Minimalismo: Una propuesta de consumo consciente

Conquistar la libertad es conquistar la sencillez. Al final con una línea, con un color basta para hacer el cuadro

Joan Miró


¡Comienzan las fiestas y el inicio del invierno! Todos entramos en una época de compras, encuentros familiares, comidas y bebidas propias de este tiempo. Por eso, creo que puede ser buen momento para hablaros un poco sobre el movimiento minimalista relacionándolo con las fechas en las que estamos.

Lo descubrí este año mientras realizaba una mudanza. He vivido en diferentes sitios y esta experiencia no era nueva. Normalmente, me ha creado mucha pereza y cansancio. Esta vez también pasó, pero hubo algo diferente. Decidí deshacerme de cosas que venían dando vueltas conmigo durante mucho tiempo. Entonces comencé a plantearme cuáles utilizaba realmente y cuáles no, estas últimas las fui dando y reciclando. Conforme más lo hacía, mejor me sentía. Apareció una sensación de soltar, de libertad y ligereza que me gustaba. Veía que no necesitaba tantas cosas para vivir.

Qué pasa cuando consumimos…

Las teorías evolucionistas nos explican que el consumismo está originado por una sensación de insatisfacción que proviene del instinto de supervivencia de nuestros ancestros. Antiguamente los objetivos de nuestros predecesores se basaban en la alimentación y la reproducción, para que estas conductas se repitieran existía un mecanismo en nuestro cuerpo que provocaba placer cuando se realizaban. Este placer no podía durar eternamente porque si en una sola comida se hubiesen sentido satisfechos completamente, no habrían vuelto a comer y nos hubiésemos extinguido. Y, aunque podían ser conscientes de la fugacidad del placer, si la dinámica hubiera sido pensar en esto, no habría habido motivación para repetirlo y por ende sobrevivir.

Actualmente no vivimos de esta forma pero nuestros cerebros parece que siguen funcionando así. Cuando compramos nos sentimos bien durante un momento, aunque luego volvemos al estado anterior. La sociedad de consumo lo sabe y ve que esta conducta es muy interesante para aumentar los beneficios de las empresas. Su herramienta más importante es la publicidad que nos manda mensajes de que “no somos suficientes y no estamos completos si no compramos X producto que nos va a hacer feliz”.

«Azul II» de Joan Miró

La distracción y el miedo

Comprando podemos distraernos de lo que de verdad pensamos, somos, sentimos o de la realidad que nos rodea. El placer que experimentamos se da por el pico de dopamina que comentábamos antes, esto nos puede reconfortar puntualmente pero no soluciona nuestros problemas. Muchas veces sin darnos cuenta, calmamos nuestros deseos con cosas materiales. 

En otras ocasiones podemos encontrarnos con una creencia cultural de miedo a quedarnos sin nada, para ello nuestras mentes nos dirigen hacia acumular porque así nos da la sensación de que nuestro temor no se va a cumplir. Un ejemplo de esto es cuando vemos un frigorífico vacío y pensamos que es triste. Cuando quizás se pueden tener únicamente las cosas que vamos a comer esa semana y así no se van poniendo malas y tenemos que tirarlas. 

¿Realmente necesitamos tantas cosas? ¿Nos aporta valor todo lo que nos rodea? ¿Qué nos estamos perdiendo mientras consumimos compulsivamente? ¿De qué nos estamos distrayendo? Estas fiestas, ¿en vez de focalizarnos en consumir, dónde podríamos poner nuestra atención para sentirnos mejor?

Mi intención con este artículo es lanzar una reflexión al aire, no pretendo deciros lo que hay que hacer, ni qué es lo que está bien o mal. Yo también formo parte de esta cultura y consumo, únicamente me encuentro en un proceso de intentar ser más consciente y en cada vez más ocasiones pienso cuál es mi intención y si realmente es algo que me va a aportar valor. No creo que las cosas sean blanco o negro, no pienso que tengamos que convertirnos en monjes despojados de todo. Como psicóloga mi aportación va en dirección a promover la salud, el autoconocimiento y la consciencia. Desde una atención más plena, nuestras decisiones serán más intencionadas, menos automáticas y conseguiremos sentirnos más completos sin necesidad de recurrir continuamente a lo externo. 

Una pequeña degustación…

Pensad en algo que queráis comprar estas navidades, puede ser un regalo, algo de comida o de decoración. Siéntate y haz una respiración profunda. Sitúate en el momento presente y visualiza cuál es tu objetivo. ¿Quieres tener un detalle con alguien? ¿Aumentar belleza y confort en tu casa? ¿Compartir una comida con tus seres queridos? ¿Qué sentimientos quieres crear con ese objeto o experiencia? ¿Cuál es tu intención genuina?. Ahora puedes probar a hacer esa compra en un establecimiento y poner atención a quién te está atendiendo, el proceso de ese producto hasta llegar a ti, en qué estás invirtiendo tu dinero. Incluso ir a algún pequeño establecimiento en el que puedas hablar con la persona que lo ha hecho o lo ha recogido (un artesano, un agricultor…). Finalmente, agradece el proceso y reflexiona sobre la diferencia de hacerlo así a la de ir en “piloto automático”.

Consumir desde el minimalismo supone centrarnos más en la calidad que en la cantidad. Elegir conscientemente cosas que nos gustan, que nos aporten valor y alegría. Apreciar y agradecer el momento de consumo, no haciéndolo de forma automática. Favorecer una rueda de consumo más sostenible y a pequeña escala, incluyendo en nuestra dinámica de consumo alguna compra en pequeños establecimientos, optando por un regalo experiencial (en lugar de material) o por productos que no tengan una larga cadena hasta llegar a tus manos. Así también estás reforzando a productores de tu tierra y reconociendo su trabajo y calidad. 

En conclusión, todo este movimiento aparte de mejorar nuestra salud, es sostenible y crea conductas más amables con el medioambiente. Ya sabéis, todo esto es un proceso, no es un día para otro, pero los resultados a largo plazo son muy satisfactorios, así que estas navidades os animo a incluir alguna compra consciente. 

Para finalizar el último artículo del año me gustaría agradecer a quien lo haya leído su tiempo y su interés. Os deseo que estos días podáis disfrutar de aquello que os haga sonreir y que podáis liberar presiones y tensiones. Os mando un abrazo y una entrada de año con amor.

Felicitación navideña de Intermon Oxfam

Algunos recursos.

*Aquí os dejo un documental de netflix que habla sobre el movimiento por si queréis profundizar.

*También en el siguiente enlace encontraréis una iniciativa de pequeños productores y de talento local que se está llevando a cabo en Barcelona. Aunque viváis en otras ciudades os animo a visitarla, tiene mucha información relacionada con un consumo más consciente y un directorio de marcas de artesanos y pequeños negocios que favorecen productos diferentes. Podéis buscar en vuestra ciudad proyectos similares, seguro que los hay!
https://talentolocal.org/