinformación sobre Coronavirus, siempre que tengáis alguna duda sobre la veracidad de una información determinada, queráis consultar sencillas claves para combatir la desinformación en redes o simplemente os apetezca contribuir con cualquier contenido de vuestro interés.

Terapia online. Un camino diferente para el trabajo personal.

«No hay distancias cuando se tiene un motivo»

Jane Austen


Vivimos en una sociedad que cambia a un ritmo muy rápido, esto no es algo nuevo. Desde el principio de los tiempos venimos avanzando, evolucionando, modificando formas de vivir. El cambio y la impermanencia es algo inherente a la vida, aunque a veces nuestra mente se sienta más segura cuando las aguas están en calma o estáticas.

La aparición de las tecnologías digitales ha hecho que estemos en continua transformación y esto también ha influido en la psicología. Además, con la pandemia hemos podido comprobar nuevas modalidades para el uso de nuestros dispositivos electrónicos, hemos hecho deporte, hablado con amigxs, cocinado o probado actividades nuevas solo conectándonos a internet.

En mi caso, ya realizaba terapia online antes de que todo esto pasara pero ahora hay muchas más personas que se están abriendo a probar esta modalidad. En este artículo quería hablaros un poco sobre las implicaciones, ventajas y limitaciones de esta variante.

Una ventana al mundo

Una de las grandes virtudes de internet es que nos permite estar en contacto instantáneo con cualquier parte del mundo. Una de las cosas que me gusta más de mi trabajo es poder ofrecer mis servicios a personas que están en países diferentes. Esto posibilita que puedas encontrar una terapeuta que hable tu idioma y con la que compartas cultura independientemente de dónde residas. 

Este año he asistido a congresos internacionales online, para mí ha sido increíble y emocionante poder estar en un mismo espacio con gente que estaba a tantos kilómetros de mí. Las redes nos abren a la conexión intercultural e intergeneracional, esto a muchos ahora les puede parecer normal pero hace unos años era impensable.


Inmediatez y flexibilidad

Otro elemento a resaltar es que facilita enormemente todos los procedimientos asociados al desplazamiento, las citas y la espera. Las sesiones las haces desde tu casa, se realizan con puntualidad y sin salas de espera y hay una mayor flexibilidad en cuanto a los horarios. Es cierto que a muchas personas el camino de ida y vuelta les ayuda a poner más intención en el proceso y luego integrar posibles reflexiones pero esto se puede hacer también dando un paseo o reservando un espacio después de la sesión para anotar y digerir lo hablado. En general, al gastar menos tiempo y energía, nos puede facilitar la conciliación con la familia, el trabajo o las rutinas diarias. Y creo que a nadie nos gusta perder el tiempo…


Comodidad y seguridad

Sentirnos seguros es un elemento fundamental en terapia y para algunas personas estar en casa y hacerlo a través de una pantalla les facilita este estado. Muchas veces salir a la calle, o estar en un espacio ajeno y hospitalario-clínico puede provocar cierta inquietud que de esta manera se reduce. Otras veces nuestra condición física o mental puede hacer que nos sea más difícil salir de casa. Encontrar un lugar donde nos sentimos menos expuestos y con menos información del entorno puede favorecer soltar prejuicios y barreras que todos tenemos al acudir al psicólogo.

Además, ahora con la pandemia existen multitud de elementos que se han de tener en cuenta: la distancia de seguridad, la mascarilla, la higienización de los espacios, etc. Todo esto hace que algunas de las características positivas que tiene la terapia presencial se vean mermadas. En estas circunstancias,  la terapia online hace posible que nos veamos las caras completas y estemos más tranquilos.


Limitaciones

No todo es maravilloso en esta variante. Igual que todo, tiene sus partes más y menos ventajosas. Aunque he de decir que ante lo novedoso siempre aparecen las resistencias al cambio y a veces es solo cuestión de traspasarlas. 

En el mundo online, se pierde información no verbal y no hay posibilidad de contacto físico. En este sentido en la terapia online se agudiza más el contacto facial, esto nos hace estar más pendientes para compensar lo que se pierde. También se hacen más preguntas sobre el entorno, temperatura, sensaciones… para que conectemos con la realidad de cada uno y podamos crear una compartida. En relación al tacto, buscamos formas desde la imaginación para favorecer esa sensación de cercanía. El cuerpo no se pierde en lo virtual, solo hay que verbalizar más cómo nos sentimos y esto a su vez hace que trabajemos la atención plena y la sensibilidad hacia lo que nos está pasando.

Asimismo, hay situaciones en las que es preferible un acompañamiento presencial. Es por ello que en mi práctica ofrezco una primera sesión gratuita para dar la oportunidad de que la persona pruebe el entorno virtual, nos conozcamos y así poder estimar a partir de la propia experiencia si es conveniente o no está opción. Como siempre digo, cada persona y cada caso es diferente y es difícil generalizar, así que lo mejor es hacer una valoración individual.


1,2,3 probando

Desde que comencé esta aventura he estado en constante actualización y estudio de esta modalidad. Como terapeutas, no es tan fácil como encender el ordenador, implica cambiar la perspectiva y aprender a funcionar y ofrecer un buen servicio. En Umai desde el principio contemplamos la privacidad de datos, los posibles inconvenientes asociados al uso de las tecnologías digitales y estamos disponibles para cualquier duda o problema que pueda surgir. 

Como psicóloga me esfuerzo continuamente por crear un espacio terapéutico virtual que brinde intimidad, calidez y presencia. Utilizando los conocimientos y estudios existentes, la creatividad, la adaptación y por supuesto vuestro feedback individual sobre vuestras necesidades.

Mi experiencia en este sentido es que puede que al principio pueda resultar más raro pero poco a poco la pantalla se va haciendo más fina y el cerebro entiende que es un espacio terapéutico. 

Abrir una nueva ventana implica abrirse a lo desconocido, desde Umai os animamos a probar un primer contacto, experimentar y que seáis vosotrxs mismxs los que valoréis si queréis adentraros en este nueva forma de autoconocimiento y desarrollo personal. 


Os dejo un artículo del huffingtonpost que también habla sobre todo este tema. Y para cualquier duda, comentario o propuesta aquí estoy. ¡Os mando un abrazo virtual!.

Productividad y descanso


«El arte del descanso es una parte del arte de trabajar»

John Steinbeck

Entramos en el nuevo curso en un año cargado de novedades y cambios. Septiembre es un mes de inicio en el que se mezcla la ilusión por los comienzos, con la vuelta (a veces indeseada) al trabajo, la motivación por volver a la rutina y el orden o todo lo contrario. Hay tantas maneras de afrontar una misma situación como personas.

Las realidades son multidimensionales, si atribuimos algo a una sola causa estaremos viendo solo una parte del entramado. En el plano social nos encontramos con una situación de crisis mundial, esto nos está afectando a muchos niveles, la forma de hacer las cosas es diferente, hay restricciones y pérdidas. En este sentido, cada uno tiene su propia tesitura laboral y económica. Después, tenemos el contexto familiar, los apoyos sociales, nuestro sentido de comunidad. Asimismo, no podemos olvidar la parte psicoemocional, cómo nos sentimos, qué tipo de pensamientos estamos teniendo, cuál es nuestra realidad interna. Finalmente el cuerpo, que recoge todo lo anterior, nuestra salud, nuestro funcionamiento orgánico.

La vuelta en crisis 

Más allá del caso individual de cada uno hay dos realidades que son comunes y de las cuales quiero hacer hincapié en este artículo. Una es la tensión acumulada debido a la pandemia y a todo lo que supone y otra es el modelo económico y las creencias asociadas que tenemos en el mundo occidental. 

Ahora que muchos nos estamos incorporando al ámbito laboral podemos observar una dinámica compartida sobre nuevos proyectos, ideas, objetivos… todo esto puede venir de que después de un tiempo de pausa aparece la creatividad y la motivación. En nuestra sociedad las vacaciones se perciben como una recompensa al trabajo y como algo puntual en el año. Se nos pide continuamente que seamos productivos, tanto que acabamos siéndolo en todas las facetas de nuestra vida sin darnos cuenta. Muchas veces ese exceso de productividad acaba en burnout o desgaste ya que inconscientemente podemos sobrepasar nuestro límite y acabamos quemados.

El ritmo

Por todo esto en este texto quería darle una vuelta a lo que estamos acostumbrados. En vez de escribir sobre rutinas y objetivos, vengo a hablar de la importancia del descanso. Y me refiero a una concepción amplia de esta palabra, no sólo a dormir, los fines de semana y los festivos. Ir más allá e incorporar las pausas en nuestro día a día. A muchos nos puede parecer imposible con todo lo que “tenemos que hacer” en el día, pero sí que lo es, aunque sea en espacios cortos. Como todo, conlleva una práctica para convertirlo en hábito pero una vez integrado nos daremos cuenta de lo bien que nos puede sentar no ir todo el día corriendo de una cosa a otra.

Este flujo rápido e intenso de cosas que hacer y que consumir nos hace que tengamos una falta de atención. Los trabajos, los medios, las redes sociales… están hechas para que atendamos a multitud de tareas en poco tiempo y de forma superficial. A lo largo del día podemos acabar sobreestimulados, con inquietud e incluso ansiedad, o aburridos si no tenemos un objetivo que cumplir. Frecuentemente el resultado de todo esto es caer en algún tipo de adicción o distracción que nos evite sentir lo que hay debajo de todo este ritmo frenético.

La pausa

Este verano paseando me encontré con esta escultura en la ciudad de Santiago de Compostela. Me pareció muy representativa de algunos momentos en los que podemos sentirnos cargando mucho peso y cuesta arriba. Inspirándome en esta imagen quizás podríamos sentarnos en cada escalón a mirar nuestro alrededor, respirar y darnos un espacio para ver si estamos con demasiado peso, podemos soltar o recargar energía.

Si aprendemos a escucharnos podremos saber antes de llegar al límite cuando nos es necesario parar. Además, si tenemos en cuenta el primer punto que comentaba del período estresante que nos está tocando, no hay duda de que la quietud será un buen bálsamo. Incluir “vacaciones diarias” influirá en todo nuestro ser conectándonos con ritmos más orgánicos y saludables. 

Si has llegado hasta aquí te agradezco tu tiempo de lectura y espero que esta reflexión te sirva para sentirte mejor. Estaré encantada de saber qué piensas y qué te ha parecido. También aprovecho para recordar que cualquier persona que le guste este espacio y quiera colaborar con alguna idea, artículo, entrevista o proyecto puede contactar conmigo a través del mail.

Que la pausa y el descanso nos acompañen en este nuevo curso.

Verano 2020: una oportunidad para “volver al cuerpo”


“La atención al cuerpo nos permite vivir plenamente. Nos aporta curación, sabiduría y libertad”

Jack Kornfield – “La sabiduría del corazón”


Poco a poco nos sumergimos en el calor, el ambiente estival, las noches de verano… todo esto acompañados de la situación especial que estamos viviendo y “todos sus avíos” como dirían en mi tierra (mascarilla, distancia social, la nueva normalidad…). Estos dos elementos se dan unidos en un momento en el que salimos de un encierro. Además, estos meses hemos integrado mensajes de peligro continuados y ahora se nos invita a que viajemos, compremos y reactivemos la economía.

Esto en nuestro cerebro supone una ambivalencia y se pueden dar sensaciones contrarias, por ejemplo motivación y ganas de salir, unido a miedo y preocupación por lo que pueda pasar. No olvidemos que seguimos en un periodo de gran incertidumbre y que, como seres humanos, esto nos afecta en nuestras rutinas, planes, en la sensación de control que normalmente tenemos y, por supuesto, en nuestro organismo.

Es por todo ello que antes de irme de vacaciones quería escribir un pequeño texto sobre volver al cuerpo como una estrategia muy poderosa para estos tiempos que corren y para la vida en general. Sin olvidar que la recuperación de la vida en el cuerpo es un largo proceso ya que estamos acostumbradxs a su negación y a ignorar su sabiduría.

Escuchando nuestro organismo

Por un lado, el cuerpo es el lugar donde vivimos, el espacio dónde podemos experimentar la realidad desde diferentes modalidades. Es nuestra casa y hogar. Por otra parte, debido a nuestra sociedad y cultura, la mayoría de nosotrxs solo le prestamos atención a nivel estético para seguir la norma establecida de lo que es “bonito” y “feo”, o lo que está “bien” o “mal”. O cuando aparece algún síntoma que nos incomoda y que puede estar relacionado con alguna enfermedad.

A pesar de las creencias y normas establecidas, nuestro organismo va mucho más allá del aspecto externo. Es un canal de información grandísimo, nos da muchas posibilidades para disfrutar de la vida y sentirnos más conectados con lo que realmente somos. Tomar consciencia de nuestro cuerpo es un aprendizaje. Si nos atrevemos a abrir esa puerta iremos notando cada vez más elementos que pasaban desapercibidos y que nos ayudarán a estar más alineados con nosotros mismos y con lo que necesitamos momento a momento.

Voy a sugerir un ejercicio que podéis hacer para comenzar este viaje y si os gusta siempre podéis explorar más o buscar algún espacio donde se trabaje la consciencia corporal y el embodiment. En Umai es una parte fundamental del trabajo terapéutico.

Una práctica para explorar…

En estos últimos meses hemos pasado mucho tiempo sentados, con la misma posición durante horas. Para un momento, ¿qué postura tiene tu cuerpo? ¿Estás cómodx? ¿Hay alguna tensión? Cierra los ojos, escucha, ¿hay algún movimiento que necesitas hacer? 

Sitúate en una posición encorvada (hombros hacia delante, cabeza hacia abajo, espalda redondeada). Sin entrar en juicios, ¿cómo te sientes? ¿Hay alguna emoción? ¿Algún pensamiento? ¿Cómo son las sensaciones y mensajes de tu cuerpo?

Ahora pasa a una posición expansiva (hombros hacia atrás y abajo, cabeza y espalda erguida sin forzar, torso abierto). Repite las preguntas y compara entre la primera opción y la segunda.

Normalmente asociamos la primera posición con una actitud más preocupada, triste o cerrada, mientras la segunda representa apertura, confianza o seguridad. Podemos observar que los estados corporales participan e influyen en la mente y las emociones. Somos un todo interrelacionado y las diferentes partes se retroalimentan entre sí. 

En una sociedad donde se prioriza y se le da tanta importancia a la actividad mental, supone una buena opción realizar estrategias de este tipo (embodiment) que nos ayudan a bajar al cuerpo y no estar tanto en la cabeza y, por lo tanto, nos aportan equilibrio e integración.

Conexión

Estas prácticas nos sirven para conectar con nuestras emociones, con cómo nos sientan determinadas comidas, espacios o actividades. Y nos permiten aumentar nuestra consciencia para ir acercándonos cada vez más a lo que queremos o necesitamos. Por ejemplo, al darnos cuenta de la existencia de alguna tensión podemos poner la intención en soltar o relajarla. Este ejercicio le va recordando al sistema nervioso que se puede aflojar y va creando poco a poco un nuevo aprendizaje.

Cultivar la conciencia corporal nos puede dar pistas de cuándo estamos cómodos y cuándo no, y así ir jugando para no sobrepasarnos si alguna situación es difícil para nosotros. Dado el contexto actual, es normal que estemos más sensibles o que notemos más movimiento en nuestro cuerpo. Nos encontramos en una crisis mundial y esto afecta a nuestro sistema nervioso. Esto subraya la importancia de fomentar el autocuidado de forma que podamos hacer balance con la alarma, el miedo y la preocupación por todo lo que estamos viviendo.

Sin más, os deseo unos buenos días de verano. Que podáis conectar con vuestro cuerpo y disfrutar de todas las cosas que nos rodean a través de él. Explorar, jugar y elegir qué es lo que más nos sirve o funciona en cada momento. Nuestro cuerpo posee muchos recursos solo hay que cultivar su escucha para dejar que se exprese sin bloquearlo.

Un par de videos:

  • Programa Tres14 de La 2 de RTVE dedicado al embodiment
  • Video que refleja de forma hermosa y con un bonito texto algunas de las posibilidades de nuestro cuerpo

La música: Un viaje por los sentidos

“La música, única entre todas las artes, es a la vez completamente abstracta y profundamente emocional. No tiene la capacidad de representar nada particular o externo, pero sí una capacidad única para expresar estados o sentimientos interiores. La música puede atravesar el corazón directamente; no precisa mediación”

Oliver Sacks – ‘Musicofilia’


Para mí la música es una de las herramientas más polivalentes que conozco, me acompaña gran parte del día y en diferentes momentos vitales. Entre sus funciones nos ayuda a comprendernos, nos da una vía de expresión y nos acerca a los demás. Durante este periodo de crisis seguro que ha formado parte de momentos importantes y seguramente habrá alguna melodía que se quede guardada en nuestra memoria como parte de esta etapa. 

Este sábado da comienzo el verano y el domingo se celebra la fiesta de la música. Después de una primavera confinada empezamos a salir, a apreciar colores, frutas, encuentros y a sentir el sol. Esta celebración de la música nos invita a entrar en la nueva estación cantando, bailando, compartiendo, volviendo a lo sencillo y a los rituales tradicionales que acompañan los cambios. 

En psicología contamos con una línea de investigación en este campo, con personas que se dedican al estudio científico de la mente y la conducta en relación con la música. Asimismo tenemos la musicoterapia, donde, entre otras funciones, usamos la música para facilitar el desarrollo emocional o para ayudar a las personas a comunicarse.

La conexión

La música nos ayuda a conectarnos con nosotros mismos y con los demás. En los conciertos podemos compartir una experiencia emocional con otras personas que están allí y no conocemos de nada. También, cuando cantamos podemos sentir emociones similares con los demás, un ejemplo muy común de ello es cantar el “cumpleaños feliz”. Los momentos de reunión se suelen acompañar de alguna melodía y son propicios para tocar instrumentos musicales. A veces salimos con amigos para escuchar música y bailar.

En otras ocasiones, podemos utilizar el sonido como fondo si estamos solos, para trabajar o relajarnos. También, escuchar cierto tipo de canciones favorece la expresión emocional, como puede ser llorar, reír o soltar enfado. Esto favorece la escucha interna y sentir nuestras necesidades en el momento. Las canciones pueden servirnos para recordar una persona o un momento de nuestra vida, como si fuera un viaje en el tiempo, al escuchar determinadas notas se activa esa memoria y se movilizan sensaciones e imágenes asociadas.

Una explicación biológica

Percibimos la música porque convertimos las vibraciones de aire en una experiencia consciente. Hay dos partes en esta conversión: sensación y percepción. La sensación es el proceso de convertir una señal física (la vibración de aire) en una señal neural (neuronas que envían impulsos electroquímicos entre sí). La percepción es el proceso en el que el cerebro analiza las señales neuronales que vienen del oído, lo que las convierte en un montón de electricidad que nos da la experiencia de los sonidos. 

Por eso si hay un daño en la parte del cerebro que se encarga de estos procesos nos podemos encontrar con consecuencias como la amusia, un trastorno neurológico que dificulta percibir o reproducir ritmos o notas musicales. Por ejemplo, una persona con amusia puede decir que una canción le suena como el sonido de los platos chocando o que todos los tonos suenan igual.

Otro ingrediente interesante para entender la forma en que reaccionamos a la música son nuestras expectativas musicales que se basan en nuestro historial de escucha en la vida. Nuestro cerebro al escuchar va comparando con lo que ha escuchado anteriormente y los estados que le provocaban. Esto hace que cuando escuchamos una canción se haga una comparación de las similitudes de forma inconsciente e involuntaria. 

Con este último elemento juegan algunos estilos musicales, por ejemplo dentro de la música electrónica. Se repite durante un tiempo el mismo sonido con el fin de crear una sensación de anticipación pero sin saber cuando exactamente va a romper. Así, cuando finalmente sucede, se produce una descarga de dopamina que nos hace sentir bien. La dopamina es un químico que funciona como recompensa cuando hacemos predicciones que resultan ser verdaderas. 

Experimentando sonidos

En terapia la música se puede utilizar como recurso para una gran variedad de situaciones. En este artículo quiero aprovechar para proponeros un pequeño ejercicio.

Os pongo aquí una canción pero podría ser con cualquier otra que os apetezca. En este caso son 4 minutos por lo que no os llevará mucho tiempo. Prepararos para únicamente escuchar la canción. Cuando estéis en un sitio cómodo, hacéis una respiración profunda, le dais al play y cerráis los ojos. Dejaros sentir, ¿qué sensaciones aparecen? ¿Dónde notáis el sonido? ¿Os sugiere realizar alguna acción (bailar, cantar, gritar…)? Utilizad este espacio para dejaros llevar por la melodía y dar rienda suelta a lo que aparezca.

En Umai siempre tenemos una banda sonora, me encantaría que me compartierais canciones que os conmueven o que significan algo para vosotrxs. Os mando un abrazo y que disfrutéis de este fin de semana tan especial, bailando, cantando, tocando, compartiendo o como os surja.

Recomendaciones

Para terminar me gustaría dejaros algunas sugerencias:

  • Oliver Sacks, ‘Musicofilia’ (2015). Ed. Anagrama. O.Sacks era un neurólogo divulgador y en este libro se centra en contar historias de personas con lesiones cerebrales o cerebros inusuales relacionadas con la música.
  • Ólafur Arnalds, ‘Re:member’ (2018). Sello: Mercury KX. Este álbum instrumental utiliza diferentes sonidos y tonalidades que nos llevan por un camino que puede inducir un estado de calma.
  • Página web de IN-EDIT TV. Festival internacional de cine documental musical. Aquí podréis encontrar un buen catálogo de documentales relacionados con la música. 

Psicología y naturaleza: responsabilidad individual y colectiva en tiempos de crisis

«Podemos tener un mundo pacífico. Podemos avanzar hacia un mundo donde podamos vivir en armonía con la naturaleza, donde vivamos en armonía con los demás. No importa de qué nación provengamos, no importa cuál sea nuestra cultura, no importa qué religión profesemos. Este es el camino hacia el que debemos avanzar»

Jane Goodall


En estos últimos días hemos visto cómo están ocurriendo cosas en la naturaleza que nos resultan llamativas y diferentes. A nivel personal me ha impactado positivamente observar cómo el confinamiento y el cambio de patrón de consumo y de hábitos ha provocado que nuestro entorno se exprese con mayor libertad y salud. Estamos viendo una bajada de la contaminación, cielos y aire limpios en capitales, animales por las ciudades… Esto supone un bálsamo entre todo el dolor y la crisis que estamos transitando. En este artículo recopilo información, añado mi perspectiva como psicóloga y abro una pregunta, ¿qué tipo de sociedad queremos crear cuando termine todo esto?

*Al final del post encontrarás varios artículos que reflejan estos cambios, te recomiendo leerlos para darle más sentido a este texto.

Para comenzar pensé que podría ser interesante saber la opinión de Juliana Cortés Rincón, ecóloga colombiana con maestría en biodiversidad y gran amiga. Ella me comentaba que “todo este cambio en la naturaleza es debido a que la realidad del ser humano ha cambiado. Por lo que si volvemos a los mismos patrones (económicos, producción en masa, ruidos, contaminación, turismo y consumo excesivo) este respiro no provocaría ningún impacto positivo. Llevamos mucho tiempo con dinámicas que han provocado muchos efectos negativos en el medio ambiente, así que este pequeño espacio no sería suficiente para regenerar océanos y bosques.” Para que veamos un cambio importante se necesita consciencia y acción colectiva. En esta línea, Juliana me expresaba su inquietud sobre cómo podríamos entender la situación y en base a eso tomar acción. 

Psicología y responsabilidad individual y colectiva.

Existe un consenso científico general de que el cambio climático está causado por el factor humano. Nuestras dinámicas de consumo y estilo de vida provocan un impacto notable en el medio ambiente. Sin embargo, en general no existe una conciencia colectiva de este hecho, es algo que puede parecer que no depende de nosotros, que no nos va a tocar o que es demasiado complejo y por lo tanto no se puede hacer nada. Es importante entender que la crisis climática no solo afecta a la naturaleza externa a nosotros y que este tipo de comportamientos provoca a medio/largo plazo una consecuencia en nosotros. Ejemplos de esto pueden ser el agravamiento de los problemas respiratorios que se dan debido a los altos niveles de contaminación o las inundaciones que van comiendo terreno a los entornos habitados provocando en muchos casos daños materiales y físicos a las personas.

Algunos pensamientos y creencias hacen que pongamos la responsabilidad en otros, “los políticos, los expertos, las cumbres… tendrían que solucionar este problema”, esto nos hace, sin darnos cuenta, instalarnos en una dinámica de queja que no nos ayuda a la hora de tomar las riendas y participar en este problema que nos perjudica a todos y que también está dejando un daño irreversible a las generaciones futuras. En conclusión, nuestras creencias y pensamientos pueden alejarnos de qué es lo que podemos hacer cada uno y fomentar que tengamos conductas más pasivas.

Este espacio de tiempo está demostrando con hechos que para que exista un cambio es necesario la participación activa de los ciudadanos. Como decía, el comportamiento humano es uno de los factores que más incide en el cambio climático. Ninguna acción es pequeña ni insignificante frente a esta amenaza global. Para que exista un cambio colectivo, lo tenemos que llevar a cabo a nivel individual y esto implica coger responsabilidad y adquirir compromiso.  Parar la rueda de nuestros hábitos automáticos y darnos un tiempo para reflexionar y preguntarnos, ¿qué puedo hacer yo para favorecer una sociedad más sana y sostenible aquí y ahora? 

Algunas ideas que se me ocurren para introducir están relacionadas con practicar minimalismo y consumo consciente, reducir el uso de plásticos, reciclar, participar en dinámicas de consumo que favorezcan la sostenibilidad (pequeños comercios, pequeños agricultores locales), el uso de transporte público o aún mejor nuestras piernas o bici. Podemos replantearnos nuestros hábitos de compra y si necesitamos todo lo que tenemos o se pueden reducir algunas cosas. Ahora estamos comprobando que también podemos relacionarnos por videollamada, quizás muchos viajes de trabajo podrían reducirse con el uso de esta herramienta. En este sentido la ecóloga Juliana Cortés nos sugiere como idea “destinar una pequeña aportación económica o de voluntariado a alguna ONG que se dedique a la conservación del medio ambiente, ya que un aporte pequeño ya significa mucho en un entorno donde los gobiernos no invierten dinero”. Seguro que entre todos se nos ocurren pequeños actos del día a día que podemos hacer de manera distinta e ir ampliándolos para fomentar otras acciones orientadas a reducir el cambio climático. 

Asimismo, pienso que el trabajo personal y el autoconocimiento favorece la aparición de hábitos más saludables con nosotros y con el medio ambiente. Cuando vamos a terapia habitualmente nos dirigimos a poder conocernos, observar nuestros pensamientos y emociones, responsabilizarnos y respetarnos. Cuando se van afianzando este tipo de cambios individuales se puede observar también esa misma dinámica hacia afuera, con conductas más respetuosas y más amables con los demás y con el entorno. Creando una retroalimentación positiva, ya que también realizar este tipo de acciones más respetuosas influye en nuestro estado anímico.

Sentimiento de pertenencia y de interdependencia con el medio: Del EGO al ECO.

Por último y no menos importante, nos encontramos el sentimiento de conexión y pertenencia a un colectivo. Darnos cuenta de que formamos parte de una humanidad compartida, que a pesar de todas las diferencias, en lo esencial estamos unidos. Tenemos un cuerpo con sensaciones, pensamientos, emociones y todos tratamos de evitar el dolor y aferrarnos al placer. Hace un par de meses, cuando veíamos lo que pasaba en China muchos no le prestábamos demasiada atención. Estamos acostumbrados a que nos comuniquen que personas de otros países están pasándolo mal, pensamos que mientras no nos toque a nosotros podemos estar tranquilos. Este virus nos ha hecho sentir que vamos todos en el mismo barco, que todos somos igual de vulnerables y que cooperar nos sale más a cuenta que competir o ignorar.

El siguiente paso es entender que además de formar parte de un colectivo humano, convivimos con otros seres vivos y habitamos un planeta el cual nos da los recursos para que podamos vivir (oxígeno, alimento, espacio…). Escribiendo esto me viene a la mente que es algo muy sencillo que todos hemos aprendido de pequeños pero que quizás no lo hemos integrado y comprendido a un nivel más profundo. Actualmente nos encontramos en un punto en el que situamos al ser humano por encima de todo y además con una visión que tiende a lo individual como comentaba en el anterior párrafo. Esta creencia hace que la mayoría de nuestras acciones cotidianas no contemplen el bienestar del medio ambiente, simplemente porque no es una preocupación que tengamos. Es por ello que me parece fundamental, y más con la oportunidad que estamos teniendo de cambio, abrir espacios y hablar de ello con el objetivo de promover reflexión. De esta forma, contribuiremos poco a poco a crear una sociedad más justa, más sana y más sostenible.

Si leyendo este texto se os ha ocurrido alguna pequeña acción que podéis realizar a nivel individual que genere impacto colectivo me encantaría que la compartierais para que nos sirva de inspiración.

Recursos recomendados para estos tiempos

  • Artículo sobre cambio climático y salud mental del colegio de psicología.
  • Listado de pequeños agricultores y productores en diferentes comunidades.
  • Web app del servicio de salud de cataluña para la gestión emocional.
  • Artículo sobre salud mental y confinamiento. Colaboración con Diario16
  • Entrevista sobre salud mental y crisis por el Covid-19. Colaboración con Proyecto Brisa

Artículos sobre el impacto de la crisis del COVID-19 en el medio ambiente.

  • El planeta, el principal beneficiado por el coronavirus.
  • El Himalaya vuelve a verse desde algunos puntos de la India por primera vez en 30 años.
  • La crisis del coronavirus reduce los ruidos sísmicos de la tierra.
  • Los animales no se quedan en casa por el coronavirus.
  • Juliana Cortés nos recomienda este artículo por si a alguien quisiera abordar con más profundidad la relación entre las infecciones y la crisis climática.